La situación de los trabajadores es cada vez más crítica. En pocos meses, la empresa cerró dos de sus cuatro plantas y pasó de tener 500 trabajadores a menos de 200.

No cumplió con el pago de indemnizaciones, adeuda sueldos y aguinaldos. Los trabajadores de la planta de Caseros denuncian que están tercerizando la producción y los amenaza con despidos si consigue el Procedimiento Preventivo de Crisis.

En la actualidad, quedan abiertas las plantas de San Luis con 70 trabajadores y la de Caseros, donde está la sede central, con 132 personas.

Les dejó de pagar el sueldo hace dos meses, no les abonó el aguinaldo y sólo les hace un pago semanal que va de $2.500 a $5.000, si trabajan y no protestan.

El presidente de Zanella, el suizo Walter Stein, desgastó a los despedidos hasta hacerles firmar indemnizaciones por el 50% y 65% en hasta 8 cuotas. En la mayoría de los casos incumplió con el pago de las cuotas.

El panorama en la planta de Caseros empeora. El viernes pasado tuvieron una reunión en la Secretaría de Trabajo donde la empresa dijo que esta semana no iban a tener más actividad y ofreció el pago de $2.500 por los 7 días. Propuesta que fue rechazada por los trabajadores, a los cuales la empresa les debe entre $100.000 y $120.000 a cada uno.

Walter Sauan, delegado de Zanella en Caseros, explicó: «La empresa está tercerizando la producción en Mar Maquinarias, representante oficial de Suzuki Motors en Argentina, que tiene una línea de ensamblado en Boulogne. A nosotros, no nos paga ni nos quiere dar más trabajo y nos amenaza con que cerrará la planta y la mudará a San Luis».

Agenhoy