El escritor Gabriel Russo, decidió sumergirse en el género de la novela para relatar pasajes de la vida de un personaje clave en la historia política argentina del siglo XX, Arturo Jauretche.

Parafraseado por miles, Jauretche dejó un legado mucho más rico que el de “las zonceras argentinas”. Su propia vida fue reflejo de la realidad nacional durante el yrigoyenismo y el nacimiento del peronismo. Gabriel Russo reivindica, otorga valor y ensalza a Jauretche haciéndolo protagonista de su primera novela, publicada por Ediciones Ciccus.

“La hija de Jauretche” tiene el valor de la historia novelada y el deseo desde la intencionalidad de su autor de divulgación a través de las voces de los protagonistas. Desfilan por las páginas de esta novela Homero Manzi, Raúl Scalabrini Ortiz, Juan José Hernández Arregui, “El Colorado” Abelardo Ramos, entre otros personajes de las letras y la política argentina, y sus charlas reflexivas con el pensador de Lincoln en el “Castelarcito”, su café preferido.

A su vez, Russo construyó un don Arturo bien criollo, campechano y coloquial, que matiza sus diálogos políticos con explicaciones de frases hechas, lugares y comidas, informando al ávido lector. Lo recupera como el gran pensador y escritor que ha sido, pero también rescata y destaca su humanismo, caracterizándolo como un ser sensible al sufrimiento ajeno, entristecido por los avatares de su Patria, y con sus obsesiones a cuestas, como cualquier paisano. El secreto de Jauretche, resguardado por sus biógrafos, parece revelarse en esta ficción.

“Siempre traté de hablar de la causa y pensamiento nacional, yo con formación políticamente peronista”, expresó en diálogo con la 97.7, Gabriel Russo, autor del libro. Y agregó: “Todos somos militantes, el tema es que unos militamos por la causa nacional y otros para otra causa. Jauretche era un tipo que se peleaba con Perón pero por la construcción a favor”.

Melisa Delgado Niglia