*Por Jorge Joury

Comenzó la campaña sucia. Y en días cruciales de definiciones sobre acuerdos políticos, la caldera de rumores falsos se activó. Tal es así, que a través de una gran operación mediática que se puso en marcha en las últimas horas, desde los laboratorios del Pro intentaron embarrar la cancha con posibles movidas electorales. Tanto desde la gobernación, como de la Casa Rosada, se instalaron en las últimas horas a través de medios amigos, una ola de versiones para entorpecer un posible acuerdo entre el peronismo K y Sergio Massa.

Consideran que si el tigrense corona esa jugada, podría ser letal para las aspiraciones de reelegir de María Eugenia Vidal y empujaría también al fracaso al propio Mauricio Macri. En esa dirección, desde el oficialismo lanzaron la idea de que Vidal también sea la candidata a gobernadora colgada de la boleta de Alternativa Federal. En el mar de rumores, se dispararon también un abanico de posibilidades para seducir a Massa.

Entre ellas que como «gentileza», se le ofrecería al líder del FR espacios de poder tanto a nivel legislativo, como cargos clave para cubrir con hombres de su espacio en la plantilla ministerial, tanto provincial como nacional.Incluso, también retribuirían  no presentando candidatos de Cambiemos en las intendencias en las que gestiona el Frente Renovador.

Lo que se dice «una mentira para embarrar la cancha», agregaron las fuentes massistas.No obstante, desde el massismo se pusieron en guardia y rechazaron de plano negociaciones. Las calificaron lisa y llanamente de «pescado podrido.

Lanzaron la campaña sucia», dijeron los informantes. Pusieron como ejemplo que hasta el propio intendente de Tigre, Julio Zamora, jugará dentro del peronismo. En las últimas horas, el propio Massa desmintió la posibilidad de un acuerdo y una reunión con Vidal, como señalaban los trascendidos.»Sería bueno que los funcionarios del Gobierno dediquen su tiempo a gobernar», agregó el tigrense.Los voceros, ratificaron que Massa ya fue contundente en el congreso partidario en armar un frente contra el macrismo y aclararon que anunciará su decisión y los mecanismos en esa dirección esta semana.La movida que intenta la Casa Rosada, es habilitar a la Gobernadora a negociar colectoras en la Provincia.

Las ambiciones del laboratorio de Cambiemos, es que Massa fuese el candidato a presidente por Alternativa Federal, una jugada que favorecía las chances electorales de Vidal. Además, jerarquizaba la opción de una tercera vía y bloqueaba un posible acuerdo con el kirchnerismo.

La intención era que con los votos de Massa, Vidal podría asegurarse la Provincia. Pero si esto no fuese posible, al menos apuntaban que fuese candidata de Juan Manuel Urtubey. Pero desde ese espacio también desactivaron la especie. En cambio, los negociadores no estarían tan seguros de darle la boleta a Roberto Lavagna, porque el economista según las mediciones de la Casa Rosada le saca votos a Macri. De todas maneras, desde el lavagnismo también desecharon de plano transitar por esa vía.  

También el presidente del PJ bonaerense, Fernando Gray, confirmó que se presentará en la Justicia en caso de que el oficialismo intente postular a la gobernadora María Eugenia Vidal en listas que no pertenezcan a Cambiemos, al lamentar que el Gobierno «cambia las reglas del juego a su conveniencia porque sabe que pierde», y agregó que se pedirán «veedores internacionales para las elecciones».»Vamos a presentarnos en la Justicia y vamos a reclamar la presencia de veedores internacionales, porque la gobernadora está perdiendo las elecciones, quiere retener la provincia, y hace cualquier cosa», dijo en referencia a la posibilidad de que Vidal utilice listas colectoras.

Las primeras espadas del macrismo consideran que el triunfo de Vidal en el principal distrito electoral del país generaría un efecto inmediato que ayudaría el sueño de Macri de ser reelegido para un segundo mandato en el ballotage, campaña que el presidente haría, junto a la gobernadora.
Pero la polémica jugada implica desmontar un decreto de Macri que prohibía las colectoras en la provincia, firmado por el propio Presidente apenas semanas atrás, cuando en la Casa Rosada se sentían más fuertes y creían imposible que Massa se acercara al kirchnerismo.  

La preocupación del oficialismo es muy grande. Las últimas encuestas que mandó a recolectar la Casa Rosada, plantean un escenario de derrota para Vidal, frente a la posibilidad de un peronismo bonaerense unificado. No hay que olvidar que en Buenos Aires se gana por un voto. Las primeras espadas de Balcarce 50 sostienen que si Vidal fuera derrotada por la fórmula Kicillof- Magario, sería un shock electoral para una eventual segunda vuelta que terminaría por mandar al sótano el sueño de reelección del propio Mauricio Macri.Los sondeos muestran que el piso del presidente está en 33% y que la fórmula que llevará el Partido Justicialista (PJ) y sus aliados integrada por el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, y la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, estaría pasando el 40%. De allí la necesidad de que Vidal se «cuelgue» de la candidatura presidencial de Alternativa Federal, además de la de Cambiemos. «La idea es ganar en la provincia y Capital y sacar 25 puntos en el interior y con eso ir a la segunda vuelta», explicaron desde la Casa Rosada.

Por eso, en la estrategia de Marcos Peña aparece como primera escala apuntalar a Vidal para que consiga un triunfo frente a Axel Kicillof, el candidato elegido por Cristina Kirchner. Para los observadores, se trata de una maniobra extrema y de alto riesgo. Fuentes del gobierno reconocieron que podría afectar las chances de Mauricio Macri en las primarias de agosto y las generales de octubre porque el candidato peronista que lleve a Vidal podría sacarle votos al presidente.

Mientras tanto, desde el Frente Renovador negaron vasos comunicantes con el Gobierno y reuniones clandestinas. Lo que se admitió, que están avanzando en acuerdos con el kirchnerismo. La foto de las últimas horas entre el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, un cristinista puro, y el massista Jorge Russo, de Lanús, es más que elocuente. Por estas horas, los referentes y operadores de mayor confianza de Massa esperan instrucciones para avanzar en la letra chica de los acuerdos con el PJ. Por ejemplo, cómo se definirían las listas bonaerenses.

Massa es un jugador hábil para cotizar en bolsa. Encontró en la final de la Copa de la Superliga, en la que Tigre venció a Boca, una enorme alegría personal y una excusa política para tomarse 48 horas con su familia y dejar correr todo tipo de versiones sobre su futuro. Por ejemplo, que sería posible un acuerdo para llevar en la boleta de gobernador bonaerense a María Eugenia Vidal.

Desde el búnker del tigrense aseguran que eso no ocurrirá, pero Massa dejó correr las versiones porque lo convierten en el jugador más codiciado. Quienes le dedican encuestas le dicen que así, mostrándose como una posibilidad tanto para el kirchnerismo como para Cambiemos, su figura gana «mercados» entre los votantes y reduce el rechazo del núcleo duro de ambas canastas. No obstante, algunos de sus asesores opinan que se equivoca y que solo pierde credibilidad en esas aventuras. Sostienen que debería definirse cuanto antes.

Para eso, Massa espera,un estudio encargado al asesor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí sobre el escenario electoral. Ese informe parece ser crucial para los futuros pasos del tigrense. Pero para el grueso de su tropa no lo es. El veredicto ya lo encontraron en el congreso de Parque Norte, la semana pasada, donde se estableció que el «mandato de la sociedad» es evitar la reelección de Mauricio Macri y que dividir a la oposición es el mejor modo para traicionar ese mandato.

En el ciclo de charlas que organizan estudiantes de la UCA llamado «Candidatos a las aulas» y que se transmite a través del sitio Punto Convergente, Massa dijo en las últimas horas. que «los argentinos quieren una nueva mayoría y tenemos la obligación de construirla. Podemos apoyar una coalición de gobierno, pero nunca renunciaremos a pensar», agregó. «Mi identidad y fuerza política son irrenunciables. El Frente Renovador va a seguir existiendo siempre como el tábano que molesta», completó.
Una fuente confiable reveló que «Massa sabe cual es el camino. La idea es que seguirán siendo lo que son, «la renovación del peronismo», aun si se vuelve al PJ kirchnerista.  

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónicoesjorgejoury@gmail.com. Para consultar su blogs, recurrir al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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