La Orquesta Popular integrada por hijos de cartoneros de una cooperativa del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) que trabaja en Villa Caraza y Villa Fiorito se convirtió en una experiencia modelo a replicar en todo el país.

La agrupación está dentro de un programa musical y proyecto social integrador, tuvo su estreno con dos conciertos en Buenos Aires y la integran más de 35 chicos de 10 a 15 años, 6 docentes de música y 10 educadoras. Esta dirigida por el charanguista Julián Goldman.

«Es el proyecto más hermoso pero también el más difícil, porque los chicos afrontan contrariedades impensadas, situaciones de las más injustas, porque a veces provienen de entornos cargados de violencias y la música les propone otro horizonte y una nueva forma de vincularse con los otros«, reflexionó su director.

LF