Generalmente, en todas las ciudades balnearias la principal atracción son el mar y la playa, no sólo para los que llegan, sino también para los locales. Sin embargo, muy pocos conocen los riesgos que existen cuando uno va al mar y por ello, desde la Universidad Nacional de Mar del Plata dieron a conocer una lista de los 5 riesgos que tenemos que tener en cuenta.

Tormentas eléctricas: Bañarse en el mar aumenta el peligro en cuanto a que el agua salada transmite la electricidad. Todavía está fresco en la memoria el recuerdo de la tragedia de Gesell, donde cuatro personas murieron producto de la caída de rayos. Desde entonces, el servicio de guardavidas sumó una bandera para alertar ese riesgo.

Desmoronamientos: Otro de los problemas que se produce en la costa marplatense y generó tragedias, son los desmoronamientos de los acantilados tanto en la zona norte como en el sur. Los acantilados son susceptibles a derrumbes que son gatillados normalmente por las olas que pudieran alcanzar el pie de estas barrancas. El turista inadvertido del peligro se guarece a la sombra de estos acantilados fisurados.

Corrientes: Las corrientes marinas pueden generar cierto peligro cuando arrastran a las personas hacia el interior del mar. Según indican desde la Universidad ese riesgo no está debidamente señalizado en las playas y son los guardavidas los que deben acentuar sus tareas para que ello no ocurra. Por ello recomiendan bañarse únicamente en el horario en que el servicio de seguridad de playa esté disponible.

Bacterias: Además de los emisarios cloacales, existen sectores puntuales donde aguas servidas son descargadas al mar, algunas muy cerca de zonas de baño. Por eso, según los especialistas, si bien pluviales deberían descargar agua sólo en días de lluvia, lo hacen todo el tiempo, sumado a que existen arroyos que drenan barrios con descargas domésticas no controladas. Esa situación produce que las aguas no estén en las mejores condiciones generándose un gran riesgo bacteriológico, que “escapa a los controles del estado”.

Vehículos: Principalmente en las localidades que cuentan con médanos, los cuatriciclos y las motos son muy utilizados. Allí, el riesgo de accidentes aumenta dada la escasa visibilidad de lo que ocurre del otro lado de la duna, y porque las dunas cambian en tiempos breves. «En las dunas reversibles, sus crestas pueden cambiar en su asimetría; la forma que tenía ayer no será la misma que la de hoy», aseguraron. Las tragedias que ocurrieron veranos atrás y debido a eso las autoridades comenzaron a regular la actividad.

Melisa Delgado Niglia