*Por Jorge Joury

Son muchas las dudas que surgen por estas horas, después del café que terminaron compartiendo Alberto Fernández y Sergio Massa.

Tras el largo chichoneo, hay quienes aseguran que la borra que quedó en el fondo de las tazas, no permite aún leer mayores precisiones de cómo estará conforma la sociedad en el futuro. Por las vacilaciones de los protagonistas y el apego al misterio, es fácil deducir que no se terminaron de desatar la mayoría de los nudos políticos del acuerdo. Si bien es cierto que los dos volvieron al seno materno del Kirchnerismo y se convirtieron en Cristinos, se murmura que aún entre ellos existe recelo, desconfianza mutua y temor a las traiciones.


Lo puntual hasta el momento, es que la coalición opositora se llamará “Todos”. Ni “Frente patriótico” como proponía el peronismo cristinista. Ni “Nueva Mayoría”, como fogoneaba el Frente Renovador. Ahora comenzó otro tenso capítulo de negociaciones. Allí se definirá si los dos ex jefes de Gabinete se medirán en la PASO presidencial del 22 de agosto con la boleta unificada para los cargos legislativos nacionales, municipales y para las intendencias. Hay que tomar nota que el Frente Renovador renueva seis diputados nacionales y 9 legisladores bonaerenses.


La mayor preocupación que se observa en el armado, es el costo político de habilitar una PASO entre dos jugadores de tanto peso. Tampoco se conocen las reglas de convivencia que se fijaron hasta el 22 de agosto . Las dudas además abundan en cuántos heridos/as internos dejaría de cara a la elección general contra el tándem también ahora con condimento peronista, de Mauricio Macri-Miguel Pichetto.


UNA COTIZACION QUE SE DEVALUÓ EN EL TIEMPO


Lo concreto por ahora para la lectura política, es que Massa acordó volver al cristinismo. No se sabe aún que lugar acordó o en realidad le irán a dar. Eso deberá esperar probablemente otros café en los próximos días. En medio de tantos tironeos, quedó claro a la lectura de los observadores que a Massa lo devaluó la candidatura de Pichetto. Hay quienes sostienen que el tigrense se durmió. Tenía otro precio cuando estaba abierta la posibilidad de un arreglo con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. Ahora para el kirchnerismo, el pase cotiza mucho menos.


Está en veremos su propuesta de una PASO o si se acomoda o lo acomodan entre los diputados de Cristina. O si finalmente se queda afuera. Lo que si fue uno de sus logros, que Massa se quedó con el control del Municipio de Tigre. En términos prácticos, la jugada se instrumentó con la designación de un apoderado partidario que responde al líder del Frente Renovador. Su nombre es Eduardo Cergnul y tendrá la lapicera para formalizar el cierre de listas de cara a las Primarias. Hay que señalar que el actual intendente, Julio Zamora, que aspira a obtener la reelección, es uno de los heridos graves de la jugada de Massa, que pretende instalar en el sillón del coqueto distrito a su esposa, Malena Galmarini. Zamora llegó al poder de la mano del jefe del FR y en los últimos meses saltó a Unidad Ciudadana, el partido de Cristina Kirchner. Desde ese lugar creía tener asegurada la posibilidad de competir en octubre o al menos dirimir candidaturas en las PASO. Sin embargo, uno de los puntos del entendimiento sellado en la creación del «Frente de Todos» complicó sus planes.


LA PELEA QUE QUIERE DAR ZAMORA


El lord mayor de las islas asegura que pedirá hasta última instancia la chance de ir a una interna adentro del PJ, aunque en su entorno admiten que hay varias ofertas en el mostrador. Rápidos de reflejos, en el gobierno de María Eugenia Vidal miran con atención el escenario de Tigre y encuentran una oportunidad frente a una pelea que escaló a un nivel impensado.


En ese territorio, Cambiemos tiene un candidato local, el ex actor Segundo Cernadas, que ganó la elección legislativa en 2017 pegado a la boleta de Vidal. En rigor, esos resultados fueron los que torcieron definitivamente el destino de Zamora, que en ese entonces empezó a concretar su pase definitivo al PJ de la mano de los intendentes.


Si bien en Cambiemos por ahora no hablan de bajar a Cernadas, funcionarios muy cercanos a Vidal admitieron que están abiertos a charlar con Zamora para «analizar» opciones. Mientras algunos opinan que el candidato local comprendería que el arreglo es «por un bien mayor», otros sugieren que se puede hacer otro tipo de acuerdo para que ambos sean candidatos. Nadie ignora que, de competir, el intendente le restaría votos a Galmarini y podría llevar a una victoria de Cambiemos.


EL PELIGRO DE JUGAR A DOS PUNTAS


Otro dato que hay que tener en cuenta en esta alianza con los Fernández, que a Massa no lo acompañan todos sus jugadores. Graciela Camaño, la reina madre del FR, hizo las valijas y se fue con Lavagna.


Juan Manuel Urtubey, es otro que se bajó del colectivo de la franja del medio. Se quedó con las ganas de ir a unas PASO en la dinamitada Alternativa Federal, aunque mantuvo su coherencia política y se sumó como vice de Lavagna. Juan Schiaretti, el gobernador de Córdoba, de buen diálogo con Macri y Pichetto, es otro de los enigmas que podría jugar con la boleta corta para que se cuelguen los presidenciales, lo cual podría beneficar a Macri.


En su entorno, admiten que Massa tiró mucho de la cuerda y jugó muy finito. Apostó a que Cristina se bajaría a último momento por la salud de su hija Florencia y terminaría no siendo candidata. Soñaba con la fórmula presidencial Massa- Alberto, en ese orden. Por eso, jugó a dos puntas de entrada. Por un lado negoció con Wado De Pedro y Máximo Kirchner y por el otro con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. Demasiada ambición, sin evaluar el costo político, porque aún no se sabe como reaccionarán sus votantes ante su nuevo estatus.

Ahora se avecinan días cruciales. Tras los muros de las oficinas ubicadas en San Telmo, donde se cocina la rosca fernandista, se asegura que antes de anunciar la letra chica del acuerdo, la estrategia será esperar que baje la espuma del anuncio de la fórmula Macri- Pichetto. Lo que se quiere, es recuperar la centralidad y reforzar mediáticamente la alianza. Los operadores de ambos bandos vaticinan que lo que viene será una semana llena de mensajes de consensos y más fotos de unidad.


La tensión ahora pasa por el plano más sensible. Si Massa y Fernández acuerdan ir a las PASO, el proyecto es tener hacia abajo una boleta compartida, lo cual implica una división de lugares entre los espacios de ambos donde también se cumpla en la Provincia lo prometido a los intendentes del PJ.


PARA EVITAR UNA FRACTURA TERRITORIAL


Los negociadores saben que las esquirlas de lo que fue la interna entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez en 2015, que derivó en el triunfo de María Eugenia Vidal, todavía arden en el peronismo. Cristina vetó la PASO bonaerense para esta elección y consagró a Axel Kicillof y Verónica Magario como fórmula única. A pesar del interés de Massa por encabezar la boleta para el Ejecutivo provincial.


Habilitar al jefe del Frente Renovador a competir en una Primaria presidencial representa una Caja de Pandora para el peronismo. No sólo porque legitimaría el reclamo de Daniel Scioli para sumarse a esa disputa.

También porque el efecto contagio a nivel municipal podría representar una fractura territorial abierta en plena campaña. A cambio de ceder en su reclamo de PASO presidencial, a Massa le ofrecen encabezar la boleta de candidatos a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires.

La propuesta no lo desvela. Prefiere diferenciarse del kirchnerismo en una PASO presidencial que, según sus cálculos, tendría final abierto. Massa es terco y aún se golpea el pecho. Se autopercibe como el único capaz de derrotar a Mauricio Macri en un balotaje. Mientras tanto tiene garantizados cuatro lugares en la boleta legislativa nacional por la provincia de Buenos Aires. Esos espacios son para Raúl Pérez, artífice invisible del acuerdo junto al neocamporista Eduardo “Wado” de Pedro, quien ocuparía el Ministerio de Justicia en caso de que Alberto F. gane la Presidencia.


El tira y afloje recién comienza. Se pondrá esfuerzo para que las rispideces no ganen estado público. Pero la negociación será áspera y con fuego de artillería.En las filas de los Fernández existe un clima de pronunciado fastidio porque Massa cada vez les pide más. En principio, el líder del Frente Renovador hablaba de ubicar un candidato por sección electoral, con la excepción de la Primera, donde su espacio tiene más peso, en la que quería meter dos. Desde el kirchnerismo le replicaban que le darían cinco.


UNA FICHA A LA FORMULA LAVAGNA-URTUBEY


La negociación también se replica en muchos municipios. En los gobernados por el Frente Renovador, la idea sería que el kirchnerismo baje a sus candidatos, aunque puede haber excepciones. Lo mismo correría para los gobernados por intendentes afines a Cristina, donde Massa también evitaría competir. La zona gris ocurre en los municipios hoy gobernados por Cambiemos -como por ejemplo Pilar- donde tanto el kirchnerismo como Massa tenían candidatos propios.


A pesar del primer impacto, la noticia que más entusiasmó al búnker kirchnerista en las últimas horas, es la fórmula Lavagna, Urtubey. En todas las muestras de laboratorio, las adhesiones que obtengan con Consenso Federal 2030 provendrían de la cantera del macrismo .Si su coalición prospera en detrimento del oficialismo, podría ampliarse la diferencia entre Todos y el macrismo. Lo más peligroso para el Gobierno, es que se presenta un escenario en el que esa distancia sería capaz de determinar el triunfo de Fernández-Kirchner en primera vuelta y hasta Vidal terminaría en la rodada. No hay que olvidar que en Buenos Aires se gana por un voto.


Otro condimento que tendrá esta elección, es que será una suerte de Boca River. Cristina vs Pichetto. Los dos son peronistas, pero hoy el destino los encuentra en orillas antagónicas. Son el resultado de jugadas de ajedrez en este proceso electoral cargado de sorpresas como nunca se ha visto. Por primera vez en décadas, la figura del vicepresidente, histórica e institucionalmente insignificante, vuelve al centro de la escena con singular ímpetu. La moneda está en el aire.

La negociación también se replica en muchos municipios. En los gobernados por el Frente Renovador, la idea sería que el kirchnerismo baje a sus candidatos, aunque puede haber excepciones. Lo mismo correría para los gobernados por intendentes afines a Cristina, donde Massa también evitaría competir. La zona gris ocurre en los municipios hoy gobernados por Cambiemos -como por ejemplo Pilar- donde tanto el kirchnerismo como Massa tenían candidatos propios.


A pesar del primer impacto, la noticia que más entusiasmó al búnker kirchnerista en las últimas horas, es la fórmula Lavagna, Urtubey. En todas las muestras de laboratorio, las adhesiones que obtengan con Consenso Federal 2030 provendrían de la cantera del macrismo .Si su coalición prospera en detrimento del oficialismo, podría ampliarse la diferencia entre Todos y el macrismo. Lo más peligroso para el Gobierno, es que se presenta un escenario en el que esa distancia sería capaz de determinar el triunfo de Fernández-Kirchner en primera vuelta y hasta Vidal terminaría en la rodada. No hay que olvidar que en Buenos Aires se gana por un voto.


Otro condimento que tendrá esta elección, es que será una suerte de Boca River. Cristina vs Pichetto. Los dos son peronistas, pero hoy el destino los encuentra en orillas antagónicas. Son el resultado de jugadas de ajedrez en este proceso electoral cargado de sorpresas como nunca se ha visto. Por primera vez en décadas, la figura del vicepresidente, histórica e institucionalmente insignificante, vuelve al centro de la escena con singular ímpetu. La moneda está en el aire.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.

Carolina Bisgarra