En la última semana y de la mano de la incertidumbre previa a las elecciones el precio de la hacienda registró subas récord. Desde el sector del consumo estiman que esta situación se podría reflejar en subas en mostrador cercanas a un 20%.

En un 2019 convulsionado en materia económica, el bolsillo de los argentinos no tiene respiro. Con el lunes 28 de octubre a la vuelta de la esquina, en los remates de hacienda del interior bonaerense primero y en el Mercado de Liniers después se registró un fuerte incremento en el precio de la hacienda en pie.

En remates de hacienda que se llevaron en las localidades bonaerenses de Rauch y Tapalqué, los terneros menores de 200 kilos llegaron a pagarse 100 pesos el kilo y varios conjuntos de machos de 200 a 230 kilos superaron con holgura los 90 pesos.

Por el lado del mercado concentrador de hacienda porteña, en el cierre de la última rueda comercial las cotizaciones de todas las categorías –empujadas por una vaca que no parece encontrar un techo en sus valores- registraron precios récords, como el caso de novillos de 490 kilos a 85,50 pesos y vacas a 76,50 pesos, entre otros.

La pregunta del millón en estos casos permanece inalterable: ¿este aumento se trasladará a los mostradores? La ganadería argentina vive un momento de claroscuros. Por un lado, la industria frigorífica exportadora «está dulce» y trabaja al máximo de su capacidad operativa, traccionada por un consumo chino cada vez más voraz. En el otro rincón, el mercado doméstico registra los indicadores más bajos de los últimos diez años, con un consumo que descendió a los 50 kilos anuales por habitante, según estadísticas privadas.

En el caso de los matarifes que compran hacienda en el Mercado de Liniers, la sensación que viven en estas horas es de preocupación. “Hubo un alzo muy grande en el precio y finalmente la exportación terminó arrastrando al consumo”, explicó Leonardo Rafael, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores.

Para el directivo, el diagnóstico es contundente: “Los valores exorbitantes del consumo son a causa de la puja por la hacienda de exportación y esto se veía venir porque la vaca venía subiendo a razón de 5 y 6 pesos por semana”.

Consultado por el impacto de esta situación en el precio de venta en los mostradores, reveló que “estuve hablando con colegas que tienen carnicerías y ya todos borraron los precios” Y estimó que si bien tiene que analizar en detalle sus números, “el precio de venta al público de la carne debería subir entre un 15 y 20%”.

NG