Por Alejandro Delgado Morales.

No hay pecado ni ilegalidad en que una ficción haya sido pensada para alimentar al pensamiento duro y procurar evangelizar a indecisos. Tampoco puede que importe que esa finalidad se note a kilómetros. Sí, en todo caso, puede hacer algún ruido que un tremendo actor se encuentre en medio de una producción precaria y obvia, pero cada quien elige su destino en la adultez. Hay fanáticos de las películas de terror, otros de las de acción, de las pochocleras y todo es para respetar. Hay público de todos los colores. El Tigre Verón cumple con lo suyo.

El experimentado periodista Jorge Rial calificó al unitario de Pol-Ka protagonizado por Julio Chávez como una “publificción”, sobre la certeza de que se está en presencia de una puesta en escena sesgada, que estigmatiza a los sindicalistas en consonancia con la arremetida oficial anti gremial en contexto del momento electoral del país.

“Por primera vez, la ficción juega derecho y de frente en una interna política”, sentenció Rial, cuya voz repiqueteó fuerte en las redes sociales y abrió las puertas a que se expresaran desde diferentes costados periodísticos, a la par de naturales críticas emanadas desde el mundo gremial.

Subrayó: “Creo que (Adrián) Suar (presidente de la productora Pol-Ka) inventó un nuevo género: la publificción. Vi once capítulos y puedo decir que esto que está al aire es una publificción. Está hecha a medida para los tiempos electorales. Así como hay notas y fake news, creo que esto es una publificción”, rubricó Rial, quien además opinó que Chávez quedó encorsetado en su papel de Perotti en El Puntero (El Trece, 2011).

Si bien la campaña electoral está en pañales, se siente en el ambiente una agresividad punzante y se puede vislumbrar un horizonte con final abierto a las sorpresas mediáticas.

El oficialismo eligió hacer culto de la provocación, se supone que a instancias de los consejos ecuatorianos del gurú Jaime Durán Barba. La oposición encabezada por el Frente de Todos de momento se mantiene al estilo Nicolino Locche, eludiendo los golpes y respondiendo en medida mesurada.

¿Cómo seguirá la historia? El Tigre Verón resulta apenas una muestra gratis, aunque claro, puesta en la pantalla caliente de El Trece. Se espera que suba la temperatura en las redes sociales, cataratas de whatsapp, llamadas telefónicas domiciliarias. Bolas envenenadas por todos lados.

Fue claro el presidente Mauricio Macri que quiere reelegir para poder avanzar “más rápido” en el sentido conocido. Es claro que todas las cosas trascendentes que prometió no las cumplió. Se sabe que dispone de un ejército de manipuladores tecnológicos capaces de repartir paragüas porque “está lloviendo”, por más que la realidad sea de un sol pleno.

Verón fue primero Juan Ramón “la bruja”, luego fue Juan Sebastián “la brujita”; este Verón es la expresión de tiempos tironeados por necesidades/estrategias electorales. Lo mejor está por venir, diría Macri.

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