Hay quienes están convencidos que el último capítulo de la campaña será de alto voltaje político, por lo menos desde lo discursivo y donde abundarán los pases de factura.

Antes de que Mauricio Macri y Alberto Fernández lleguen a la gran final con el segundo debate, habrá dos actos multitudinarios previos para calentar la cancha. Uno organizado por el oficialismo, denominado «la marcha del millón».

Se llevará a cabo el próximo sábado por la tarde en la avenida 9 de Julio .El otro, está previsto para este jueves en La Pampa, en el Día de la Lealtad peronista, allí hablarán Alberto y Cristina .Tendrá la coloratura del apoyo de la poderosa maquinaria partidaria, compuesta 10 gobernadores y unos 200 intendentes, que prometen la llegada de unos 400 micros.

Los dos eventos son para buscar mayor fortaleza de cara a las elecciones del 27. Macri es el que más asombra en este último tramo. Después del palazo, cambió de estrategia electoral, pasó del escenario circular en lugares reducidos, al “baño” de gente. Este nuevo rumbo se lo señalaron sus votantes, quienes lo fueron a buscar a la Casa Rosada tras la derrota en las Paso.

Lo increíble es que la gente que le marcó esta nueva forma de hacer política, siente un profundo desprecio por el peronismo y estos actos son propios del peronismo.

El desafío del Presidente es juntar este sábado un millón de voluntades en el Obelisco, con la ilusión de llegar a un ballotage y presentarse más fortalecido al próximo debate.

No hay que olvidar que Cristina también tuvo su plaza de Mayo desbordada antes de dejar el poder, pero eso no evitó la derrota de Daniel Scioli. Nada de esto parece que vaya a alterar al voto.

Todo indica que a esta altura de los acontecimientos, la suerte está echada y que el resultado de las Paso volverá a repetirse y hasta con la posibilidad de que los Fernández amplíen su diferencia a raíz del descontento generalizado por la marcha de la economía.

Lo mismo ocurre en la Provincia, donde María Eugenia Vidal, la más terrenal de las dirigentes del equipo amarillo, ya entendió que la diferencia no se puede dar vuelta y prepara la mudanza para cederle el sillón de dardo Rocha a Axel Kicillof.  

La gran movilización de Juntos por el Cambio, se realizará esta vez con el aporte de una red de militantes y voluntarios que también buscan el apoyo de la gente en todo el país, para que lleguen al Obelisco.

Por lo que se sabe, están proyectados 30 puntos de convocatoria a lo largo de todo el territorio, donde se espera que desde temprano se desplacen por las rutas para llegar a la Ciudad de Buenos Aires, en un movimiento muy parecido al de las protestas del campo contra la Resolución 125, en 2008.

Frente al retorno de las políticas del kirchnerismo, ya se habrían sumado a la movilización, productores de La Pampa, Chaco, Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos, Salta y Santiago del Estero.

En un escenario montado frente al Obelisco, Macri brindará un discurso tratando de darle una inyección de optimismo a sus seguidores. No se trata de un cierre de campaña, ya que el último evento se concretará el jueves 24 en Córdoba en la Plaza Vélez Sarsfield, frente al Patio Olmos.

Pero quizás lo más original que tiene esta convocatoria del Gobierno es que es desorganizada, y se aceptan aportes de todos, para hacer del #190 una experiencia autogestionada, alejada de los dictados de la Casa Rosada y sus estrategas de campaña. Ante el desastroso resultado en las primarias se escucharon ideas por fuera del manual que llevó a Macri a la Presidencia.

El despliegue tiene características excepcionales para el PRO, pero no tanto para la UCR, que lleva en su memoria la monumental manifestación que se realizó el 26 de octubre de 1983, cuando Raúl Alfonsín recitó ante la muchedumbre que colmaba el Obelisco las líneas fundamentales del Preámbulo para explicar “por qué marchamos”, un rezo laico que les dio sentido a miles de argentinos.

En la Avenida 9 de Julio hay una organización destinada a facilitar accesos cómodos y seguros. Y, seis cuadras a la redonda del Obelisco, se instalarán pantallas gigantes que transmitirán todo lo que está sucediendo. Para el ministro Hernán Lombardi, “los protagonistas del día serán Mauricio y la gente, o la gente y Mauricio, que son los que van a hablar a todo el país a través de las cámaras en las transmisiones que se realizarán en la marcha”.

Por su parte, Alberto Fernández al que las encuestas dieron como el más favorecido en el primer debate, ya se siente y se mueve con soltura como un futuro Presidente. También ha cosechado en su haber un nuevo gobernador, Jorge Capitanich en el Chaco.

Fernández se apresta a compartir junto a su compañera de fórmula, Cristina de Kirchner, el acto recordatorio del día de Lealtad, mañana en el Club Belgrano de La Pampa.

Será una suerte de demostración de poder en la unidad lograda en el peronismo. Según los medios locales, se hace allí porque es, “es un reconocimiento al gobernador Carlos Verna, que enfrentó abiertamente el embate de las políticas neoliberales de Macri y bregó por la unidad del peronismo”.

Se prevé que los oradores sean el propio Carlos Verna, y los candidatos que integran la fórmula presidencial. Macri no se rinde, se cree que tirará con todo con la corrupción kirchnerista y el «ministerio de la venganza». Promete un futuro mejor, pero las mayorías ya le anunciaron que quieren otro modelo.

El Presidente tarde plantea que “ahora viene el crecimiento, el empleo, la mejora del salario, que va a mejorar el bolsillo y el fin de mes”. Se trata de propuestas para un segundo mandato, no de medidas de gobierno. Macri reedita el Teorema de Baglini pero al revés. En este caso, cuando más lejos de la posibilidad de ejercer el poder, más generosa es la promesa electoral.

El Presidente sigue cazando en el zoológico.  El discurso suena un tanto extraño en el contexto de una crisis vertiginosa que va llevándose todo puesto en cuestión de semanas.

Alberto Fernández, meterá el cuchillo por la herida más sensible del Gobierno, el desastre económico, el cierre de fábricas, la desocupación, el hambre y la deuda externa. Sabe que lo que viene es extremadamente difícil. Por eso solo su discurso consiste en poner la Argentina de pie, aunque no dijo como.

Hoy prometer lo que no hay, es una bomba de tiempo con mecha corta. Se puede convertir en el corto plazo en un pase de factura. Quien sea el elegido, para sentarse en el sillón de Rivadavia, la tendrá complicada. No hay plazo de gracia, ni luna de miel en este contexto. Menos aún cuando ambos ya han sido parte del poder.  

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.   

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