Por Melisa Delgado Niglia.

El debilitamiento del peso, derivado de su pérdida de valor, acarrea diferentes problemas sobre nuestra economía. Eso deriva al deterioro de la calidad de vida de la población. La desvalorización del peso redunda en un empobrecimiento más o menos acelerado de las mayorías.

La modificación de precios relativos que se presenta en entornos inflacionarios afecta las posibilidades de los empresarios de tener un conocimientos cabal (y preliminar) de cuáles pueden ser los sectores más dinámicos para invertir.

La pérdida de valor de la moneda argentina, se ilustra a partir de tres variables, representativas del debilitamiento del peso:

  • En relación a la inflación, hoy un billete de $100 alcanza para comprar solo $30,8 a precios del año 2015. Dicho de otra forma, el billete de $100 perdió más de dos tercios de poder adquisitivo, producto de una inflación acumulada de 237,1%.
  • Medido en moneda dura (en este caso, el dólar), con un billete de $100 se puede comprar menos de U$S 2, mientras que a fines del año 2015 alcanzaba para más de U$S 10. Esta devaluación brutal de la moneda criolla, se explica por un avance del dólar de aproximadamente 464%, en menos de cuatro años.
  • Comparado con la canasta básica alimentaria, mientras que en diciembre de 2015 se podía adquirir casi el 2% de los bienes esenciales para la alimentación mensual de una familia representativa, en la actualidad el mismo billete solo puede adquirir el 0,6%; esto es, una tercera parte. Esto se vincula con un aumento de la canasta del orden del 208,9%.

“El gobierno desde un primer momento equivocó radicalmente los motivos que originaban a la inflación. Según su teoría económica, la emisión monetaria que provocaba la inflación y que la misma era un fenómeno estrictamente monetario y sacaron pesos del mercado, reducir la liquidez que hay en el mercado pero evidentemente eso no funcionó porque en nuestro país, la inflación es un fenómeno multicausal”, expresó en diálogo con AgenHoy, el economista, investigador y docente de la Universidad Nacional de Avellaneda, Sergio Soloaga.

Por su parte, AgenHoy también conversó con Mariana González, economista de CIFRA-CTA: “La inflación provocó pérdidas de ingresos reales muy fuertes. Vuelve a haber una corrida cambiaria, otra devaluación y una aceleración de la inflación. Los ingresos en términos de poder adquisitivo de los hogares empeorará de acá a fin de año. Eso afectará la incidencia de la pobreza y la indigencia”.

Melisa Delgado Niglia