Un informe elaborado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), reveló que el 36% de los hogares del país tienen a la mujer como principal sostén, mientras que el porcentaje aumenta en los sectores más pobres.

En el 10% de los ingresos más bajos, las mujeres encabezan el 55% de los hogares. Por el contrario, en el 10% de las familias con mayor poder adquisitivo, ese lugar lo ocupan los varones en tres de cada cuatro hogares.

El concepto de «principal sostén» se diferencia de la «jefatura de hogar», que refiere a la persona que toma las decisiones y no necesariamente al sustento económico.

El 52,4% de hogares dirigidos económicamente por mujeres son «monomarentales», mientras que en el caso de los varones como principal sostén el 82,2% son familias que cuentan con ambos padres.

El sondeo consideró que ello implica una doble carga para la mujer: la de generar ingresos y las tareas de cuidados no remunerado, lo que pone en «jaque» sus derechos y autonomía.

Por otra parte, el informe sacó a la luz que inserción laboral «empodera» a las mujeres cuando se da en «condiciones decentes», y con una redistribución de las responsabilidades de cuidado que incorporen en mayor medida a los hombres y al Estado.

El 97% de las tareas de cuidado en los diferentes estratos sociales son realizadas por mujeres, lo que compite con el tiempo dedicado al ocio y sus oportunidades educativas y laborales.

La tasa de empleo se encuentra en 55% para las mujeres y en 75% para los varones, diferencial que se incrementa para los sectores de menos recursos o para las personas con hijos.

En consecuencia, las mujeres no sólo se enfrentan con una inserción laboral más difícil, sino que el «desempleo y la informalidad» son fenómenos que las afectan en mayor medida.

«Cuando ellas deciden participar del mercado laboral, muchas veces logran hacerlo en condiciones subóptimas que están lejos de ser modalidades de trabajo empoderantes», explicó el estudio de Cippec.

LF