*Por Alejandro Delgado Morales.

Argentina, Paraguay y Brasil, vinculados por los ríos Paraná e Iguazú, se entrelazan geográficamente y configuran la región conocida como la Triple Frontera, un espacio de relatos, frondosa imaginación y cúmulo de sospechas turbias. Frente a esto, abundan riquezas culturales y talento puesto al servicio de la hermandad. Al respecto, el municipio de Puerto Iguazú despliega cada noche un show multicolor de aguas danzantes que concentra a cientos de turistas internacionales.

La propuesta del Ente de Turismo de Puerto Iguazú (ITUREM) va claramente en dirección de potenciar las tradiciones de los 3 pueblos expresados en sus músicas y bailes característicos, representados por luces transformados en cuerpos que hacen gala de la tecnología aplicada.

Las ciudades de Puerto Iguazú (Misiones, Argentina), Foz do Iguaçu (Estado de Paraná, Brasil) y Presidente Franco y Ciudad del Este (Departamento de Alto Paraná, Paraguay) mixturan sus idiomas nativos al compás de tiempos en que la economía de los medios periodísticos nacionales, tal vez, sea una de las razones por las que poquito se difunde de este subtropical noreste del país, rico, con gente amable y seguridad en las calles.

Se leen por estos rumbos noticias como que un «grupo terrorista libanés mantiene sus conexiones en el límite argentino-brasileño-paraguayo» y que, según Infobae, «desde allí, sus agentes lavan dinero, trafican cocaína y envían remesas a las organizaciones de apoyo. Pero la vida cotidiana transcurre y, en todo caso, las problemáticas de los ciudadanos de a pie pasan por otros lados.

Mientras tanto…

A las Maravillosas Cataratas del Iguazú, declaradas una de las siete nuevas maravillas naturales del mundo, se le suman un amplio menú de alternativas para introducirse en esta Puerto Iguazù cautivante: Tren ecológico en el Parque Nacional, paseos náuticos varios y un circuito gastronómico con restaurantes especializados en platos característicos de la zona, elaborados con productos regionales (pescados de rio, mandioca, yerba, te, quesos, miel de caña o abejas, maíz, palmito, maracuyá, mamon, palta, guayabas).

El Orquideario del Indio Solitario, un vivero especializado en el cultivo de unas 40 variedades de orquídeas de la región, tanto nativas como introducidas. La Feria de Puerto Iguazú, conocida como La Feirinha, que cuenta con unos 70 locales comerciales.

El Jardín de los Picaflores, un espacio de relajación y contemplación de alrededor de 8 especies diferentes y más de 150 ejemplares de picaflores y otras aves que vuelan libremente y se alimentan de semillas y frutos.

La Aripuca, una obra magnifica soñada, pensada y construida como un homenaje a nuestra Selva Misionera. Al visitar el Parque sorprende una majestuosa construcción de 500.000 kg de madera recuperada, presentados de una manera que imita a una trampa que utilizaban los aborígenes para cazar.

La Cabalgata Ecológica del Indio Solitario permite un paseo en caballos por la selva, se hacen visitas guiadas por guías especializados acompañados por mansos equinos. Los recorridos van desde media hora a dos horas y se pasa por la laguna de los yacarés, las aldeas guaraníes donde se puede conocer un poco su cultura y comprar artesanías elaboradas por ellos.

El Guira Oga, (La Casa de los Pájaros en idioma guaraní) como se lo conoce en la región, es el único refugio de animales salvajes localizado en la misma selva Misionera. Muy Cerca se puede visitar el Biocentro Iguazú, un atractivo sustentable con la finalidad de concientizar e invitar a sentir un ferviente amor por la naturaleza y el medio ambiente.

La Casa de Botellas Iguazú es un exitoso emprendimiento familiar donde se ha creado una técnica increíble y simple que permite fabricar una casa que es perfectamente habitable. Su tarea es sensibilizar a la gente, con respecto al cuidar «El Planeta Tierra», hoy este descubrimiento se trasformó en una solución excelente para las familias humildes que a muy bajo costo pueden mejorar su calidad de vida, y una solución ecológica porque se puede sacar de circulación residuos contaminantes.

Melisa Delgado Niglia