*Por Alejandro Delgado Morales.


Una persona muerta por el intenso frío a 4 cuadras de la Casa Rosada, profusos casos de gripe A e insuficiente cantidad de vacunas para hacerle frente, la economía doméstica que aprieta, asfixia y en muchos casos condena a una pobreza que crece y se hace más pobre. Pasan cosas en la Argentina, que el gobierno nacional se esmera por maquillar en el discurso y por las bocas periodísticas propaladoras de sus intereses.

Argentina de pronto quedó a oscuras y no fue por un eclipse solar, sino por un fenomenal apagón que el presidente sólo atinó a definirlo como «inédito». El gobierno anunció con bombos, platillos y una puesta en escena de película un «acuerdo» Unión Europea – Mercosur, que en realidad es un preacuerdo y tiene por delante más interrogantes que certezas. Claro que pasan cosas.

El relato oficial dispuso que «lo peor ya pasó» (ahora sí) y que la estabilidad llegó para quedarse, como lo refleja la quietud del dólar. Y que resulta indispensable que Mauricio Macri disponga de otro período de gobierno para poder profundizar este camino, pero «más rápido».

El fenomenal endeudamiento externo, la fuga sistemática de capitales, la sequía de inversiones (nunca llegó la lluvia prometida), el impuesto a las ganancias que iba a ser eliminado se mantiene vivo y llega hasta bolsillos humildes, forman parte de un desagradable menú oficial.

Es tiempo electoral y se podrá coincidir en que todo lo que se diga en el terreno político puede llegar a estar tuneado, pero la realidad es tangible y sólo puede ser evitada desde el egoísmo, la ceguera o el fanatismo.

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