Por Jorge Joury| Si algo extraña hoy Cristina Fernández, son las mieles del poder que la acompañaron durante ocho años.»Hay que sujetarla, no olvidemos que es un animal político», señalan en su entorno. «La operación CFK», como algunos la llaman, es un secreto a voces. Después de un prudente lapso de silencio y en medio de una tormenta, donde el PJ busca reacomodarse, la ex presidenta calienta motores para su vuelta a la arena política.

No obstante,  está preocupada por las causas en su contra, que empezaron a moverse por Tribunales. Pero lo que la desvela, es el ala más dura del Frente Para la Victoria. Esa fracción, que le responde de manera incondicional  hoy más que nunca necesita de su brújula . Tendrá  como principal objetivo entonces, reordenar a los soldados heridos y ninguneados en las internas, además deberá buscarle un parche a la fractura del bloque de Diputados que resquebrajó la bancada opositora en el Senado.

La estrategia, es ir marcándole la cancha a Macri, poniendo énfasis en las marchas y contramarchas del Gobierno y hacerse eco de las quejas de la gente frente a la estampida de precios, los tarifazos y el deterioro del salario.

Aún no hay fecha confirmada, pero el desembarco de Cristina en la ciudad de Buenos Aires, es inminente. El búnker está terminando de ser acondicionado en un petit hotel ubicado en la calle Rodríguez Peña al 800. Es una zona estratégica, a dos cuadras del Congreso de la Nación. En ese sitio, el año pasado funcionó una escuela del Frente Renovador que conducía Roberto Lavagna. Desde allÍ, la ex jefa de Estado planifica instalar su usina de ideas para  comenzar a mover los hilos de la política. El Instituto Patria, así fué bautizado, ofrecerá un amplio menú de seminarios, charlas y debates.

LOS MOSQUETEROS DE CFK

CFK será secundada por sus principales espadas, Carlos Zannini y Oscar Parrilli. Ocuparán despachos estratégicos junto a la ex ministra de Cultura, Teresa Parodi. Esta última se encargará de coordinar una agenda de eventos especiales, donde recalarán músicos, intelectuales y diversos artistas que se identifican con el kirchnerismo. La comunicación correrá por cuenta de Tristán Bauer, el hombre que dirigió Radio y Televisión Argentina (RTA) durante el mandato de la ex presidenta. En el tercer piso Bauer articulará una agencia de noticias. Desde ese instituto, Cristina planea fogonear propuestas políticas. La idea es abroquelarse con los referentes del FPV, para empezar a operar como contrapeso del macrismo en el Parlamento. Es decir, agitar las aguas, en un año que se prevé muy caliente en ese ámbito. Allì la ex jefa de Estado descargará responsabilidades sobre su hijo Máximo.

Algunos aseguran que los tiempos de entrar a la cancha CFK los evaluará de acuerdo a cómo evolucione la imagen pública de Macri. Lo que está claro, es que el puntapié inicial no será antes de la segunda quincena de marzo.

En su entorno, aseguran que Cristina hará su avanzada  de acuerdo a lo que vaya marcando la realidad, sobre todo en materia económica. En su entorno aseguran que cumpliendo con esos objetivos, su candidatura como senadora nacional por la provincia de Buenos Aires para el 2017, tendrá el camino abierto.

OPERANDO EN LAS SOMBRAS

Los ultra K aseguran que tanto en su casa de Río Gallegos o en su chalet de El Calafate, los dos lugares en los que pasa su tiempo, la ex presidenta se mantiene informada y muy activa.»Si alguien piensa que se dedica sólo a cuidar las flores de su jardín, está muy equivocado. Ejerce la conducción. Que no hable con los medios es otra cosa», admitió un dirigente que conversa seguido con ella. El encargado de las llamadas y de armar la agenda es Diego Bermúdez, uno de los secretarios privados que tenía en la Casa Rosada y que se instaló en Santa Cruz.

Se sostiene que aunque toma la iniciativa, Cristina está más accesible para dirigentes que la requieren, al menos para algunos. Otra diferencia, es que ya no delega tanto en La Cámpora el diálogo con los referentes de su espacio, algo que irritaba incluso a algunos de los más leales. Ahora hablan directamente con ella. Es el caso de José Ottavis y Mariano Recalde, presidentes de los bloques legislativos que la siguen teniendo como jefa, en estos ochenta dìas. También le reportan con asiduidad, tres diputadas nacionales: Diana Conti, Teresa García y Juliana Di Tullio.

La ex presidenta,  habla también con varios de sus ex funcionarios como Axel Kicillof, Martín Sabbatella, Julio De Vido, Jorge Capitanich, Carlos Zannini y Oscar Parrilli. El camporista Hernán Reibel, se encarga de mantenerla informada, con reportes periódicos, como hacía cuando era subsecretario de Comunicación Pública.

ESPERANDO EL IMPACTO

Varios ex integrantes de la conducción de La Cámpora la han visitado en Río Gallegos, pero ninguno suelta pistas sobre la estrategia que se propone poner en marcha, ni el momento preciso de su reaparición polìtica. Ella misma con su silencio alimenta la expectativa. La última vez que se manifestó en público fue el 31 de enero, cuando difundió en las redes sociales un informe crítico sobre el aumento de tarifas. Sin información precisa, la mayoría de los consultados arriesga que el retorno será  a mediados de este mes, casi en vísperas de la llegada al país del presidente norteamericano, Barack Obama. La frase que arriesgan sus colaboradores es que «va a esperar a que se sienta el impacto del ajuste y saldrá con los tapones de punta para plantear los temas que afectan a la gente». Se asegura además, que no se meterá en dos cuestiones. Tienen que ver con  no responder a las acusaciones que le hacen desde el Gobierno, ni hablará de las disputas en el peronismo. Según pudo saberse en fuentes confiables, la instrucción que les dio a sus dirigentes más leales es que mantengan la unidad del FPV y que los liderazgos no se resuelven en las discusiones partidarias. «Los define la sociedad», les dijo. ¿Era una pista de que competirá electoralmente en 2017?. Muchos kirchneristas lo interpretan así.

El reciente Congreso del PJ patentizó una realidad. El ala kirchnerista más dura no pudo imponer sus criterios verticalmente y tampoco en el debate. Se trata de un síntoma evidente de que se avecina un nuevo ciclo en el justicialismo.

Los dirigentes camporistas ya no transitan los pasillos de la Casa Rosada, ni tampoco inciden en las decisiones del Estado como lo hacían con Cristina. Hoy se refugian en las plazas, unas pocas unidades básicas y en su búnker del Congreso. Tratan de reamarse con mucha dificultad desde la Cámara de Diputados, donde de los 81 miembros del FPV, que hace menos de un mes se dividió, la agrupación cuenta con 24 propios.

Como muestra de la puja por no perder poder, aunque sea simbólico, por estos días protagonizan un acampe para retener para Máximo Kirchner un amplio despacho del tercer piso del Palacio del Congreso. De ocupar el centro del poder, en solo tres meses estos jóvenes dirigentes virtualmente han quedado en la periferia de su partido. En territorio bonaerense, la situación tampoco los favorece. Mientras los intendentes se reorganizan en esta nueva etapa, de los 55 municipios del FPV, solo tres responden a La Cámpora, Walter Festa (Moreno), Juan Ustarroz (Mercedes) y Francisco Durañona (Areco). En la Legislatura provincial la crisis también se nota. Comentan que Cristina le bajó el pulgar a José Ottavis, después de su promocionado romance con la vedette Victoria Xipolitakis y por su falta de muñeca para conducir a 18 diputados propios. Hay un sector de La Cámpora que quiere imponer a Walter Abarca para timonear ese bloque.

EL PJ MARCA LA CANCHA

Mientras tanto, el  PJ sabe que su ex jefa comenzó a moverse y calienta motores para  avanzar a paso firme. No quiere dejarse invadir el territorio. Se ven apremiados por el calendario en la renovación, que tánto pregonan algunos de sus dirigentes, como Urtubey y Bossio. Se trata de una cuestión postergada entre otras razones como fruto de la desatención del kirchnerismo en las épocas de los dictados de Olivos. En apenas cuarenta días, el 8 de abril, debe ser presentada la lista única de autoridades. Es el camino que busca buena parte de la dirigencia del PJ para evitar las elecciones internas y también una intervención judicial. Pero hay nubarrones en el horizonte. Buena parte de los gobernadores que juegan dentro del peronismo orgánico ya dejaron trascender que no aceptarían una lista de unidad que mantenga en lugares de predominio a caras muy visibles del kirchnerismo. Los consideran «mariscales de la derrota», principalmente a Aníbal Fernández. Un problema para los K más duros, por lo apretado de las fechas y la inconveniencia de una pelea en comicios internos, que además la mayoría considera imposibles. En medio de este escenario, Cristina busca el protagonismo que la reposicione.

La jugada no es fácil. Por un lado está acosada por las causas que amenaza reflotar la justicia. Y por el otro, tomó nota que la tropa histórica del PJ  en su mayorìa se le ha rebelado. Su primer gran test será el 13 de abril, día en que deberá concurrir a Tribunales por la citación del juez Claudio Bonadío. Se verá entonces si sumarán miles las fuerzas que se movilizarán para acompañarla. Caso contrario, deberá cambiar el paso. Sucede que muchas causas somnolientas en Comodoro Py, ya comenzaron a desperezarse. Hay siete ex funcionarios procesados y Cristina fue citada por ventas de dólar a futuro que hizo el Banco Central. CFK tene correr la misma suerte que Lula Da Silva en Brasil. El clima de tensiones internas favorece al Gobierno, quien tratará de ampliar la grieta. Lo hará de la manera más sutil, para no dejar  rearmar al peronismo y seguir avanzando con sus proyectos.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Quienes quieran consultar su blogs, deben recurrir al sitio. Jorge Joury De Tapas.

Ezequiel Bértola