De acuerdo a un estudio elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) 511.162 trabajadores del mercado formal sufren o han sufrido recortes salariales en el período que va desde 15 de marzo hasta el 30 de abril pasado.

Allí, los especialistas incluyen las rupturas contractuales lisas y llanas, que cuantifican en 6648, y las suspensiones, que alcanzan las 11.415 y que para los autores generan una posibilidad de pérdida de la fuente laboral.

Con relación al salario, el informe identifica cuatro modalidades diferentes de afectación de los ingresos de los trabajadores, que involucran a un total de 493.099 empleados.

Allí, 39.723 trabajadores sufrieron atrasos en los pagos de los salarios, 103.410 experimentaron reducciones salariales unilaterales por parte de las empresas, mientras que 14.162 fueron suspendidos y, a la vez, vieron reducidos sus ingresos.

La categoría que aporta el mayor número de trabajadores afectados por la crisis  es la que implica una reducción salarial acordada entre los gremios y las patronales, que afectó a 335.099 trabajadores.

En todos los casos, los registros indican que el período crítico fue el de la primera quincena de abril. El informe indica que “en lo relacionado al riesgo salarial se produce un salto fenomenal en la primera quincena de abril pasando de 9 a 81 casos, manteniéndose durante la segunda quincena (74 casos), afectando a 9830 trabajadores en marzo, 287.233 trabajadores en la primera quincena de abril y 196.036 en la segunda quincena”.

El impacto de la cuarentena en el riesgo salarial es diverso. El 69% de los trabajadores afectados se encuentra dentro del subsector industrial que, según los registros oficiales, representa alrededor del 30% del total de la fuerza de trabajo empleada por el conjunto del sector privado.

A la hora de explicar el fenómeno, se destaca la influencia del acuerdo sellado por la UOM con las empresas metalúrgicas al igual que el de petroleros con las prestadoras de servicios de campo. El fenómeno salarial continúa por comercio, con un 17% de afectados, luego servicios, con un 11%, y el sector primario, incluido el minero, que aporta el 3 por ciento.

LF