«Nadie se muere el día antes», sostiene la guardia pretoriana de la Casa Rosada. Después del «Tucumanazo», el momento en el que a Mauricio Macri se lo vio eufórico por la multitud que fue a vivarlo, la esperanza reeleccionista volvió a tomar ímpetu.

El equipo amarillo se despertó de la depresión y ahora hablan de un «envión anímico». Sin embargo, hay otro sector más terrenal, ligado al ala política, que cree que la elección está perdida y ya comenzó a fogonear en las sombras el denominado plan «Plan Retirada».

Significa lisa y llanamente, un macrismo sin Macri. Futbolero como es, el Presidente no pierde las esperanzas y usa la imagen del Liverpool que perdió con Barcelona de local 3 a 0 y de visitante lo dio vuelta con un 4 a 0. No es que esto vaya a pasar, pero Macri apuesta todo a que es posible.

Lo cierto es que después del «palazo», como el mismo lo definió, Macri ha conseguido instalar una campaña y que se hable de ella  con respeto. Para él, tan racional, el partido no está liquidado. María Eugenia Vidal más emocional, da la impresión de que piensa al revés, que la elección ya es cosa juzgada.

Macri está pensando en la elección. María Eugenia Vidal en el después. El futuro de Macri depende de cómo le vaya en el presente: nadie sabe qué hará si pierde. Pero Vidal tiene asegurado un lugar en el futuro. Es obvio que seguirá como referente del PRO y en la mesa de la nueva conducción de Cambiemos, si pasa, como parece, a ser principal fuerza de la oposición.

EL SUEÑO DEL BALLOTAGE

Mientras tanto, algunos hacen números finitos con el sueño de ir a un ballotage. En el marco de  la caravana nacional del «Si Se Puede», en las últimas horas comenzó a circular en las redes sociales el hashtag #19OLaMarchadelMillón.

La consigna, en apariencia espontánea y nacida de autoconvocados, tiene su origen en el propio equipo de campaña y se pensó con un objetivo clave. Tiene que ver con concentrar un voluminoso apoyo a la reelección de Mauricio Macri en todo el país.

La fecha elegida no es casualidad. Tendrá lugar el 19 de octubre. Será dos días después de la foto que conseguirá el peronismo en La Pampa. Allí los referentes del Frente de Todos celebrarán el Día de la Lealtad.La idea del equipo amarillo es una pueblada en la 9 de julio en la previa del debate presidencial del domingo 20.

“No aspiramos a que se concentren un millón de personas en el Obelisco, sino que se replique la movilización en las principales plazas de todo el país”, aseguran los más optimista. La imagen que quiere mostrar el oficialismo, es similar a la que tuvo lugar el 24 de agosto, cuando Macri salió al balcón de Casa Rosada para agradecer a los manifestantes que se congregaron en Plaza de Mayo, acto que marcó la puntada inicial en la organización de la peregrinación del “Sí se puede”.

MICRÓFONOS PARA LOS DUROS

Hoy por hoy, avanza una convocatoria oficial y será el propio jefe de Estado el que la realice a través de las redes sociales. También está previsto que se monte un escenario para que Macri brinde un discurso. La estrategia es que la movilización tenga un carácter de espontaneidad. También el plan es responder de esta manera al pedido del Presidente en cada movilización, que llama a sus votantes a no bajar la guardia en las redes sociales. 

Los organizadores analizan si además se abrirá el micrófono en el Obelisco a Miguel Ángel Pichetto, el compañero de fórmula presidencial, además de la titular de la Coalición Cívica ARI, Elisa Carrió. Ambos funcionarios vienen con vía libre en sus discursos para tratar de captar sectores a los que Macri no llega. 

En Casa Rosada ya piensan además en la frutilla del postre, el acto de cierre de campaña. En esa dirección, el destino que se baraja para la apuesta final, “por cábala”, es Córdoba Capital. Todavía resta confirmar si la modalidad será enmarcarlo dentro de la caravana del “Sí se Puede” o como un evento aparte. “O las dos juntas”, aclaran los informantes.

LA ÉPICA REBELIÓN DE LOS MANSOS

En un sector de Cambiemos aseguran que las movilizaciones tuvieron un impacto mucho mayor al esperado, en especial la primera de Barrancas de Belgrano y la de Tucumán. Hay quienes argumentan que  «estamos ante la rebelión de los mansos». Son los que estaban adormecidos y ahora quieren salir a «salvar la república».

Para algunos politólogos en cambio, el Presidente está ejerciendo una suerte de ficción ordenadora para ir armando el frente opositor para el 2020 y de paso transmitir a la oposición que tienen que respetarlo.

La idea de las marchas, desde el principio, fue llevar a Macri a lugares en los que la boleta nacional de Cambiemos había tenido un buen desempeño en las PASO para darles ánimo a los votantes propios y, sobre todo, incrementar la participación electoral en esas ciudades.

Macri además no deja de mirar al cielo. Confía en una ayuda meteorológica, para que el domingo 27 suba considerablemente el número de votantes respecto de las primarias y avance el sueño de dar vuelta la elección.

Algunos pronósticos extendidos a todo el mes, vaticinan que el domingo de las elecciones habrá buen tiempo como desea Cambiemos. Se habla de una media de 24º y una sensación térmica de 26º. Además aseguran que no lloverá y estará soleado, con algo de nubosidad. 

La mayor participación electoral es una de las premisas que levanta Marcos Peña para convencer a propios y ajenos de que Macri tiene chances concretas de ir a una segunda vuelta. 

NÚMEROS DESDE LAS DOS ORILLAS

En las PASO votó el 76,4% del padrón, algo más que en las de 2015 (74,98%). En la anterior presidencial el salto fue de seis puntos: votó un 81,07 por ciento en la primera vuelta.

«Hay gente que no votó, cinco o seis puntos que no pasaron por las urnas e implica una reconfiguración del proceso electoral», sostuvo Pichetto. «Además hubo votos que fueron a expresiones minoritarias y ahora tendrán un sentido útil, corriéndose a la figura de Macri», dijo el compañero de fórmula del Presidente.

En el peronismo también observan vigilantes. Hacen cálculos en base a esos 5 ó 6 puntos extra de participación de los que habla el Gobierno y estiman que Alberto sólo necesitará sumar 140.344 votos más para superar el 45% si la asistencia a las urnas alcanza el 81% del padrón. Si la participación es del 82%, Alberto necesitará 282.768 votos y si es del 83%, deberá cosechar 445.191 votos más para llegar al 45% y ganar en primera vuelta.

Los más veteranos del  PJ, repiten que de las Paso a las generales todos los candidatos más importantes aumentan su caudal de votos en mayor o menor medida.

Es más recuerdan que Daniel Scioli, en un escenario mucho más desfavorable que el de Alberto, creció 617.917 votos en las generales respecto de las primarias de 2015. Desde la orilla amarilla, la otra idea que pergeña Peña, es la de afilar al máximo la fiscalización.

En el oficialismo creen que falló en agosto pese a que están en el Gobierno. En ese sentido, sostienen que el día soleado también ayudaría a una mayor afluencia de fiscales a las escuelas.

MARCOS PEÑA PREPARA LAS VALIJAS

En algunos sectores del PRO son más escépticos del efecto que puedan tener en las urnas las marchas en lugares como Tucumán. Allí Macri perdió 60 a 25 en las primarias contra Fernández, más allá de que conserve un importante núcleo de votantes que le permita llenar plazas.

La segunda lectura que hacen en el PRO sobre el «Sí se puede» es que el presidente inició la disputa del liderazgo de la eventual oposición contra Horacio Rodríguez Larreta, que puede ser el único sobreviviente del naufragio oficialista en la ciudad de Buenos Aires.Para el caso de que  Macri pierda en primera vuelta, el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, es el primero que hará las valijas para irse al exterior.

Hay fuertes rumores que  le habría pedido a Noah Mamet, ex embajador norteamericano en Argentina, que le consiga una maestría en alguna prestigiosa universidad en Estados Unidos.

La mano derecha del jefe de Estado, busca  una salida elegante que no se le parezca al gran escape.

Por lo que trascendió, Peña lo contactó antes de las primarias de agosto para que Mamet le allane el camino a una maestría en Estados Unidos. El jefe de gabinete planeaba un retiro temporal de la política argentina cual fuera el resultado de las elecciones, ya que sabía que en un eventual segundo mandato de Macri se impondría un cambio de piezas importante y empezaría a tomar predicamente el ala política.

EL FUTURO POLO DE PODER DE CAMBIEMOS

Peña tiene en claro que vendrán los pases de factura, ya que es uno de los hombres apuntados por la mala elección que Cambiemos hizo en 2019. De confirmarse la derrota en octubre, será uno de los padres del fracaso amarillo, ya que es seriamente cuestionado por Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, futuros timoneles de la oposición en el 2020. 

Los comentarios de pasillo dan cuenta que dentro de la Casa Rosada comenzó a hablarse de un macrismo sin Macri. Esto quiere decir que el sector más político da por descontada la derrota de Cambiemos en nivel nacional y en la provincia de Buenos Aires. Donde aún quedan esperanzas, es en retener la Ciudad de Buenos Aires.

En ese armado post Macri, algunas de las principales figuras del oficialismo comenzaron conversaciones para la construcción política de cara a las elecciones legislativas de 2021 y las nacionales 2023. Aunque restan pocos días para las generales, en Balcarce 50 no desconocen la existencia de una «nueva mesa» de debate opositor que supone una derrota casi segura de Macri el domingo 27.

Fuentes confiables aseguran que en ese armado, con una mirada más «horizontal», van a estar Horacio Rodríguez Larreta, Emilio Monzó, Alfredo Cornejo, María Eugenia Vidal, y Martín Lousteau. «No van a ser caciques sino accionistas de un futuro movimiento con mayor cintura política», manifestaron las fuentes consultadas.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.    

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