El Papa mantuvo un encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático de la República, en la última etapa de este viaje apostólico por tres países africanos, en el que exhortó a acoger a los migrantes y a luchar contra todas las formas de discriminación. 

“Los aliento, en fidelidad a vuestras raíces, a asumir el desafío de dar la bienvenida y proteger a los migrantes que vienen hoy para encontrar un trabajo y, para muchos de ellos, mejores condiciones de vida para sus familias”, dijo en sus discurso. 

El pontífice llegó al Gran Salón del Palacio Presidencial acompañado por el presidente ad interim Barlen Vyapoory y el primer ministro Pravind Kumar Jugnauth, después de la visita de cortesía y el coloquio privado que tuvo con cada uno de ellos en el Salón Blu del Palacio Presidencial. 

Al término del encuentro con las autoridades, el Papa acompañado por el presidente ad interim de la República se dirigió al jardín para la bendición de algunos árboles. 

En su discurso, el Papa refirió al “rostro multicultural, étnico y religioso” de este pueblo y sobre todo, “la belleza que proviene de su capacidad de reconocer, respetar y armonizar las diferencias existentes en función de un proyecto común”. 

Un pueblo – recordó– cuya historia “nació con la llegada de migrantes de diferentes horizontes y continentes” que encontraron “los medios para vivir juntos, buscando construir una hermandad preocupada por el bien común”. 

Francisco exhortó luego: “Preocúpense, de darles la bienvenida como vuestros antepasados supieron acogerse recíprocamente; como protagonistas y defensores de una verdadera cultura del encuentro que permita a los migrantes —y a todos— ser reconocidos en su dignidad y derechos”. 

Tras valorar la “tradición democrática” instaurada después de la independencia que ha hecho de Mauricio un “oasis de paz”, expresó su deseo de que “este estilo de vida democrático pueda ser cultivado y desarrollado, especialmente luchando contra todas las formas de discriminación”. 

Continuando su discurso, el Santo Padre se dirige a las autoridades con un pensamiento especial para los jóvenes. “Que ustedes que están comprometidos en la vida política de la República de Mauricio, puedan ser un ejemplo para quienes confían en ustedes, especialmente para los jóvenes”, afirma. 

“Por su actitud y disposición para luchar contra todas las formas de corrupción, que puedan manifestar la grandeza de su compromiso al servicio del bien común y ser siempre dignos de la confianza que les dan sus conciudadanos”, añadió. 

Recordando el fuerte desarrollo económico que caracterizó al país desde la independencia, Francisco alertó sobre un crecimiento económico que no siempre beneficia a todos, dejando a algunos de lado, en especial a los jóvenes. Y por ello alienta para que se promueva “una política económica orientada hacia las personas” privilegiando “una mejor distribución de los ingresos, la creación de oportunidades de empleo y una promoción integral de los más pobres”. 

“Anímense a no sucumbir a la tentación de un modelo económico idólatra que siente la necesidad de sacrificar vidas humanas en el altar de la especulación y la mera rentabilidad, que sólo toma en cuenta el beneficio inmediato en detrimento de la protección de los más pobres, de nuestro medio ambiente y sus recursos”, pidió. 

“Se trata de avanzar con esa actitud constructiva” que “impulsa a implementar una conversión ecológica integral”, expresó al recordar al cardenal Maurice Piat con ocasión del 50º aniversario de la independencia de Mauricio. 

Una conversión que no mira sólo “a evitar terribles fenómenos climáticos o grandes desastres naturales, sino que también busca promover un cambio en los estilos de vida para que el crecimiento económico realmente pueda beneficiar a todos, sin correr el riesgo de causar catástrofes ecológicas ni graves crisis sociales”, concluyó. 

Agradecimiento a las diferentes religiones

Francisco agradeció “por cómo en Mauricio las diferentes religiones, con sus respectivas identidades, trabajan mancomunadamente para contribuir a la paz social y recordar el valor trascendente de la vida contra todo tipo de reduccionismo”, y reiteró “la disposición de los católicos en Mauricio de continuar participando en este diálogo fecundo”. 

“Es mi deseo que Dios bendiga a vuestro pueblo y todos los esfuerzos que realizan para fomentar el encuentro entre diferentes culturas, civilizaciones y tradiciones religiosas en la promoción de una sociedad justa, que no se olvida de sus hijos, especialmente de aquellos más necesitados. ¡Que su amor y misericordia continúen acompañándolos y protegiéndolos!”, subrayó. 

Luego de finalizar el encuentro con las autoridades de Mauricio, el Papa se trasladó al aeropuerto de Port Louis, desde donde partió hacia Antananarivo, capital de Madagascar, para pasar la noche allí y el martes por la mañana emprender su viaje de regreso a Roma.

Fuente: AICA

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