Así lo aseguró marco Ignacio Alberdi, médico de guardia del Hospital Mario Larrain de Berisso.

Alberdi, explicó en diálogo con la prensa que realizan procedimientos de emergencia a diario porque todavía existe mucha circulación en el distrito.

La creciente ola de contagios de coronavirus en la ciudad, que ya roza los 50.000 contagios; es motivo de preocupación para los trabajadores de la salud.

“El sistema de salud está balanceándose en el borde de la pendiente” advirtió.

Durante el 2020 el hospital de Berisso pudo, en palabras del profesional, “aguantar el pico de la pandemia” gracias a los primeros meses de aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO). “Pudimos equiparnos bien con varios respiradores y en el pico del año pasado, las camas de observación pasaron a ser camas de terapia”, sostuvo Alberdi en diálogo con la prensa.

El profesional, en tanto, definió la situación de este año como crítica, con la totalidad de las camas de terapia intensiva ocupadas. “Duplicar los respiradores ya sería una hazaña en cuanto a recursos, pero si pudiéramos hacerlo e igual la curva siguiera en aumento, eventualmente el colapso va a llegar”, afirmó sin vueltas.

En el Hospital Mario Larrain de Berisso el colapso sanitario es una amenaza latente. El médico de guardia contó que incluso en los pisos que no son tradicionalmente para internaciones ya hay camas con respiradores, la sala de emergencias ahora funciona como sala COVID-19 e “incluso tenemos pacientes intubados en la sala de yesos, estamos acomodando los pacientes en los lugares que nos quedan”.

“El ‘protocolo de última cama’ es algo inédito. Se está armando provincialmente y en cada hospital”, explicó además el médico del Larrain. El proceso consiste en clasificar a los pacientes según riesgo médico y seleccionar quiénes acceden primero a la respiración médica asistida”, detalló y en esa misma línea explicó que “va a tener prioridad quién tenga más posibilidades de sobrevivir y eso va a tener que ver claramente con la edad, con las comorbilidades (patologías previas) siempre hablando desde datos estadísticos”.

Al respecto, el médico puntualizó que en las condiciones actuales se realiza diariamente un “triage” -un procedimiento que permite una gestión del riesgo clínico para poder designar el flujo de pacientes cuando la demanda y las necesidades clínicas superan a los recursos- que estaba reservado a situaciones de emergencia como accidentes viales de gran escala. “Cuando elegimos entre qué paciente debe usar el respirador nos basamos en quién tiene más posibilidades de vivir y no estamos preparados para este tipo de decisiones”, sostuvo el profesional y añadió: “Es una cotidianeidad hacia la que caminamos”.

En un triage, el sistema de salud desde las ambulancias hasta los médicos intensivistas toman en cuenta los pacientes más graves y dentro de ellos, cuál tiene más probabilidades de sobrevivir para brindarle la atención más urgente. Lo mismo está sucediendo todos los días en el hospital y las consecuencias son devastadoras para el personal de salud, tanto física como emocionalmente. Alberdi explicó que la decisión recae sobre un equipo de médicos que estudian los casos y se tiene en cuenta la palabra del médico terapista, porque es quién tiene la experiencia y puede establecer una posible progresión del paciente en términos estadísticos.

“Nos estamos quedando sin camas equipadas con respiradores y personal. Hay un problema de falta de insumos y recursos humanos. Es necesario tener el personal de terapia capacitado para ejecutar las maniobras, no cualquiera tiene la formación suficiente”, puntualizó.

Finalmente, el profesional hizo hincapié en que el manejo de la pandemia debe ser menester de todos los argentinos, en orden de disminuir las muertes evitables por la saturación del sistema de salud. Al respecto finalizó: “Hoy la libertad que piden algunos sectores es libertad para contagiarse”.