Hay números preocupantes que marcan un recorte estructural inédito en el financiamiento destinado a educación en la provincia de Buenos Aires. Marcan que la inversión educativa registró una retracción de 27,1 por ciento entre 2016 y 2019, lo cual representa un recorte de 64.709 millones de pesos en tres años. La cifra está ajustada por inflación para expresar la caída en la capacidad de compra del fondeo provincial. Así, la participación de la inversión educativa en el producto bruto geográfico (PBG) muestra una reducción de casi 1,5 por ciento al pasar de 4,5 al 3 por ciento en tres años. La principal variable de ajuste son los salarios de los docentes.

“Desde la apertura democrática desde 1983, la educación en la provincia de Buenos Aires no sufría un ajuste estructural como el observado entre los años 2016 y 2019. Todos los indicadores de financiamiento educativo se vieron reducidos de forma conjunta e inédita en la historia de la educación de la provincia de Buenos Aires”, indicó el especialista en economía de la educación y responsable de las estimaciones, Agustín Claus.

La reducción en la inversión en educación marcó un quiebre frente al dinamismo registrado entre 2005 y 2015, impulsado desde 2006 por la implementación de la Ley de Financiamiento Educativo. Las estimaciones preliminares realizadas por Claus y un equipo de investigadores arrojan que el peso de la inversión en educación en el PBG provincial finalizará 2019 por debajo del 3,2 por ciento observado en 2005. “El desfinanciamiento afecta la ampliación de la oferta educativa. Restringe el derecho social a la educación. En el mediano plazo implica que habrá menos escuelas, menos cargos docentes, menos posibilidades materiales y simbólicas que jerarquizan y contribuyen a la calidad de la educación de la provincia y del país”, advierte Claus ante la consulta de este diario.

El especialista considera que “el ajuste en la inversión educativa en la provincia de Buenos Aires está asociado a la gestión política de la gobernadora María Eugenia Vidal. Es la primera vez que en un contexto donde se incrementan los recursos descentralizados que recibe la provincia de la Nación a través de la coparticipación, estos no se destinan a Educación y a otras funciones como Salud, Ciencia y Técnica”.

Otro indicador contemplado en el informe para dimensionar el ajuste es el “esfuerzo educativo” que expresa la relevancia del presupuesto educativo ejecutado sobre el gasto público total provincial. El indicador osciló entre 35 y 38 por ciento a lo largo del periodo 2005-2015 para comenzar a ceder hasta 26 por ciento en 2017 cuando, según advierte Claus, alcanzó el nivel más bajo desde los noventa.

NG