La crisis sigue con su efecto demoledor en varias empresas. Uno de los ejemplos es Zanella, que despidió a 75 trabajadores, la mitad de su planta de Caseros. La fábrica estaba paralizada desde hacía más de un mes, aunque sus operarios seguían presentándose a cumplir horario, en los que no les asignaban tareas y sólo estaban realizando asambleas.

La empresa viene de cerrar sus plantas de Mar del Plata y Cruz de Eje y de achicar la de San Luis, alegando que sus ventas se han visto afectadas por la caída del mercado interno. En la sede de Caseros había comenzado a producir sus motos, en la década del ‘60.

La firma presentó un preventivo de crisis y adelantó que pagará sólo el 50 por ciento de las indemnizaciones. Además, tiene una deuda salarial de tres meses, aguinaldo y vacaciones con los trabajadores, a los que estaba haciendo pagos parciales, de entre 3 mil y 5 mil pesos por semana. En las negociaciones en el ministerio de Trabajo, los operarios pidieron la continuidad laboral hasta el año próximo, con la expectativa de que tras el cambio de gobierno se reactive el consumo.

“La gente estaba dispuesta a aceptar suspensiones y cobrar menos para aguantar, pero la empresa no quiso y el ministerio no prolongó la conciliación. No nos dieron ninguna explicación de qué es lo quieren hacer ni de por qué van a dejar apenas nueve personas en la línea de producción”, contó el delegado Andrés Palacio.

La Unión Obrera Metalúrgica movilizó a trabajadores frente al portón de ingreso de la fábrica, mientras los echados denunciaban que Zanella “está tercerizando nuestro trabajo destinándolo hacia MAR MAQUINARIAS SA ubicada en Boulogne, a pesar de que recibe desde hace dos meses el beneficio del REPRO, que, según entendemos, tiene como objetivo evitar los despidos”.

Hubo un vaciamiento de la planta. La empresa se llevó parte de la maquinaria y tercerizó las tareas. Se niegan a darnos explicaciones y a pagarnos la deuda, provocando situaciones muy difíciles”, agregó Palacio.

Walter Sauan, otro de los delegados, remarcó que la empresa “lo que quiere es abaratar sus costos echando gente que tenía 30 años de antigüedad. Hay muchos malos manejos internos que vemos. Hoy hay ventas de motos porque el auto está caro. Hay fuga de capitales, muchas cosas raras. Todos los componentes pasaron a ser importados».

Zanella fue creada en 1948 como fábrica de aberturas y se extendió luego a la fabricación de accesorios y repuestos para las automotrices Fiat y Peugeot. A fines de la década del 50 ya fabricaba piezas para un incipiente mercado de motos y las primeras unidades de 50 a 200 cc. En 1957 sacó a la venta su primera motocicleta.

En la planta de Caseros, la empresa comenzó a desarrollar piezas de fabricación argentina. De hecho llegó a producir motos cien por ciento nacionales y a exportar sus productos a Uruguay, Chile, Brasil, Cuba y países del continente africano. También fabricó una línea blanca de productos para el hogar.

Su dueño desde el ‘99, Walter Steiner, fue uno de los empresarios del sector más entusiasta con la llegada de Cambiemos al gobierno. En 2017, el presidente Mauricio Macri autorizó incluso a Zanella por decreto a fabricar un camión de diseño chino en la Argentina; sin embargo, este proyecto nunca se concretó y en la gestión macrista la empresa se reperfiló como ensambladora de partes fabricadas en China.

Melisa Delgado Niglia