*Por Jorge Joury

 

El propio Mauricio Macri, su mano derecha Marcos Peña y hasta la picante Elisa Carrió, por estas horas y sin quererlo, han instalado con inusitada fuerza la candidatura de Roberto Lavagna. Es una muestra clara que desde la vereda del oficialismo están preocupados por esta piedra en el zapato que no preveían. A tal punto, que por momentos se olvidaron del discurso forzado de polarizar con Cristina Kirchner. Como dije en un artículo anterior, Lavagna sin ser y por su moderación, suma en varios frentes en intención de voto. Lo hace en una amplia franja que no quiere volver al pasado y que además se niega a ponerle una ficha a la presente gestión que ha sumergido al país en el escenario más implacable de la era polar. Todo se da también a la luz del austero menú y la confusión que ofrece el resto de la clase política.

Lavagna encaja muy bien en el traje que necesitará ponerse el próximo gobierno para salir del pozo. Tiene condiciones para renegociar con seriedad la deuda externa, para buscar metas sensatas que permitan el crecimiento, fortalecer el diálogo, cerrar lo más posible la grieta y construír un gran acuerdo nacional para consolidar políticas de Estado a largo plazo.

Muchos coinciden en que Lavagna es una suerte de faro en la economía. El ex ministro además tiene el valor agregado de no cargar con hechos de corrupción en su pasado. En este aspecto, puede pulsear con el más limpio de los contrincantes. Aunque algunos opositores lo tildan de «antiguo o viejo», hay que reconocer que hoy este veterano de la política, junta casi todas las fichas en el paño para traer un poco de esperanza frente al oscuro horizonte de Cambiemos.

Los encuestadores han coincidido en que el 50% del electorado quiere otra opción que no sean ni Cristina Kirchner, ni Macri. Para la Casa Rosada, que pensaba en polarizar con  CFK, la aparición de Lavagna es una suerte de fantasma. Ahora desde los laboratorios de Marcos Peña y Jaime Durán Barba, deberán elucubrar otras estrategias para luchar contra las sandalias de un hombre que empezó de la nada asomándose para una foto desde el balcón de un chalet de Cariló y hoy se está convirtiendo en uno de los grandes pescadores del voto ciudadano.

A la propia Eliisa Carrió le duele la presencia inesperada de Lavagna y ha dicho con sorna que es «aburrido, soberbio e insoportable». También criticó su posible postulación a su edad 76 años. Y hasta se refirió en tono de broma a sus «soquetes». Pero Lavagna aprendió el juego y contesta desde el pnao de la sensatez con un ladran sancho.

En las últimas horas, un inmenso cartel que promueve su candidatura, sorprendió a los medios, al aparecer colgado en la sede de la Federación de Químicos y Petroquímicos.

Se trata del primer aviso en la vía pública para avisar que el ex ministro está instalado en la carrera presidencial bajo la consigna «Salgamos». Son las indubitables señales públicas de que estaría dispuesto a competir.

Con la consigna «Roberto Lavagna Presidente», el cartel lleva como logo una imagen de las sandalias con medias, emulando las que el ex ministro usó en la foto que se sacó con Miguel Pichetto en el bosque de Cariló durante el verano.

No obstante, cerca de Lavagna, le quitaron importancia al hecho. Dijeron  que el inmenso cartel fue una reacción más «espasmódica» de un sector que busca promoverlo,en referencia a los gremios, más que una campaña oficial por la candidatura del ex ministro. Desde el lavagnismo quieren ver antes del lanzamiento, como se alinean los patitos en la fila.

En las últimas horas, Sergio Massa también le envió un mensaje al ex ministro al afirmar: «No hay que imaginar que Lavagna y yo vamos a hacer cosas distintas». En medio de la disputa porque Lavagna rechaza la idea de ir a una interna, Massa disparó que en Alternativa Ferderal tienen «vocación de participar en la primaria» y que, en ese contexto, un candidato como Lavagna, «suma mucho».

Según Massa, Lavagna «pone certidumbre» en uno de los grandes temas de la Argentina «que es el desarrollo». En cuanto a la relación que existe entre ellos, dijo que es «entre pares» basada en un contacto de «hace varios años, donde yo no necesito convencerlo de nada a él, ni él de nada a mí», lanzó. En esa dirección, muchos sueñan con que una fórmula Lavagna-Massa, sería letal para Cambiemos.

En otro orden, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti recibió al ex ministro en las últimas horas y le planteó que es necesario que el candidato a presidente del peronismo federal se defina en las primarias, en una no muy sutil manera de marcarle la cancha. El tono del encuentro, no obstante, fue ameno. Muchos creen que, en caso de ir a una interna, Lavagna tendría posibilidades de ganarla. Con eso lograría encolumnar a todo el peronismo, más aún si se consolida el posible paso al costado de Cristina Kirchner.

Para quienes no conocen la trayectoria de Lavagna, conviene abrir su currículo. Nació en la ciudad de Buenos Aires el 24 de marzo de 1942 en una familia de recursos medios. Es hijo de Ángel Juan Lavagna, porteño y tipógrafo, propietario de un taller de linotipia y de Blanca Serralta, bonaerense.

El matrimonio tuvo otro hijo menor, llamado Eduardo. Lavagna vivió sus primeros años en el barrio de Saavedra. Luego se mudó a Morón, en la zona oeste del Gran Buenos Aires, donde completó sus estudios secundarios con altas calificaciones en el colegio público Comercial José Manuel Estrada.

En 1967 se recibió de Licenciado en Economía Política en la Universidad de Buenos Aires y obtuvo una beca de estudios en la Universidad de Bruselas. Allí conoció a Claudine Marechal, una estudiante belga con la que se casó en 1970 y tiene tres hijos: Sergio (ingeniero), Marco (economista) y Nicolás (médico).

En la actualidad tiene cinco nietos. Su experiencia es notable en el plano económico. Entre 1973 y 1974 fue Director Nacional de Política de Precios de la Secretaría de Comercio y Director General de Política de Ingresos en el Ministerio de Economía que presidía José Ber Gelbard durante la última presidencia de Juan Domingo Perón.

En el sector privado ejerció la presidencia del directorio de la siderúrgica «La Cantábrica» entre 1975 y 1976 y del Instituto de Economía Aplicada y Sociedad (IdEAS) entre 1980 y 1990, además de ser socio fundador de Ecolatina en 1975, en donde se mantuvo hasta el año 2000.

También se desempeñó como Subsecretario de Coordinación y Política de la Secretaría de Obras Públicas y Transporte en 1975 y Negociador Jefe de los Acuerdos de Integración Argentina-Brasil en 1986 y 1987. Fue además Secretario de Industria y Comercio Exterior de la Nación entre 1985 y 1987 durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Entre abril de 2000 y el 2002 aqsumió el cargo de embajador extraordinario y plenipotenciario ante los organismos económicos internacionales (Ginebra) y ante la Unión Europea (Bruselas). Ambas misiones diplomáticas se unificaron con el fin de negociar con el Comisionado Europeo de Comercio Pascal Lamy, para aumentar la exportación agrícola.

En abril de 2002 fue designado Ministro de Economía y Producción por el entonces presidente Eduardo Duhalde, en donde se mantuvo hasta que fue desplazado por el presidente Néstor Kirchner en noviembre de 2005, cuando denunció la cartelización de la obra pública.

Entre sus galardones, recibió un Premio Konex en 2006, en reconocimiento de su trayectoria durante la última década en Desarrollo Económico. Lavagna Lavagna se hizo cargo del Ministerio de Economía y Producción de la Argentina durante la administración del presidente interino Eduardo Duhalde, en abril de 2002, en reemplazo de Jorge Remes Lenicov. Fue reconfirmado en esta cartera por el presidente Néstor Kirchner cuando tomó posesión del cargo el 25 de mayo de 2003.

Como Ministro de Economía impulsó la recuperación económica y en sus años de gestión el PBI creció a más del 8% interanual, luego de la brusca devaluación efectuada por su antecesor y en el contexto de crecimiento de precios de los commodities por la demanda china.

Fue también el artífice del levantamiento del Corralito en el año 2002 y del canje de la deuda argentina a principios de 2005. Al día siguiente de la renuncia, José Pampuro, ex ministro de Defensa, admitió que las relaciones entre Kirchner y Lavagna se volvieron complicadas después de las elecciones legislativas de octubre de 2005, y la situación se tornó tensa la semana anterior a su renuncia.

También hay que decir que Lavagna anunció el 5 de enero de 2007 su candidatura presidencial para las elecciones presidenciales de dicho año, formando la Concertación para Una Nación Avanzada (UNA), que estuvo integrada por peronistas no kirchneristas, radicales, desarrollistas y treinta partidos provinciales o locales de todo el país, además de redes juveniles como Generación Democrática y Equipo Nexos.

El eje central de su campaña a la Presidencia fue el denominado «Plan Lavagna», que contenía medidas y propuestas para todos los temas importantes de la agenda pública, como economía, pobreza, medio ambiente, trabajo, educación y más una serie de decisiones que propuso para los primeros cien días de gobierno.

Roberto Lavagna obtuvo más de tres millones de votos en la elección presidencial, lo cual equivale a un 16,89 % de los sufragios. Dicho resultado lo colocó en tercer lugar, luego de Cristina Kirchner y de Elisa Carrió. Su mejor perfomance se dio en la provincia de Córdoba, único distrito donde derrotó al gobierno, al sumar el 35,22 % de los votos contra el 23,82 % de la candidata oficialista que se ubicó allí en segundo lugar.

Lavagna ha formado el Consejo para Una Nación Avanzada (UNA), desde donde trabaja en tareas de acción social, capacitación de dirigentes y programas de gobierno. Lo acompañan dirigentes peronistas y desarrollistas, así como equipos con fuerte experiencia en la gestión pública. El 3 de febrero de 2008 se anunció un acuerdo entre Lavagna y el expresidente Néstor Kirchner, quien todavía no era y quería ser presidente del Partido Justicialista y le propuso a Lavagna que lo acompañe como vicepresidente.

Dicho acuerdo fue cuestionado por diversos dirigentes políticos, entre ellos el ex presidente radical Raúl Alfonsín. Posteriormente Lavagna no fue incluido en la nueva estructura partidaria. En 2015, Lavagna se une en el acompañamiento al espacio Unidos por una Nueva Alternativa/Frente Renovador, apoyando la candidatura presidencial de Sergio Massa.

Massa previo a las elecciones, anunció el retorno de Lavagna como Ministro de Economía de la Nación, cargo que le rechazó al actual Presidente Mauricio Macri. Sergio Massa logró el tercer puesto en las elecciones generales de octubre, no logrando llegar al balotaje presidencial. Sin embargo, Roberto Lavagna junto a Aldo Pignanelli, se mantienen como referentes económicos tanto como de UNA, como del Frente Renovador. Hoy Lavagna ha vuelto al centro de la escena, pero como una esperanza palpable para poder salir del pantano económico. No obstante, aún debe una materia si quiere llegar al sillón de Rivadavia. Tendría que bajarse del pedestal e ir a una interna. Es la única manera de convencer al peronismo del que gana conduce y el resto acompaña. La moneda está en el aire.

 

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

Emmanuel Angelozzi