El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, anunció que presentará una “propuesta a todos los argentinos para ponerle fin al hambre”.

Eso incluye especialmente al conurbano, donde la pobreza pisa el 40%. El anuncio se hará este lunes a las 10 de la mañana en la Facultad de Agronomía de la UBA. Allí Fernández, estará acompañado por integrantes de la Iglesia Católica y otros cultos, por dirigentes territoriales y personalidades del mundo de la política, la cultura y los derechos humanos.

Si bien las fuentes consultadas no dieron precisiones, Fernández buscaría garantizarle a las familias más pobres el acceso a un plan alimentario que incluya más de diez ítems, poniendo el foco en aquellos hogares que perciben la Asignación Universal por Hijo.

«Desde hace tiempo venimos trabajando un plan contra el hambre junto a Daniel Arroyo y Santiago Cafiero», dijo el dirigente social Juan Carlos Alderete ( Corriente Clasista y Combativa), quien afirma que la misión de esa mesa deberá lograr que en los comedores populares y en la población afectada, se implemente «una dieta equilibrada que incluya carne, verduras, frutas y otros alimentos, porque los profesionales de la salud vienen detectando rastros de desnutrición, en muchos chicos que asisten a estos».

Para esa gran convocatoria, Fernández quiere hacer un llamado amplio y entre los nombres se escuchó el de Marcelo Hugo Tinelli. Fue de boca del candidato el último fin de semana, durante reunión a la que concurrió de la mano del postulante peronista porteño Matías Lammens, amigo y compañero sanlorencista del conductor y empresario televisivo.

También se piensa en más nombres de referencia social, como Juan Carr o Facundo Manes. Si bien no han sido convocados aún, no escaparán a una iniciativa de ese tenor. Se comenta además que se llamará a líderes empresarios y sindicales y a las organizaciones sociales. Entre estas figura el denominado «Tridente de San Cayetano», donde se nuclean la Corriente Clasista y Combativa, Barrios de Pie (línea Daniel Menéndez) y la CTEP, que orienta Juan Grabois. 

En cuanto a las medidas, en el albertismo hablan de un esquema de entre 11 y 12 rubros alimentarios para garantizar el acceso de los sectores más castigados.

La movida, con eje en la cuestión nutricional, pondrá especial foco en quienes acceden a la AUH (Asignación Universal por Hijo) y al día de hoy, cayeron en el escalón más bajo.El deterioro social, la mayoría de los jubilados en la indigencia y la infancia postergada, es la pesada herencia que deja Cambiemos, además del endeudamiento histórico que compromete seriamente el futuro del país. El salto en los niveles de pobreza, que alcanzó el 35,4%, en la infancia supera más del 50% y seguramente hacia fin de año comprenda a 6 de cada 10 niños o niñas hasta 17 años. Mauricio Macri se irá en diciembre, si se ratifican los números de las PASO, dejando también a 8 de cada 10 jubilados por debajo de la línea de la pobreza. El 80% de ellos cobrarán muchísimo menos que la canasta básica, la que se calcula que para esa fecha estará en torno a los 40 mil pesos.

La malnutrición en todo el país está por encima del 40% en el sector más bajo dela población (ISEPCi, 2019). Según la UCA 6 millones de personas pasan hambre. Más de 8 millones de niños/as sufren algún tipo de vulneración en sus derechos. De ese total, más de 5 millones pasan hambre o no acceden a los nutrientes necesarios para desarrollarse. El 20% de los chicos/as que habitan suelo nacional sufren desnutrición crónica.
También hay que dar cuenta, que más de 22 millones de personas  no tienen cobertura de salud. Por otro lado, el desempleo en Argentina superó este año los dos dígitos por primera vez desde 2006. Creció en el segundo trimestre alcanzando el 10,6% y se calcula que será mayor en el tercero. Un 18,3% de las personas ocupadas está buscando un segundo empleo porque no le alcanza para vivir. La situación de las mujeres y de los jóvenes es la más grave, llegando la desocupación en el caso de las mujeres jóvenes a superar el 20%.

La mitad de la población en la Argentina tiene ingresos mensuales inferiores a los 10.000 pesos (según Indec) y el 66% de la población gana menos que la Canasta Básica.

Al brindar por las fiestas, la gran parte de la clase pasiva habrán tenido un 8,7% como último aumento del año. La jubilación mínima, que la perciben unos 3,7 millones de trabajadores pasivos, estará en 14 mil pesos; es decir que ni con dos haberes en un mismo hogar podrán alcanzar el mínimo de subsistencia para poder vivir.

El próximo gobierno cuando asuma  no sólo deberá asignar el aumento prometido en campaña del 20% para todos los jubilados, sino que además tendrá que modificar la fórmula de movilidad previsional para devolverle a nuestros abuelos la dignidad que se merecen. También los medicamentos gratis es otra de las promesas de las promesas que AF deberá cumplir para que no le pasen la factura en el corto plazo.

Hoy la Argentina, considerada en el pasado «El Granero del Mundo»,  es un país de alimentos caros, con precios similares a los de Europa o los Estados Unidos. Esto hay que sumarle que el acompañamiento del aumento con la recomposición salarial que se tuvo por un periodo en los últimos años ya no es tal. La crisis actual, como todas, combina múltiples factores, pero la responsabilidad del Gobierno para llegar a esta situación es indudable.
El rol regulador del Estado hoy no funciona. Las gigantes variaciones de precios de un barrio a otro, entre supermercados grandes, los chinos, las verdulerías de barrio, etc. y los llamativos descuentos que se promocionan en un lugar y otro hacen acordar al regateo más tradicionalmente asociado al sudeste asiático o a países como India.

Y como si fuera poco y en medio de este descalabro, el senador Miguel Angel Pichetto vomita fuego y dice que «hay que dinamitar las villas». Ante el asombro del auditorio de editorial Perfil al repasar  los índices de pobreza, «estratificados», según él, en el 30% ó 35% de la población, agregó que «a mucha gente le gusta que haya pobres, porque lucran con la pobreza. La Iglesia reza con los pobres, está todo bárbaro. Los evangélicos reparten esperanza futura… La verdad, me parece que el tema es que hay que salir a buscar trabajo, hay que salir a buscar trabajo…». Lo que no dice el candidato de Cambiemos, es que el gobierno de Mauricio Macri destruyó el trabajo. Las estadísticas son irrebatibles: cerraron 21.644 pymes y se destruyeron 146.855 empleos.Como se observa, los desafíos del próximo gobierno serán muy grandes por el deterioro de la economía, pero las urgencias sociales, como el hambre, ya no pueden esperar al 11 de diciembre.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.   

LF