En algunos lugares de la amplia geografía del conurbano bonaerense, el paisaje es como el de una guerra, con el Ejército repartiendo comida.

Dentro de esa misma postal de angustia, están los intendentes, algunos muy nerviosos, porque ven como sus estructuras empiezan a derrumbarse.

Esperan que el Gobierno nacional o el provincial les envíen de manera urgente fondos especiales para que puedan hacerse cargo de la crisis.

El virus activó las sirenas y algunos municipios van a declarar la emergencia económica para poder administrar partidas en forma discrecional.

Más allá de los efectos de la pandemia, el confinamiento obligatorio ha puesto en crisis a todos los presupuestos.

Lo primero que se nota de manera demoledora, es que el aislamiento impacta en la caída de la recaudación. También los gastos se han multiplicado para asistir a la población, cada vez más demandante en las zonas pobres.

Algunos alcaldes salieron a tocar sirena para que sus mensajes lleguen de manera rápida a la gobernación. Están avisando que en esta direccin, no podrán pagar los sueldos de abril a su plantilla de empleados.

Mientras tanto, el intendente de La Plata, Julio Garro tomó la delantera y redujo hasta un 30% el sueldo de sus funcionarios para destinar esos recursos a la emergencia.

EN DRAMA DE NO PODER LOS PAGAR SUELDOS

Alberto Descalzó, mandamás del peronismo en Ituzaingó, fue uno de los primeros en hacer punta, dando cuenta que la extensión de la cuarentena le imposibilitará hacer frente a los compromisos salariales de su distrito.

La misma situación la padecen otros jefes territoriales que observan que la tasa municipal viene cayendo entre 15 y 20% y advierten que en el corto plazo va a superar los 30 puntos.

Si bien es cierto que aún no se ha llegado a una situación límite, los alcaldes lanzan sus bengalas porque perciben que las consecuencias de la cuarentena serán impactantes.

Muchos de ellos ya han cortado los pagos a la gran mayoría de sus proveedores, menos en el área de salud y de provisión de elementos de limpieza,fundamentales para frenar la propagación del coronavirus.

En ese aspecto, son varios los municipios que todos los días salen a desinfectar veredas y calles con agua y cloro. Algunos con los camiones que suelen utilizarse para regar las calles de tierras, otros simplemente con cuadrillas de trabajadores a pie.

FRENTE AL PEOR DE LOS ESCENARIOS

El cuadro de situación que han elaborado algunos de los caciques que peinan más canas en la función y que pasaron por la experiencia del 2001, coinciden en que el escenario sanitario que asoma es de una gravedad sin precedentes. Incluso, mucho peor que cualquiera de las tantas recesiones que le pegaron al conurbano en las últimas décadas.

En esa dirección, el jefe comunal de Exaltación de la Cruz, Diego Nanni, también formuló un planteo similar al de Descalzo, que mantiene su silla desde 1994 su distrito y también advirtió de las dificultades para afrontar el pago de abril a su planta de personal.

Desde algunas comunas gobernadas por Cambiemos, como Vicente López, San Isidro y Tres de Febrero, estudian medidas alternativas, como una rebaja salarial. Esto coincide con que luego de los fuertes cacelorazos desde los balcones de las ciudades más importantes del país, gobernadores e intendentes se están sumando ahora al recorte de sueldos de personal jerárquico para atenuar la bronca que disparó la clase media.

La realidad marca que en los más de 20 días de parate total de la economía, se están licuando las cajas municipales de manera acelerada. Las tasas municipales (principal ingreso detrás de la coparticipación nacional y provincial) son el sostén de los municipios, en especial la Tasa de Seguridad e Higiene de las grandes empresas que rara vez generan mora.

Precisamente ese es el impuesto que por estos días los municipios no están cobrando porque las empresas están cerradas y sus dueños deben afrontar también los costos del confinamiento y pagar salarios.

TRES MEDIDAS A LAS QUE KICILLOF DIJO NO

En las últimas horas, los intendentes le pidieron a Axel Kicillof tres medidas concretas para enderezar el barco. La primera fue posponer los pagos de aportes de los trabajadores municipales al Instituto de Previsión Social (IPS). La respuesta fue negativa.

El segundo pedido se focalizó en los millonarios gastos que hacen los alcaldes de la región metropolitana a la Ceamse por la gestión integral de los residuos sólidos urbanos del AMBA. La respuesta también fue negativa.

El tercero tuvo que ver con los seguros de trabajo y de vida que pagan los municipios al Banco Provincia. Los intendentes pidieron dejar de pagarlos por tres meses para después ponerse al día con esa deuda en los dos meses siguientes. La respuesta también fue negativa.

En los municipios existe un pesimismo inédito por lo que vendrá en términos económicos. «Hoy la crisis alimentaria es peor que la sanitaria», graficó un intendente del Conurbano.

La logística para brindar soluciones a los trabajadores informales que no reciben hasta hoy asistencia del Estado es imposible de llevar adelante. Con quienes ya están incluidos en el sistema todo es más sencillo, pero en el Conurbano una enorme cantidad de personas que vivían «al día» debieron pasar al confinamiento obligatorio sin recursos ni ahorros. Esas personas, no existen para el sistema burocrático estatal. Son invisibles y quedaron afuera del sistema.

DOS MILLONES DE BOLSOS DE COMIDA

En La Plata se repartieron el domingo, más de 30 mil bolsones de comida (se calcula que cada bolsón cuesta 1.000 pesos). El municipio realizó la compra en la semana y recibió la mercadería el viernes. Unas 400 personas trabajaron armando los bolsones y el domingo se partieron.

«Lo resolvimos bien, pero la situación es preocupante. Se nos complicó cuando se iban terminando los bolsones porque la gente seguía llegando. De milagro no hubo incidentes», reconoció un funcionario.

La economía doméstica de este sector se deshilacha con velocidad y los intendentes ya le hicieron saber al gobierno que van a necesitar cerca de dos millones de bolsas de alimentos por mes.

No están hechos aún los números finos, pero José C. Paz que está exigiendo unos 60 mil por quincena; Malvinas Argentinas, 40 mil; Quilmes, 55 mil;Lanús, 50 mil; Escobar, 30 mil; La Matanza, el distrito bonaerense más extenso y al que ha empezado a entrar el Ejército para asegurar su repartición, cerca de 120 mil.

También hay que decir que en la Argentina existen ocho millones de personas que reciben asistencia alimentaria diaria. El Conurbano obtiene cerca del 40% de esa asistencia, es decir, llega a unas 3 millones de personas.La Iglesia, el Ejército, las agrupaciones sociales y los intendentes se están moviendo para que a nadie le falte alimentos.

Todos los alertas están activados, porque aumentó un 30% la cantidad de gente que pide comida y concurre también a los comedores y merederos. Hay que contener, contener y contener. Es la clave para que todos cumplan la cuarentena. Los países que no lo hicieron están apilando cajones y muertos en los crematorios”, dijo Juan Zabaleta, el intendente de Hurlingham.

NO PODRAN SOSTENER SERVICIOS ESENCIALES

Ariel Sujarchuk, de Escobar, uno de los siete jefes comunales que integran el Corredor Norte 2, con la firma de sus pares le enviaron una carta al ministro del interior, Eduardo “Wado” De Pedro y al gobernador Axel Kicillof para alertarlos de la necesidad extrema de insumos de salud y de recursos frescos. “Se nos está cayendo la recaudación -asegura Sujarchuk- y en dos meses no vamos a tener plata para pagar los sueldos ni para sostener servicios esenciales como la recolección de basura o el financiamiento del combustible”.

En Lanús, como en varios distritos del sur, también es delicada la situación fiscal. “Por primera vez en cuatro años la recaudación se nos cayó estrepitosamente, incluso por debajo de nuestras previsiones. Va a haber que ajustarse mucho el cinturón, pero mucho, hasta que pase la ola”, sostiene Néstor Grindetti.

Pero en medio de este angustiante panorama, el gran desafío para la clase política sigue siendo que no colapse el sistema de salud. Los intendentes han reacondicionado clubes, iglesias, municipios, sindicatos y hasta hoteles alojamientos para colocar camas. Pero hay un tema del que se habla poco.

Detrás de las fotos de las camas que esperan pacientes hay un gran interrogante: ¿habrá insumos y médicos suficientes para esos centros improvisados de salud?. La moneda está en el aire.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.

Rodrigo Gauna