Sin margen de casualidad alguna, así como las paritarias 2018 resultaron un placebo ante la inflación/recesión también el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) ilustra el deterioro de los sueldos con una caída del 11% respecto a 2017. Para los términos reales el registro del ingreso base para cualquier trabajador en blanco llegó a los niveles más bajos desde el año 2004.


En centrales obreras se considera con mayor o menor discreción que la convocatoria urgente al Consejo Salarial es inevitable, si es que la Casa Rosada mensura su desafío electoral pero sobre todo mucho más por la grave conyuntura. El valor del ingreso mínimo se fijó en los dos últimos años por «laudo», léase decisión directa del Gobierno Nacional prescindiendo de organizaciones sindicales y empresarios, lo cual ofrece un perfil ilustrativo de la crisis. Sobre todo para considerar que el SMVM marca mucho más que tendencias salariales sino que ilustra sobre el escenario laboral de registrados y aún empleados en negro como variable de referencia. Así es que en el análisis de estamentos representativos de trabajadores, que monitorean la economía u otras variables laborales, esta caída profundizó un deterioro iniciado en el año 2012.

«Desde entonces el SMVM retrocedió en términos reales todos los años, con la única excepción de 2015», le destacó a BAE Negocios Luis Campos, coordinador del Observatorio de Derecho Social de la CTAA. En efecto, dentro de los foros de análisis económico sindical se subrayó que a consecuencia de este proceso, en 2018 el SMVM se encontraba un 24% por debajo del máximo registrado en 2011. Las perspectivas para el 2019 son aún peores. En enero de este año la caída interanual fue superior al 20% y de no mediar modificaciones sustanciales a lo largo del primer semestre se registrarán retrocesos de entre el 15% y el 20%.

En términos absolutos, el valor actual del SMVM es de$ 11.300 y representa menos de la mitad de la Canasta Básica Total que el Indec utiliza para determinar la línea de la pobreza de un hogar de cuatro integrantes, y menos del 30% del costo de la Canasta de Consumos Mínimos elaborada por la Junta Interna de ATE-Indec.

Su deterioro tiene impactos indirectos sobre el conjunto de los trabajadores ya que establece un piso muy bajo en materia de ingresos, y directo sobre los trabajadores y trabajadoras de la educación y de la economía popular. En el primer caso, debido a que el Salario Mínimo Docente está atado al SMVM al cual debe superar en un 20%; en el segundo, en función de que el Salario Social Complementario equivale al 50% del salario mínimo.

La conclusión de técnicos, asesores y dirigentes sindicales es que aún a comienzos del corriente año resulta imperiosa la convocatoria urgente al Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil «a fin de incrementar el monto del SMVM, y calcular la canasta básica de referencia «que debería ser tenida en cuenta a los fines de la determinación de su nivel, dando así cumplimiento al artículo 14 bis de la Constitución Nacional y en el artículo 135 de la ley 24.013», subrayaron desde base legal en la CTAA.

NG