Una auditoría interna reveló el estado crítico en que el gobierno de María Eugenia Vidal dejó al Astillero Río Santiago, la emblemática empresa bonaerense dedicada a la construcción naval.

La planta operativa está prácticamente abandonada, con gran cantidad de grúas inactivas. Hay una falta generalizada de insumos. De más está decir que se suspendieron obras, algunas muy avanzadas.

De acuerdo al documento difundido, se hallaron incumplimientos financieros y hasta ascensos de personal el último día. Llamó la atención de las nuevas autoridades una sala de monitoreo, instalada en 2018, desde la que se controlaban cámaras y micrófonos, algunos ocultos. Sospechan de espionaje a los trabajadores.

“Hubo una clara intencionalidad para que este estado de abandono se produjera. El objetivo era demostrar que había que cerrarlo”, indican desde la empresa naval.

De acuerdo al primer estudio sobre el estado de situación de la compañía que realizó la nueva gestión del Astillero Río Santiago (ARS), que preside Ariel Basteiro, en “los últimos 4 años la falta de inversión y planificación llevó a que la planta operativa se encuentre prácticamente sin actividad en toda el área de producción”, reseñó el portal de noticias.

La nueva administración, que habla de “un estado de abandono”, se encontró con que no hubo cuidado de las instalaciones, que hay “una falta de insumos generalizada” (como electrodos, gases y arena en las áreas técnicas). A esto se suma que “no funcionan gran cantidad de grúas y no hay mantenimiento alguno de camiones, máquinas de soldar, tornos, fresadoras”. En lo que hace a la faceta administrativa “no se cuenta con conexión de internet, papeles, fotocopiadoras ni teléfonos”.

LF