Desde hace más de 100 días el tomógrafo el hospital pediátrico Pedro Elizalde, la ex Casa Cuna, se encuentra averiado y ninguna autoridad de la Ciudad que comanda Horacio Rodríguez Larreta presentó una respuesta.

Tal es así que Ivana González, madre de un adolescente que sufre la enfermedad de Cushing, que necesita de un tomógrafo para poder realizar estudios, comenzó una campaña de reclamo que implica contar los días que esa institución pública porteña lleva sin su fundamental tomógrafo.

La mujer supo del diagnóstico de su hijo en enero. «Los síntomas de Brian fueron empeorando y fue la prioridad de Casa Cuna; iban a operarlo en junio pero no había lugar en la terapia, se canceló y se pasó al 11 de julio y también volvió a cancelarse ya que Brian presentó un cuadro de hipertensión que no lograba disminuir», relató la mujer al portal Nueva Ciudad.

«El día que nos mandaron a casa para volver en tres días a internarse nos informan que el tomógrafo se rompió y no iban a poder operarlo. Brian lloraba desconsoladamente; con cada cancelación su salud empeoraba y se dejaba vencer. Vi como  mi hijo de 15 años se estaba apagando día a día”, contó la mujer.

En este contexto, González denunció el faltante de tomógrafo y exigió un traslado al Posadas para concretar la operación que Brian necesitaba para salvarse. Desde entonces, su lucha se enfocó en los nenes y nenas que faltan. “Los médicos me dijeron ‘hay 40 mamás más en situación como la tuya’”, cuenta Ivana.

Además de contactarse con otras madres, Ivana se reunió con autoridades del hospital, legisladores y legisladoras -del oficialismo  (Diego García Vilas) y de la oposición (Javier Andrade, Carlos Tomada y Mariano Recalde entre otros)- y hasta la ministra de Salud, Ana María Bou Pérez, se comunicó con ella. Lo cierto es que el tomógrafo sigue siendo una falta.

Por su parte, desde el Ministerio de Salud respondieron que la situación está encaminada y el tomógrafo ya fue licitado. Pero no dieron fechas, y trabajadores y familias que sostienen el reclamo denuncian que se licitó un dispositivo obsoleto y se requiere uno moderno.

“Hoy no se puede operar a ningún nene. De los 40 que había, sólo fueron operados tres, pero ahora se les rompió el tomógrafo en el Posadas. Y falta de todo en Casa Cuna. Mi hijo tiene secuelas y se va a seguir atendiendo ahí, pero los médicos están desamparados. Por un director que fue puesto a dedo. Faltaban hasta guantes en quirófano. Y todo sigue en la nada”, relata Ivana con furia y tristeza.

Licitaron un tomógrafo viejo y lo van a llevar el 8 de diciembre a Casa Cuna, llevándolo por la calle y haciendo un circo, y va a funcionar recién en enero. Si yo no reclamaba, mi hijo estaba muerto. Hoy hay mamás que no saben qué hacer y esperan. Los médicos piden ayuda para hacer visible lo que está pasando. Son cien días. Hay 30 chicos que están en la situación en la que estaba mi hijo y pueden morir. Y a nadie le importa”, concluyó.

LF