Por la senadora nacional María Inés Pilatti Vergara

La crisis provocada por las intensas lluvias que agobian a la provincia, y cuyos registros sólo pueden compararse con los de hace 3 décadas atrás, puso otra vez en evidencia el cinismo y la especulación de quienes gobiernan hoy la Argentina. La visita de Mauricio Macri fue – nuevamente – una puesta en escena de acciones políticas que no tienen como objetivo las realizaciones concretas sino solamente el consumo de la simpática promesa.
El actual desarrollo de la política nacional ha introducido una novedad histórica de primer orden. Los responsables del Estado crean la idea de que tramitan y se comprometen a la ejecución de obras social y económicamente necesarias y con ese sólo hecho consideran “realizada” la acción de gobierno. El anuncio y su divulgación reemplazan a la real ejecución de las mismas. Este hecho se acompaña de visitas protocolares, actos, relevamientos aéreos en helicóptero y muchas fotos con su correspondiente publicidad. Se configura para cada caso un espectáculo de promesas y compromisos de obras que se sabe son proyectos “pour la galerie” y sobre ellos se realiza el montaje comunicacional a los medios.
Pero en la realidad objetiva, el Chaco se quedó sin el Belgrano Cargas, sin la intervención en el puerto y el riacho Barranqueras, sin los jardines de infantes, escuelas y hospitales prometidos para el interior; y ahora – basándonos en esta pseudología fantástica – es presumible que sea, también, sólo una promesa más el financiamiento de las obras hidráulicas necesarias en los municipios, sin las cuales no se podrán controlar los efectos de los fenómenos naturales que estamos viviendo.
En esta circunstancia es oportuno y necesario recordar que como parte del sistema democrático y republicano los partidos políticos y sectores diversos que encumbraron al actual gobierno nacional sufren las mismas situaciones, carencias y necesidades que hemos enunciado pero no se expresan, no ejercen el derecho a peticionar a las autoridades, y con su silencio no sólo sufren las consecuencias sino que permiten que ellas se instalen y naturalicen, contribuyendo así al incalificable atropello de desconocer y agredir los derechos y las necesidades de los argentinos y en particular los de los habitantes de nuestra provincia.
El gobierno nacional tiene el deber de atender con diligencia las necesidades que atraviesan las numerosas intendencias afectadas por la emergencia, sin fijarse en el color político del partido que las gobierne. La escasa atención y consideración de cuestiones vitales ante las asistencias requeridas para controlar y recuperarse ante el desastre natural más extraordinario de los últimos 50 años, con epicentro en las principales ciudades del Chaco y en particular de su capital, demostró nuevamente un manejo del país sin perspectivas, sin datos confiables para el futuro, sin visión ni conocimiento de cómo se van a reparar, recuperar y desarrollar las estructuras productivas dañadas, no sólo por los desastres naturales que hoy nos aquejan, sino también por las políticas implementadas. Mientras, en el camino, su timba financiera, su angurria de poder, su indolencia ante los otros, y ahora el agua…, se cargan la angustia, el sufrimiento y la vida de argentinos.

NG