Los episodios de violencia que se registran en países vecinos como Bolivia y Chile dispararon las alarmas en el gobierno entrante. En esa dirección, Alberto Fernández, Axel Kicillof y los intendentes peronistas comenzaron a apurar la marcha del denominado Plan Navidad.

Es una suerte de operativo de emergencia para auxiliar a los sectores más humildes del conurbano bonaerense. Apunta a garantizar un diciembre calmo y sin tensión en las calles. También prevé poner dinero en el bolsillo de los trabajadores municipales, a través de bonos, la entrega bolsones de comida y que los comedores escolares estén abiertos durante el verano, entre otras medidas.

La obsesión que no deja dormir a Axel Kicillof, es tener una navidad tranquila. El gobernador electo lo está hablando de manera insistente con Daniel Arroyo, el futuro ministro de Desarrollo Social de la Nación, quien a su vez le transmite sus impresiones a Alberto Fernández.

No obstante, la llave maestra del plan serán los intendentes que también articularán acciones con las parroquias de las diferentes iglesias. Los jefes comunales, son los que mejor conocen la realidad territorial porque deben ponerle el pecho a las angustias sociales todos los días. Ellos le acercarán a Kicillof en los próximos días, un cuadro de situación de los recursos que necesitan. Buscarán ser el dique de contención ante un gobierno nacional que recién asumirá en esa fecha cargada de tensiones, como ocurre todos los años.

UN BONO COMO ALIVIO EN LAS COMUNAS

Aunque aún no saben si la gestión de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal darán un bono de fin de año a empleados estatales, los intendentes ya se comprometieron con Fernández a implementar la entrega de esta suma entre sus plantas de miles de empleados.

El monto dependerá de la billetera con que cuente cada municipio, pero le adelantaron al Presidente electo que harán el mayor esfuerzo. Por lo que se sabe, la mayoría está evaluando dar entre $ 10.000 y $ 5.000.

El año pasado, lideró el ránking la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, al otorgar $ 18 mil. También hay que decir que muchos jefes distritales ya cerraron convenios con distintas cadenas de supermercados para entregar cajas navideñas en los barrios.

En el equipo de Fernández esperan tener una radiografía de los números de la gestión actual de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal para saber en qué medida podrán dar bolsones para pasar el 24 de diciembre a través de sus ministerios de Desarrollo Social.

Intendentes clave, como Martín Insaurralde, Gabriel Katopodis, Mariano Cascallares y Zabaleta ya prometieron hacer el máximo esfuerzo para sostener a comedores y familias necesitadas. De hecho varios habían postergado obras para aumentar las partidas sociales estos últimos años. Así lo grafican: “Ahora bacheamos en lugar de asfaltar y eso nos permite llevar comida a los comedores”.

Desde la cartera que conduce Carolina Stanley señalaron que los combos navideños ya están comprados. Además, aseguraron que dejarán alimentos en los depósitos y algunos convenios avanzados con distintas provincias para que puedan comprar comida no bien asuman.

Un dato a destacar, es que hasta ahora, ninguno de los cuatro dirigentes que el presidente electo nombró para encarar la transición tomó contacto con el al área que atiende a los sectores más vulnerables. Lo que preocupan son dichos del dirigente social Juan Grabois, quien acaba de advertir que «el próximo gobierno tendrá mecha corta si no responde a los reclamos de los barrios». 

EL GRITO DE 500 MIL NUEVOS POBRES 

No se puede dejar de subrayar que los 500 mil nuevos pobres que registró el Indec durante el primer semestre del año llevó a los intendentes a hacer un mayor esfuerzo en el refuerzo de comida. A fines de 2015, en La Matanza había 84 comedores, a los dos años 160 y hoy superaron los 200. En Hurlingham, el año pasado ya  había contabilizados 4 mil chicos más que asistían a comedores, hoy a ese número se sumaron dos mil más.

En los municipios, debieron aumentar entre un 30% y un 50% la compra de comida en el último año. A esto se suma lo entregado por el gobierno nacional y provincial. Los intendentes evalúan ahora cómo atender a los chicos que asisten a los comedores escolares en diciembre.

Hablaron con  Kicillof para evaluar si abrir las escuelas para que puedan comer allí o que tengan la posibilidad de retirar la comida y llevarla a los hogares. En ese caso, también piensan en aumentar las raciones para que pueda alimentarse la familia completa. Moreno es uno de los distritos que más les preocupan a los intendentes.

Walter Festa dejará en diciembre un distrito envuelto en una crisis social y económica fuerte. A pesar de que ambos son peronistas, el diálogo con su sucesora, Mariel Fernández, no es bueno.

La intendenta electa denuncia el estado de abandono del municipio y le exige a Festa que garantice el pago de sueldos y aguinaldos, algo que podría no tener asegurado al asumir. Por eso, los intendentes que rodean Moreno ya arman un plan para controlar la crisis que se puede acrecentar allí en diciembre. “No podemos dejar que en Moreno pase nada. Si pasa algo en este distrito, enseguida el fuego se puede propagar al resto”, evaluaron los intendentes que arman el plan de emergencia.

LA INFRAESTRUCTURA ESCOLAR EN LA MIRA

Otra de las prioridades de Axel Kicillof para revertir la realidad bonaerense, es meter mano de manera urgente en la infraestructura escolar para que los chicos tengan aulas dignas. Es una promesa que le hizo el gobernador electo a los gremios docentes. Para combatir el hambre, Kicillof estudia  la posibilidad de declarar la emergencia alimentaria.

La idea es tomar medidas que acompañen el plan «Argentina contra el hambre» que fue presentado por Alberto Fernández y que prevé la regulación del precio de una canasta básica de alimentos, la vuelta del programa de Precios Cuidados, la ampliación de la Tarjeta de Alimentación y el refuerzo de la alimentación escolar, entre otros puntos.

En esa mecánica estratégica para aplacar tensiones con los movimientos sociales, entrarían el refuerzo a los comedores escolares, a los planes sociales bonaerenses y a las becas infantiles.

Por los informes que le acercaron a los equipos técnicos de Kicillof, gran parte de las escuelas bonaerenses están muy deterioradas. En esa dirección, Kicillof busca atender de manera rápida, un viejo reclamo del Frente de Unidad Docente que tuvo su pico máximo, el 2 de agosto de 2018, con la explosión de la Escuela 49 de Moreno que terminó en la muerte de la vicedirectora Sandra Calamante y el portero Rubén Rodríguez.

INVIERNO SIN GAS PARA 200 MIL ALUMNOS

Lo que le pone la piel de gallina al futuro gobernador, es que un estudio de Suteba reveló que más de 400 escuelas y 200 mil alumnos pasaron el último invierno sin gas.

Carlos Bianco, uno de los hombres que lidera  los equipos de la transición y que suena como futuro jefe de Gabinete bonaerense, señaló: «Queremos comenzar las clases con las escuelas en el mejor estado posible. Estamos evaluando cuál es la mejor forma de llevar adelante las obras, si a través de los municipios o de otra manera».

El estado de las cuentas bonaerenses, es otro de los ejes clave que marcará el resto de la agenda. Ni bien asuma, Kicillof  deberá afrontar  el pago del medio aguinaldo y de los salarios de diciembre, que se pagan en enero, algo que la han garantizado las primeras espadas de María Eugenia Vidal.

En la primera reunión de transición, el jefe de Gabinete de Vidal, Federico Salvai, aseguró que están los recursos para ambas obligaciones, pero confirmó las sospechas del ex ministro de Economía: les faltan 70 mil millones de pesos para cerrar el año. Una porción, 20 mil millones, ya forman parte de una negociación con Nación en concepto de la actualización del Fondo del Conurbano, pero no hay certezas por ahora.

LOS VENCIMIENTOS DE DEUDA EN LA MIRA

Una vez que Kicillof se siente en el sillón de dardo Rocha, otro de los desafíos serán los  vencimientos de la deuda bonaerense. Habrá que poner más de 11 mil millones de dólares y este es otro ítem que desvela al gobernador electo.

En enero, operan dos vencimientos por un total de 570 millones de dólares. La política en torno a la deuda estará en consonancia con lo que se decida a nivel nacional. «Vamos a definir en función de los que decida Nación en cuanto a qué hacer con ese endeudamiento irresponsable que tomó Cambiemos», apuntó Carlos Bianco.

El  envío del Presupuesto 2020 a la Legislatura bonaerense, será otra de las cartas decisivas de la futura gestión. Para eso deberá esperar a que esté el proyecto de la ley de leyes nacional, que define la proyección de recursos que le tocarán a la Provincia y los indicadores macro.

Los funcionarios de Vidal adelantaron que están trabajando en un borrador que comenzará a ser analizado con el equipo técnico del Frente de Todos en los próximos días. No es un escenario sencillo. Por lo pronto, Kicillof no cuenta con legisladores propios en ninguna de las dos cámaras y aunque está a tiro del quórum en Diputados, en el Senado Vidal tendrá la mayoría.

En diciembre de 2015 las negociaciones por el presupuesto de la provincia fueron caóticas. Cuando todo parecía estar acordado para bajar el proyecto al recinto, un sector del kirchnerismo duro rompió los acuerdos y Vidal debió postergar el tratamiento para mediados de enero.

Más allá de lo estrictamente técnico, como cálculo de gastos, recursos, endeudamiento, política fiscal y pauta salarial con los gremios estatales y los docentes, también comenzará una negociación política inevitable para el nuevo gobernador ya que necesitará de la flamante oposición para poder aprobar el presupuesto y la respectiva ley impositiva.

Cerca de Kicillof admiten que la denominada Ley de Leyes podría tratarse en marzo.

CIERRE DE MILES DE PYMES Y COMERCIOS

Junto al presupuesto, también se supo en fuentes confiables que será enviada una nueva Ley de Ministerios. Los cambios están en análisis y se definirán conforme avance el diagnóstico de área por área.

El foco está puesto en las oficinas que se superponen y en aquellas cuya función no está clara. «Estamos mirando y analizando. La idea es tener una estructura racional y no inflada, que no responda a las necesidades de la política», señaló Bianco, aunque evitó adelantar los cambios.

Aunque todo está sujeto a análisis, hay tres carteras que fueron creadas por Vidal en la mira: son los Ministerios de Ciencia, Tecnología e Innovación; el de Cultura y el de Asuntos Públicos. Las dos primeras existían, pero fueron elevadas a categoría de Ministerio, mientras que la última fue creada exclusivamente por Vidal para comunicar su gestión.

También hay que decir que a la emergencia alimentaria y educativa se le suma la productiva. A lo largo de la campaña, Kicillof repasó con números las secuelas que las políticas de Vidal dejaron en la Provincia. Por ejemplo, se detectó el cierre de 3.500 pequeñas y medianas empresas y de 9 mil comercios, y la pérdida de 87 mil puestos de trabajo.

Ante esta sangría, la preocupación central del Frente de Todos es lanzar medidas que pongan en marcha el aparato productivo.

En esa dirección, apuntan a que el Banco Provincia tenga un papel clave a través de líneas de crédito subsidiadas.»Queremos usar el BAPRO para fomentar el trabajo y la producción», disparan desde el equipo de Kicillof. No obstante, todavía no saben todavía con qué balance cerrará el año la institución, ya que se esfumaron  más de 4 mil millones de pesos en los descuentos de los miércoles en hipermercados.

En este último caso, si bien admiten que fue «un paliativo» para muchos bonaerenses, advierten que se trató una medida puramente electoralista.  A priori, reconocen que cuentas  de la entidad crediticia, no están sanas. Hay varias señales negativas como la baja en la entrega de créditos al sector privado  y el incremento de tenencia de Leliq.

Escucha el audio completo:

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.  

NG