El costo de vida de los trabajadores asalariados y sindicalizados aumentó 2,7% en febrero y alcanzó así el 48,7% anual, informó  el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET).


El informe estadístico señala que el año comenzó con una inflación «alta», por lo que enero fue el décimo mes consecutivo con suba de precios superior al 2%.

A su vez, en los últimos doce meses los precios aumentaron un 48,7%, lo que implica un 1% sobre la interanual del mes pasado y se constituye en la variación interanual más alta desde la salida de la hiperinflación de 1991.

Así lo informó el organismo dependiente de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), que cuenta con el respaldo de 45 gremios de la CGT y la CTA de los Trabajadores, que conduce Huho Yasky.

«La inflación sigue afectando más a los que menos tienen porque su impacto es más fuerte en deciles de asalariados de bajos ingresos relativos, que destinan un porcentaje mayor de los mismos a servicios públicos y alimentos», dice el informe.

Este dato se suma a una tendencia que se mantiene desde 2016, debido a que las subas de servicios públicos afectan más a los sectores laborales que menores ingresos registran en términos relativos.

Por esa razón, el informe subraya que desde noviembre de 2015 la inflación acumulada de la décima parte de asalariados formales que menos cobran fue 38 puntos más alta que la de la décima parte de asalariados que más cobran.

El rector de la UMET, Nicolás Trotta, advirtió que en enero el poder adquisitivo de los asalariados formales fue 14,4% menor al de noviembre de 2015 (cuando se empezó a publicar el indicador) y 11% inferior al de enero de 2018.

«Aunque la tendencia de los últimos meses muestre que el salario real parecería haber encontrado un piso a partir de octubre de 2018, es muy improbable que este año el salario real retorne a los niveles de 2017», opinó.

El secretario de Estadísticas de la CGT y secretario general del SUTERH, Víctor Santa María, dijo que «otro dato alarmante» es la dinámica del empleo porque según datos oficiales, entre marzo y noviembre de 2018 (último dato disponible) la cantidad de asalariados en blanco en las empresas bajó 2,2%, lo que equivale a 136.000 empleos de calidad menos en tan solo ocho meses.

«La recesión se sigue profundizando y no se ven indicios de cuándo se va a tocar fondo. La crisis en el mercado laboral no parece encontrar fin. La búsqueda de personal por parte de las empresas se encuentra en mínimos históricos y el horizonte de expectativas no es bueno», dijo el dirigente peronista.

NG