Sucedió en Moreno. El menor entró con una réplica de un arma de fuego. Al ver que sacó «la pistola», el comerciante tomó al niño y lo sacó a la calle.

«Abrí la puerta. Pensé que el nene me iba a pedir plata porque hay muchos chicos que están pasando necesidades. Me esperaba que me pida para comer o dinero», dijo Nicolás García, dueño del comercio ubicado en Av del Libertador.

«Ya entró preguntando otra cosa. Me preguntó si tenía plata en la caja o si tenía cosas de oro. Yo le pregunté para qué los quería, si me los quería comprar. El chiquito me respondió ‘Es que yo, en realidad, yo, en realidad…’. Sacó el arma. Me dijo: ‘quiero que me des todo, quedáte callado y dame todo'».

«Yo no sabía si era de verdad o de mentira el arma. Dije, ‘el nene debe pensar que está jugando’. Pegué tres gritos para no entrar en batalla con él y lo acompañé hasta la puerta», añadió el trabajador.

«Tengo un par de años largos en joyería y cuando el ladrón es experto, cuando es un ladrón pesado, entra con gorra y ocultando la cara. Y el nene antes de sacar el arma, lo que hace en todo momento es bajar su mirada y correr su cara para el costado. Eso es para que cuando te citan de fiscalía o si fue un robo groso en la joyería te preguntan cómo era el ladrón y le puedas reconocer los gestos faciales. De esta manera, lo que él evitaba era en todo momento mostrarme la cara. Eso es la escuela de un ladrón viejo», señaló García.

Al sacarlo, notó que lo esperaba un mayor, y para no tener problemas, el hombre lo dejó que se fuera. Luego hizo la denuncia a la policía, quien encontró al adulto y al menor, pero este último se dio a la fuga. Al dar con él, detectaron que se trataba de una réplica de arma. Los efectivos continúan trabajando en identificar al niño, quien no fue detenido.

 

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Carolina Bisgarra