Desde su escenario institucional la CGT marcó su inquietud respecto al día a día salarial horas después de una reunión de dirigentes en esa central.

En esa dirección, el secretario adjunto, Andrés Rodríguez ( UPCN), ponderó la libertad de las paritarias «hasta donde se pueda llegar» con las mejoras.

Semanas atrás había sido el jefe de La Fraternidad, Omar Maturano, quien había subrayado la química «peronista» de los salarios de convenio, su dinámica y necesidad de vigencia.

Todo después de que las medidas anticrisis, léase sumas fijas por decreto ya ofrecieron una ínfima mejoría al consumo que se propone reanimar el Gobierno.

Con voluntad se puede agregar el capítulo de la Paritaria Nacional Docente (PND), referencia federal de ingreso mínimo para maestros y profesores, para equiparar ingresos mínimos en todo el país más allá de las mantas cortas que sellaron por ejemplo el acuerdo en la provincia de Buenos Aires.

«Es lo posible, no lo que debería», habían deslizado por lo bajo desde el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUD)

«Consideramos, por supuesto, que las paritarias tienen que ser libres. Cada actividad sabe hasta dónde puede llegar, tanto de la parte empleadora como la representación de los trabajadores», le aseveró Andrés Rodríguez a El Destape Radio, sin disimular que las sumas fijas «achataron» las pirámides de sueldos.

«Una cifra como la que determinó el Poder Ejecutivo achata las categorizaciones de cada actividad», sentenció el estatal.

Tiempo para recordar que en noviembre pasado, el economista jefe de Elypsis Martín Kalos subrayaba que los importes fijos: «no son viables en el mediano ni el largo plazo».

En efecto, el especialista enmarcó aquella decisión salarial de la Casa Rosada, en tiempo y forma (enero y vía decreto para privados y estatales), porque «atendió la urgencia de los trabajadores para renegociar salarios sin pérdida de tiempo y en cierto modo también benefició a empleadores».

Empero se avecinan las nuevas discusiones paritarias de sindicatos claves, como también persisten gremios donde «se hace lo que se puede» para mantener las fuentes de trabajo.

Ejemplo al alcance de la mano, General Motors acordó con Smata la suspensión de todo el personal hasta fin de año.

El contraste de situación sectorial se aprecia en los aceiteros, camioneros, bancarios (AB), y Comercio que terminó de abrochar el 52%. La AB, que lidera el radical Sergio Palazzo mantuvo todos sus beneficios, donde se incluye, brilla y realza la participación en las ganancias de las entidades que acordó durante la última etapa de la gestión presidencial de Cristina Fernández.

Hugo y Pablo Moyano firmaron por el 26,5% para Camioneros, incluso con el detalle en tipografía pequeña que dicho pacto no permite ninguna medida de fuerza de índole salarial mientras tenga vigencia la paritaria, es decir desde enero a junio.

Mientras que fuera de «las grandes ligas», hay trabajadores cuyos sindicatos no terminaron de sellar el convenio 2019 y la única certeza es que de llegar ese momento, «será derrota y de máxima evitando goleadas».

Rodrigo Gauna