Esa es la mirada esperanzadora del pediratra Rubén Sosa. En el mes del autismo, repasó las dificultades que pasan las familias para llegar al diagnóstico, y todo lo que viven a partir de ahí.

Para el especialista, sería bueno declarar “la vida del autismo” y no “el día del autismo”. Señala que tendría que haber un conocimiento mayor. “Se le pide a la gente que hable de autismo cuando el que tendría que hablar mucho es el sistema médico”.

En ese sentido se pregunta ¿qué sabemos de autismo los pediatras? El promedio para llegar al diagnóstico es entre 3 y 4 años, entonces la respuesta es poco.

Incluso agregó que “el docente es la mejor herramienta para la detección del autismo, pero muchas veces es denostado por el sistema médico. El sistema hace agua todavía para el diagnóstico”.

Pero ahí recién comienza

El pediatra destacó en #ATuSalud que el problema recién comienza con el diagnóstico. “Tiene que hacer fonoaudiología en un lugar, terapia ocupacional en otro, me exigen el Certificado Único de Discapacidad sino no me dan bolilla. Es muy doloroso sacar un certificado cuando el sistema te dice que no es un discapacitado sino que es una condición”.

“Estas realidades son las que socavan a la familia y la someten a una profunda tristeza. Muchos se rearman y van para adelante, tienen que ver la obra social que muchas veces no es obra ni es social, todo eso es tiempo que pierde la familia”, agregó.

“Los padres, además, tienen que cargar primero con la noticia. Por eso hay que tener una mirada esperanzadora. Yo siempre les digo si algo tiene de bueno el autismo es que siempre mejora, nunca va para atrás”.

Finalmente destacó que “hay que instalar el concepto de neurodiversidad. Eso va a cambiar la sociedad. Aceptar que todos nuestros cerebros son diferentes”.

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