Se trata de capacitaciones a equipos de salud con maniquíes y elementos que simulan partes del cuerpo con alta fidelidad y sin poner en riesgo a las personas. Los centros funcionan en La Matanza, La Plata, y Avellaneda.

El Gobierno de la provincia de Buenos Aires avanzó con la puesta en marcha de nuevos centros de simulación para capacitar a profesionales y técnicos en prácticas complejas sin poner en riesgo a las personas, informaron voceros de la cartera sanitaria.

Se detalló que el Ministerio de Salud bonaerense cuenta con dos Centros de Simulación, uno que funciona en el Hospital Balestrini de La Matanza y otro en la Escuela de Gobierno Floreal Ferrara de La Plata, además del servicio de Neurocirugía del Hospital Fiorito de Avellaneda que sumó un dispositivo de simulación para enseñar a bloquear dolores cervicales.

Se trata de capacitaciones a equipos de salud con maniquíes y elementos que simulan partes del cuerpo con alta fidelidad, detallaron.

En el caso del Hospital Fiorito, especialistas en Neurocirugía diseñaron un fragmento de la columna vertebral (la zona cervical) con una impresora 3D para enseñar y practicar sin riesgo lo que se conoce como "bloqueos analgésicos".

Se trata de una técnica que consiste en inyectar una solución en la columna vertebral para lograr el alivio de dolores agudos o crónicos que no responden a tratamientos convencionales, como los analgésicos por vía oral y la fisiokinesioterapia.

"El simulador permite la capacitación del personal neuroquirúrgico en la realización de estas técnicas, mediante la utilización de materiales inertes que imitan las estructuras implicadas en el procedimiento, como las partes blandas, la piel, los músculos y huesos de una persona", precisó la jefa del servicio de Neurocirugía del hospital Fiorito, Sandra Miron.

"El entrenamiento estuvo focalizado en los residentes neurocirujanos jóvenes, con menos de cinco años de experiencia, y se realizó en los quirófanos del hospital en horario vespertino para no entorpecer las intervenciones programadas", afirmó.

Entre las múltiples ventajas de trabajar con simuladores, la especialista destacó que "el aprendizaje práctico no se realiza directamente en el paciente, el margen de error es mínimo y se puede practicar una y otra vez sin dañar el modelo, refinando los movimientos y mejorando el tiempo para lograr el objetivo".

Asimismo, ponderó que un profesional que practique una técnica varias veces con simuladores, cuando llegue a la práctica real la podrá llevar a cabo con menos cantidad de maniobras, de errores en la trayectoria y en menos tiempo, y logrará que sea un procedimiento más seguro para el profesional y para los pacientes.

En el Hospital Balestrini de La Matanza, las capacitaciones, que comenzaron en 2020, ya alcanzaron a 2.000 agentes de salud.

En el lugar disponen de un espacio físico y tecnología específica para realizar simulaciones en una sala de shock room - que es donde se clasifica a los pacientes según la gravedad del cuadro que presenten-, un aula, una sala de usos múltiples en simulación y una cabina de comando.

Para el proceso de enseñanza se utilizan 14 maniquíes, algunos con fisonomía de adultos y otros pediátricos, que permiten mostrar y ensayar diferentes prácticas, por ejemplo, técnicas de intubación, ventilación y aspiración en pacientes no anestesiados, maniobras de resucitación cardiopulmonar (RCP), utilización de cardiodesfibriladores y otros procedimientos en escenarios clínicos complejos.

En tanto, la Escuela de Gobierno "Floreal Ferrara" con sede en La Plata, se abrió recientemente el Centro Regional de Simulación Clínica "Enfermeras de Malvinas".

"Contamos con simuladores de personas adultas, de un niño, de paneles de gases y elementos hospitalarios como sondas, tensiómetros o vías vesicales que se utilizan para la formación de enfermeros y enfermeras, técnicos y técnicas que se desempeñan en terapias intensivas", explicó su coordinadora Mónica Villegas.

Se precisó que con estos dispositivos de alta fidelidad, el personal de salud puede aprender con muñecos simuladores prácticas que van desde cómo auscultar un corazón o los pulmones (porque los maniquíes incluyen sonidos específicos y hasta tienen capacidad de mostrar síntomas, por ejemplo, de un accidente cerebrovascular) pasando por el uso de sondas de aspiración, sondas vesicales y la colocación de tubos endotraqueales, entre muchas otras prácticas.

Además, cuentan también con dos simuladores de torsos de adulto y niño, para enseñar Reanimación Cardiopulmonar (RCP), simuladores de pelvis para cateterismo y simuladores de partos normales y patológicos.

Los beneficiados con el uso didáctico de estos simuladores son estudiantes de enfermería que se capacitan en la Escuela de Gobierno y especialistas que están haciendo la residencia en hospitales provinciales.

Fuente: telam