Juan Bonfiglio, investigador del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, dialogó con ‘Primera mañana’, a propósito de los últimos datos sobre pobreza e indigencia.

«Los datos del INDEC los recibimos sin muchas sorpresas, se podía prever una tendencia como la que se presentó ayer, porque en el segundo semestre de 2018, la situación empeoró en comparación con 2017. Era un dato esperable», señaló el experto.

Asimismo, respecto de los menores de 14 años pobres, cuya cifra asciende a 46,8%, el estudioso dijo: «Nuestros datos coincidían con esos niveles, aunque eran un poco más altos. Es altísimo y preocupante. Generan situaciones complejas en términos de lo que es el desarrollo humano en el mediano y largo plazo».

«En este caso, y lo que tenemos en 2018, es una coyuntura compleja, crítica en muchos puntos, pero además, hay un problema estructural y de largo plazo en términos de pobreza. No se vislumbran cambios favorables, en este momento, terminando el primer trimestre del año, tenemos datos que tampoco son alentadores en cuanto a cómo continúa esto, porque estamos en un proceso donde la inflación no desciende. Particularmente, con los precios de los alimentos, hay un incremento más alto que la media de inflación. No tener una noción de cuándo se toca piso para mejorar la situación hace que la situación sea aún más compleja», aportó Bonfiglio.

Respecto del rumbo político y económico que se reafirma con el correr del mandato presidencial, el especialista manifestó: «Si comparamos el año 2016 y este año, vemos una mejora en el 2017, pero que a su vez fue peor. No estamos ni cerca de la meta de pobreza cero; y esa meta habría que analizarla bien, a qué nos referimos cuando hablamos de ella. Es bueno aclarar la ambigüedad, cómo definimos la pobreza».

En sintonía con esto último, remarcó: «La medición de pobreza multidimensional no solamente tiene en cuenta los ingresos como elemento para marcar las condiciones de vida de la población, sino también la satisfacción efectiva de un conjunto de situaciones que tienen que ver con derechos sociales y económicos; vivienda digna, salud, alimentación, empleo; en nuestro caso tomamos esos otros factores además del ingreso. El índice difundido nos dice que el 31% de la población vive en un hogar donde además de tener insuficiencia de ingresos, presenta limitaciones en alguna de estas dimensiones que menciono.»

 

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Carolina Bisgarra