La Fundación Internacional para el Desarrollo Local llevó a cabo esta tarde un nuevo seminario virtual. En esta ocasión el desafío fue «Repensar los Objetivos de Desarrollo Sostenible tras la pandemia del coronavirus Covid-19».

Daniel Cravacuore, presidente de FINDEL, fue el encargado de la apertura y la presentación del moderador. En esta oportunidad el senador Adrián Santarelli fue el responsable de ese rol.

Carlos Amanquez, asesor legislativo del Senado de la provincia de Buenos Aires, abrió el panel de disertantes. Explicó que «los objetivos vienen a poner en palabras los compromisos y las acciones que debemos asumir como sociedad para una transformación necesaria para seguir viviendo en este planeta. Todos los informes llegan a la misma conclusión. Tenemos sólo 10 años, del 20 al 30 para hacerlo. A través de la situación de la pandemia tenemos que pensar en un tiempo mucho maś corto».


De los 5 ejes que propone la agenda, eligió el primero. Lo justificó diciendo que «nuestra sociedad se ha construido de forma desigual. El eje “personas” busca poner fin a la pobreza y el hambre en todas sus formas y dimensiones. Este eje es el más interpelado por la situación del Covid-19».

Señaló que en «América Latina y el Caribe, la región más desigual del mundo, de cada 10 personas, 4 no tienen cómo lavarse las manos. Además, el 33% de las personas no tiene acceso a internet. Todo esto previo al COVID-19.»

Por eso insistió en que «el principal problema ambiental es la pobreza. El principal problema económico es la pobreza. Es ahí donde tenemos que poner el foco. Ese es el eje transformacional. El Covid vino a amenazar mucho más a las personas que sufren la pobreza y la desigualdad. 30 millones de personas van a caer en situación de pobreza».

Y detalló «hemos retrocedido en estos 5 meses 13 años de desarrollo. Hasta 80 millones podrían caer, o sea que podríamos volver a los estándares de 1980, con lo cual habremos retrocedido 30 años en los objetivos de desarrollo».

Por eso indicó que «tenemos que hacer referencia a una nueva sociedad, una nueva economía y una nueva vinculación con el ambiente para hablar de una nueva normalidad. Erradicar la pobreza y la desigualdad. Desarrollar una economía mucho más humana y del bien común.»

A su turno Ady Carrera, del Instituto Politécnico Nacional México, señaló que «América entra a la crisis en condiciones estructurales que difícilmente podrían ser peores. Además de la desigualdad y la pobreza, es una de las regiones más violentas del mundo. Esto ha traído una pérdida de legitimidad de las instituciones democráticas. Apenas el 48% de la región apoya la democracia. Antes de la pandemia ya teníamos retos enormes para poder avanzar en los ODS 2030″.

La panelista agregó que «esto tendrá efectos devastadores con la contracción económica, el aumento de la pobreza e inequidad y mayor violencia. Unicef calcula que 80 millones de niños dejaron de recibir comida caliente».

Por eso destacó que «el objetivo que tenemos que rescatar es el 17, las alianzas para lograrlos. La gobernanza multinivel es el único mecanismo que nos va a permitir avanzar y no retroceder ante la pandemia. Las políticas de arriba hacia abajo no van a ser suficientes. La eficacia de la ayuda post pandemia dependerá del conocimiento de los contextos locales. En la medida en que los gobiernos locales sean involucrados en las estrategias, van a tener mayor efectividad».


Entre los desafíos que hay que actualizar mencionó a «la sociedad digital para la educación, la salud, el trabajo desde casa, el comercio digital. Necesitamos ampliar el acceso de la población más vulnerable a estas herramientas que pueden tener un impacto en su vida».

Finalmente Eduardo Grin, de la Fundación Getulio Vargas de Brasil, indicó que «la pandemia nos coloca frente a un desafío novedoso porque la última pandemia global fue la gripe española. El mundo se había olvidado cómo lidiar con un desafío de escala global. Nos preguntamos si la Agenda 2030 sigue siendo actual y cuáles son los desafíos para añadir nuevas políticas para avanzar en el proceso de cooperación nacional».


Coincidió con los otros panelistas en que «el objetivo más importante es el de la superación de la pobreza. La pandemia va a ampliar el crecimiento de la pobreza. La cantidad de gente que no va a tener qué comer va a ser más alta.»


Y añadió que «el otro desafío es el de la renta básica o universal. El tema de la asistencia social en nuestros países ha sido confundido como si fuera un favor y no un derecho. El fortalecimiento de políticas de protección social va a ser un desafío más fuerte. Los jóvenes, los discapacitados, las personas mayores. Van a tener que seguir siendo defendidos por cada vez más universales sistemas de protección social».

El panelista destacó que es fundamental la «cooperación internacional en un contexto de crecimiento de nacionalismos y xenofobia. Y el rol de las empresas con acciones de responsabilidad social para inversiones de infraestructura local porque los gobiernos solos no van atener capacidad de dar respuesta».


Advirtió también que «la pandemia nos ha mostrado un crecimiento del nivel de violencia doméstica contra las mujeres y los niños. Cuando la gente no tiene empleo ni renta los problemas de violencia social van a crecer».

Y señaló que «la pandemia ha mostrado que cambiar modelos de consumo es posible. Todos vivimos con menos de lo que teníamos y no pasamos dificultad. Es posible recudir la demanda que le hacemos a la naturaleza».


Y cerró con una foto de una «niña, pobre, negra. Su mirada es un desafío para todos nosotros. Por cuánto tiempo nuestros niños van a seguir mirando al futuro sin respuesta clara. Que el gobierno les pueda decir que estén seguros porque estamos preocupados por su desarrollo colectivo».

Liliana Lopez