Tras el brote de hantavirus en algunas provincias del sur del país, conocer las particularidades de la enfermedad es importante para saber cómo tratarlo y prevenirlo. Si bien puede provocar severas consecuencias en la salud de la persona, no es una situación para entrar en pánico.

Es una patología viral aguda grave cuyo vector son ratones silvestres colilargos: trasfieren el virus en la saliva, las heces y la orina. El contagio está relacionado con la presencia de ratas. La forma más frecuente de contraerlo es por inhalación. Ocurre cuando respiramos en sitios abiertos o cerrados como galpones, huertas o pastizales donde los roedores infectados contaminan el lugar.

Sin embargo, no es la única manera de infección. También es frecuente que el virus entre al organismo a través del contacto directo, es decir, al tocar roedores vivos o muertos infectados. Al igual que sucede con la rabia, por ejemplo, el hantavirus también puede contraerse a través de la mordedura de la rata infectada.

Por último, es importante tener en cuenta que la patología puede transmitirse por vía interhumana, es decir, de persona a persona a través del contacto estrecho con una persona infectada durante los primeros días de síntomas, a través de la vía aérea.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas se parecen a un estado gripal: fiebre, dolores musculares, escalofríos, cefaleas (dolores de cabeza) náuseas, vómitos, y a veces dolor abdominal y diarrea.

Después de algunos días puede haber dificultad respiratoria que puede agravarse produciendo lo que se conoce como «síndrome cardiopulmonar por hantavirus», que si bien es poco frecuente puede llevar a la muerte si no ser tratado a tiempo.

Si bien, no existe tratamiento específico. Aquellos pacientes con síndorme cardiopulmonar por hantavirus deben ser asistidos en establecimientos hospitalarios, de preferencia con unidades de terapia intensiva que cuenten con asistencia respiratoria mecánica.

Prevención

Para evitar el contagio es importante evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones, evitar que los roedores entren o hagan nidos en las viviendas, tapar orificios en puertas, paredes y cañerías, mantener la higiene con agua y lavandina, colocar huertas y leña a más de 30 metros de las casas, cortar pastos y malezas hasta un radio de 30 metros alrededor del domicilio.

Hay que ventilar al menos 30 minutos antes de entrar a lugares que hayan estado cerrados (viviendas, galpones). Realizar la limpieza (pisos, mesas, cajones y alacenas) con una parte de lavandina cada diez de agua (dejar 30 minutos y luego enjuagar). Humedecer el piso antes de barrer para no levantar polvo.

Si se encuentra un roedor vivo: usar veneno para roedores o tramperas para capturarlo (no intentar tocarlo o golpearlo).

Emmanuel Angelozzi