La tensión va en aumento en las cárceles bonaerenses donde ya son 1884 los presos  que realizan una huelga de hambre como modo de protesta, para exigir que la Justicia agilice las prisiones domiciliarias tras el fallo de Casación Penal.

Luego de los incidentes en Melchor Moreno y la muerte de un preso en un motín en Florencio Varela, más de 300 detenidos en Campana decidieron sumarse a una huelga de hambre y ya son alrededor de 1200 los presos plegados a este reclamo.

Hasta ayer, se hallaban en huelga de hambre 140 presos de la Unidad 12 de Joaquín Gorina; 26 de la Unidad 27 de Sierra Chica; 25 de la Unidad 31 de Florencio Varela; 22 de la Unidad 33 de Mujeres de Los Hornos; 42 de la Unidad 39 de Ituzaingó; 527 de la Unidad 48 de San Martín; 332 de la Unidad 41 de Campana y 70 de la Alcaidía Pettinato, de Olmos.

Casación exigió que se cumple de manera “inmediata” el fallo que había dictado esta Cámara para otorgarle la prisión domiciliaria a aquellas personas que pertenezcan a grupos de riesgo y estén detenidas por delitos menores y dispuso que los jueces que evalúen la situación de aquellos detenidos por delitos de gravedad, al igual que los de aquellas personas con prisión preventiva sin condena.

Según datos del Ministerio de Justicia, son 2300 las personas detenidas que son parte de la población de riesgo, pero solo 420 fueron los liberados.

Entre los detenidos hay quienes estaban con salidas transitorias y producto de la cuarentena, perdieron ese beneficio. “Esos presos pretenden que se los libere y que cumplan la cuarentena en sus domicilios”, dijo una fuente judicial.