En vísperas de definiciones clave sobre la forma en la que continuará la cuarentena, un relevamiento dio cuenta del impacto económico que fue teniendo en los ciudadanos, con una creciente urgencia por salir a trabajar, pero también describe la aceptación de las medidas, incluso entre quienes se vieron afectados laboralmente.

“Casi el 48% se vio perjudicado en términos laborales a causa de la pandemia. Aquellos más castigados han sido los de menor nivel educativo. Un 33% fue suspendido o despedido durante la pandemia”, indica el Índice de Propensión al Riesgo en Salud (IPRIS), desarrollado por la Fundación Bunge y Born, organización que venía trabajando en proyectos propios de Salud y Educación y se involucró con donaciones en la pandemia.

El relevamiento, que fue realizado a celulares entre más de 4800 casos, busca comprender los determinantes y motivaciones de los argentinos, que condicionan las decisiones de aislamiento como medio de prevención al contagio del Covid-19. Es decir, evaluar el costo de oportunidad que tiene para el sujeto mantener la cuarentena. “Es un enfoque dinámico, en el tiempo. No es una foto fija”, destacó Gerardo Della Paolera, Director Ejecutivo de la entidad, durante la presentación.

Precisamente por ese enfoque dinámico, que permite ver la evolución de las variables, da cuenta de que a medida que pasó el tiempo, a nivel país, más ciudadanos afirman que necesitan salir para ir a trabajar: al comienzo (54%) cuatro semanas después (60%), y con mayor proporción aquellos con menor nivel educativo relativo, y menor nivel de resiliencia a la crisis económica. En la ciudad de Buenos Aires, esta necesidad era del 40% y creció hasta sobrepasar el 60%, lo que es un cambio que no se advierte tan bruscamente en otra zona y tampoco en el GBA.

A pesar de esa tendencia, la aceptación de la cuarentena se mantiene relativamente estable y en niveles altos. Un 80% cree riesgoso salir del hogar, acepta el aislamiento social y adopta cuidados preventivos como el lavado de manos. A medida que aumenta el nivel educativo, la aceptación de la cuarentena disminuye, pero sólo el 5% cree que es una medida autoritaria e innecesaria.

En relación al impacto más emocional, un 55% no se siente identificado con la necesidad de salir de casa para distraerse y/o hacer ejercicio versus un 37% que sí. Mientras en ciudad de Buenos Aires y otras grandes urbes eso crece en el tiempo, en el GBA, se mantiene relativamente estable.
“Se busca entender la evaluación de riesgo que hace el sujeto para con la pandemia”, explicó Tomás Olego, uno de los especialistas de la Fundación que lideraron el proyecto. Y agregó: «La gente pareciera entender que es salud y economía».

Lo que se observa es que aquellos que pasan por dificultades laborales, no tienen una concepción negativa del objetivo de la cuarentena, con lo cual la aceptación de su propósito no está directamente relacionada con los resultados económicos. Incluso, entre quienes perdieron el trabajo a causa de la cuarentena, 87% tiene una postura altruista respecto de la misma: 35,57% considera que es para cuidar la salud de sus seres queridos y 51,27% para cuidar la salud de los argentinos.

Liliana Lopez