Por Jorge Joury

Sergio Massa se ha convertido en la figurita más busca del álbum. Es consciente que su caudal de votos es determinante para desequilibrar a Cambiemos y dejarlo fuera de combate. Por ahora, se cumplió su primer profecía política: Cristina se bajó de la candidatura presidencial, en una señal que muchos aseguran que es para propiciar la unidad

La ex presidenta entendió que no le alcanza con lo que tiene. Por estas horas hay quienes no descartan que tenga en la manga otra carta que termine sacudiendo el tablero político. Se evalúa la hipótesis de que antes del 22 se podrían alinear los planetas con una fórmula que conforne a todo el peronismo. No sería descabellado que la ex presidenta le aseste el golpe final a Cambiemos, con un renunciamiento histórico y tras cartón, dejar que la fórmula presidencial definitiva sea Massa- Alberto Fernández, así, en ese orden.

Pero antes, habrá que recorrer un camino de diálogo con escenarios donde aún abundan los rencores. Hay que reconocer que apenas el sábado pasado terminó el video de CFK, todas las miradas giraron hacia el tigrense.

En su circulo más íntimo nadie percibe cual será su jugada final. No obstante, aseguran que el ex jefe de Gabinete repite ante quien quiera escuchar que antes de la medianoche del 22 de junio «va a haber unidad en el país». Su único objetivo, asegura a sus interlocutores, es que el 11 de diciembre Mauricio Macri esté muy lejos de la Casa Rosada. Es más, lo imagina a futuro trajinando los pasillos de Tribunales.

Massa por estas horas también recibe la presión de su propia tropa para apurar el paso. En la dirigencia bonaerense, la novedad generó corrimientos que podrían inclinar la balanza: quienes venían empujando por un acercamiento, vieron en el anuncio de CFK el gesto de apertura que venían reclamando. El sector más refractario a una alianza, más enraizado en quienes se ubican cerca de la diputada Graciela Camaño, también comenzó a revisar su postura inicial y pide un pliego de condiciones para negociar.

Estas posturas se debatirán el 30 de mayo. Será durante el congreso nacional del Frente Renovador. Las opciones que se barajan son muchas y muy variadas: por ahora, Massa sostiene su precandidatura presidencial por Alternativa Federal. Pero el jefe del FR reflexiona entre sus íntimos, que el camino a la unidad tiene que ir asfaltándose durante las próximas semanas. No puede ser una unidad de cúpulas. No quiere saber nada con rejuntes. «Hay que construir una épica y un relato para llegar a esa meta», advierte. Esa es la estrategia que se dio desde fines de 2018 a esta parte y procura no apartarse de ella. «Yo perdí cuando no seguí la estrategia que me había fijado», asegura. Si algo hay que reconocerle a Massa, que es uno de los pocos dirigentes políticos que practica la autocrítica.

En el último fin de semana, Massa se colocó la camiseta número 10. Sumó músculo político y territorial gracias a la fórmula Fernández – Fernández. Alberto, que tiene un puente abierto con el tigrense, aportó su granito de arena: «Si no nos ponemos de acuerdo, vayamos a una PASO», pidió desde Santa Cruz.

A Massa la idea no le disgusta y dejó las puertas abiertas. Pone de ejemplo la interna que protagonizó en su momento con su socio político José Manuel De la Sota. Fue una PASO amable, acordada. Se puede, dice, ir a una primaria sin desgastar de manera cruel al resto de los integrantes del espacio. No es su plan A, de todas formas. Lo que el tigrense desearía es ser el candidato ungido por el acuerdo de todos. Fantasea incluso con la posibilidad de que Cristina haya anunciado la fórmula con tanta anticipación para tener tiempo de correrse del binomio, dejarlo a Alberto de vice y ofrecerle el primer lugar. Parece muy difícil, pero es la fantasía que lo desvela. Con sus 10 o 15 puntos, la sumatoria general estaría garantizando la victoria del peronismo en primera vuelta. Esta hipótesis, aunque hoy esta lejos de la realidad, es la pesadilla que hace temblar los cimientos de la Casa Rosada.

La teoría de “la escalerita” del jefe del Frente Renovador, podría abrir aún más el escenario de un peronismo unificado. “Cristina ya bajó un escalón. Ahora sigue la escalerita, bajarse de la fórmula”, analiza el precandidato presidencial de Alternativa Federal en la intimidad de los cónclaves con sus primeras espadas. 

El contacto con Alberto Fernández es fluido y permanente. También con el titular del Partido Justicialista, José Luis Gioja. Le ofrecen el lugar que lo haga sentir más cómodo. Desde una PASO presidencial hasta la candidatura a gobernador de Buenos Aires. Massa repite: “No voy a ser funcional a Macri, pero en el Congreso del Frente Renovador se va a definir de manera colectiva dónde vamos a jugar”. En paralelo, Jorge D’Onofrio prepara para el 30 de este mes, en Parque Norte, un clamor a favor de la unidad opositora.

Mientras tanto, Massa se mueve como un ajedrecista. También se comunicó con los gobernadores Mariano Arcioni (Chubut), Hugo Passalaqcua (Misiones), Juan Schiaretti (Córdoba), Juan Manuel Urtubey (Salta), Sergio Casas (La Rioja), Domingo Peppo (Chaco) y en la noche del domingo felicitó a Sergio Ziliotto, el mandatario elector de La Pampa que se sumó al pedido de unidad del peronismo tras la proclamación de Fernández como candidato presidencial.

El massista Raúl Pérez se encargó de abrir el escenario: “Ratificamos la candidatura presidencial de Massa desde Alternativa Federal pero pretendemos escuchar la opinión de todos los gobernadores. La vocación de Massa es liderar la oposición y quien conduzca un cambio de modelo social y político. Nuestra prioridad que haya un nuevo gobierno y una nueva mayoría opositora para ganar”.

En el massismo ya tomaron nota que la mayoría de los gobernadores se expresó a favor de la unidad y celebró la candidatura de Alberto Fernández. Y para abonar la teoría de la escalerita se preguntan: “¿Si la estrategia de Cristina era propicia la unidad del PJ por qué no le ofreció la candidatura presidencial a Schiaretti o a Sergio?”. “Hasta el 22 hay tiempo. Nada asegura que la fórmula con Cristina adentro esté cerrada”, avisa un cacique peronista que está cerca de Cristina. La ex presidenta podría incluso ocupar a partir del próximo año la presidencia provisional del Senado y estar en la línea sucesoria sin integrar la fórmula. Todo es posible en la ruleta de las sorpresas hasta la medianoche del 22 de junio.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónicoesjorgejoury@gmail.com. Para consultar su blogs, recurrir al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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