El Gobierno comenzó a utilizar una parte del préstamo del Fondo Monetario Internacional que era considerada “intocable” en el primer acuerdo que se firmó con el organismo multilateral. Se trata de 7200 millones de dólares, desembolsados en junio de 2018, que habían sido depositados por el Tesoro en el Banco Central y tenían como finalidad el “fortalecimiento de las reservas”.

Es la única parte del préstamo que no había sido utilizado hasta el momento y, por ende, las consultoras lo contabilizaban como parte de las reservas brutas del BCRA, y no como las netas, que se venían utilizando para pagar deuda o contener el tipo de cambio. Analistas financieros dijeron a que la maniobra muestra la gravedad de la crisis financiera.

La  sangría de reservas no cesa y despierta fuerte preocupación tanto en el actual Gobierno como en el Frente de Todos. En las últimas horas, las arcas del Banco Central perdieron otros US$146 millones y quedaron en US$48.340 millones. Así, la corrida ya se llevó US$17.970 millones, es decir, el 27% de lo que había antes de su estallido. Los analistas advierten que los dólares no alcanzan para afrontar las necesidades financieras hasta fin de año y proyectan que las tenencias internacionales podrían terminar 2019 en el valor más bajo como porcentaje del PBI desde el acuerdo con los fondos buitre.

El temor por la escasez de divisas se incrementó la semana pasada, con la confirmación de la suspensión del desembolso del FMI por US$5.400 millones. A eso se sumó que el control cambiario, reinstalado por el BCRA el 1° de septiembre ante la aceleración de la corrida bancaria, y el default selectivo de las letras de corto plazo, anunciado tres días antes, no frenaron el drenaje de reservas. Pese a esas medidas, el mes pasado cayeron US$5.397 millones. Entre otras cosas, porque la autoridad monetaria vendió más de US$1.000 millones para contener el tipo de cambio. Por eso, en el Ejecutivo barajan ajustar el cepo.

En las últimas cinco ruedas, las reservas bajaron un promedio de US$200 millones diarios. A ese ritmo, se irían unos US$12.000 millones más hasta fin de año, una cuarta parte del nivel actual, y quedarían sólo US$36.000 millones brutos (sin excluir el dinero que el BCRA no puede usar).

La Fundación Germán Abdala lo calculó de otra forma y llegó a un número similar. En un escenario de «tensión moderada», que incluye intervención cambiaria de US$100 millones y retiro de depósitos de US$50 millones por día hábil, dificultades para refinanciar los vencimientos en moneda extranjera con privados, que estiman en US$2.595 millones de acá a fin de año, y ausencia de los desembolsos del FMI, plantearon que las reservas terminarían 2019 en torno a US$37.000 millones, lo que equivaldría al 8,1% del PBI, el nivel más bajo desde 2016. Si se cumplen estas proyecciones, desde las PASO se habrá ido el 45% de las tenencias.

La directora ejecutiva de Elypsis, Victoria Giarrizzo, planteó ayer en el debate «Argentina2020» organizado por BAE Negocios que, si bien el las reservas brutas son hoy US$48.340 millones, sólo US$13.000 millones es utilizable «para salir al mercado a protegernos» ya que la mayor parte de ellas corresponde al swap con china, a encajes de los depósitos bancarios en dólares y a recursos por ahora intocables del FMI. Por eso, consideró imprescindible «frenar el drenaje y recomponer el stock de reservas como seguro anti crisis».

El economista del Cesur, Amilcar Collante, coincide en el nivel de tenencias netas y advierte que es un monto insuficiente para afrontar la demanda de divisas hasta fin de año. Según el analista, entre pagos de bonos soberanos y Letes no reperfiladas e intervenciones cambiarias para afrontar una presión como la actual, se necesitarían unos US$14.500 millones para cerrar el programa 2019. «Esto haría necesario reforzar el cepo para acotar aún más las intervenciones en el mercado de cambios y el drenaje de reservas», afirmó.

Melisa Delgado Niglia