El presidente Mauricio Macri afirmó que «todavía tenemos meses duros por delante», ante la preocupación de la Iglesia por el aumento del índice de la pobreza y la desnutrición infantil.

El mandatario recibió este jueves a los integrantes de la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), encabezada por su titular y obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea.

«Todavía tenemos meses duros por delante. Estamos en el territorio y sabemos lo que pasa. No ignoramos los problemas», les dijo a los obispos, quienes concurrieron a la Casa de Gobierno para saludar al jefe del Estado por las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Presidencia de la Nación informó, en un comunicado, sobre la respuesta de Macri cuando la cúpula del Episcopado transmitió su preocupación por la situación social y el aumento de la pobreza.

La reunión, que se extendió durante una hora y veinte minutos, fue una «conversación abierta y cordial», en la que cada uno pudo expresar sus ideas con «sinceridad y libertad», informaron fuentes oficiales y de la Iglesia.

En el encuentro, los obispos expresaron «su preocupación por el aumento del índice de pobreza, reflejado en la última medición del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, la baja del consumo, el aumento del desempleo y el aumento de la desnutrición infantil», indicó la oficina de prensa del Episcopado.

Según el Observatorio de la Deuda Social, de la Universidad Católica, el índice de pobreza se elevó a 33,6% y el de indigencia en 6,1% durante el tercer trimestre de este año.

Durante el encuentro en el despacho presidencial, Macri les dijo a los obispos que el Gobierno «está dando los pasos necesarios en el plano social, a la vez que coincidieron en seguir trabajando en temáticas de interés como la lucha contra las adicciones y la drogadependencia».

La CEA señaló que los obispos presentaron también la inquietud sobre la problemática en los proyectos de agricultura familiar, especialmente en el interior del país, y manifestaron su inquietud por lo que llamaron «nuevas divisiones en la sociedad argentina, atravesada por la brecha de la inequidad».

La Iglesia manifestó su preocupación por el «aumento creciente» del consumo de drogas y advirtió que se trata de un fenómeno «más preocupante en los barrios marginales».

En ese sentido, los obispos solicitaron un aumento del presupuesto para la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (Sedronar), ya que «no sólo es importante combatir la oferta de droga, sino también atender a la demanda», según plantearon.

También coincidieron en «la necesidad de trabajar en la prevención del embarazo adolescente no intencional».

Según las fuentes, en la reunión no se trató la cuestión de la legalización del aborto, luego de que el Gobierno abriera este año las puertas al debate parlamentario de un proyecto que fue aprobado en la Cámara de Diputados y rechazado en el Senado.

Tampoco se conversó sobre el sostenimiento del culto, luego de que la Iglesia manifestara su deseo de dejar de recibir fondos públicos, agregaron.

En este sentido, las fuentes indicaron que el Gobierno y la Iglesia acaban de acordar un mecanismo para que los fieles puedan realizar su aporte voluntario para el sostenimiento del culto mediante la cuota del colegio de sus hijos, en reemplazo de los fondos que la Iglesia recibía del Estado y a los que renunció en noviembre último.

Monseñor Ojea acudió a la cita con Macri acompañado por el vicepresidente primero del Episcopado, el cardenal Mario Poli (arzobispo de Buenos Aires); el vicepresidente segundo, monseñor Marcelo Colombo (arzobispo de Mendoza), y el secretario general, monseñor Carlos Malfa (obispo de Chascomús).

También asistieron a la reunión el jefe de Gabinete, Marcos Peña, los ministros de Relaciones Exteriores y Culto, Jorge Faurie, y de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y el secretario de Culto, Alfredo Abriani.

LF