*Por Jorge Joury

El Gobierno quiere instalar que el miedo a la vuelta de Cristina es tangible. Las operaciones de Marcos Peña para asustar a los empresarios, ya comenzaron con charlas privadas, donde se plantean escenarios apocalípticos. Una encuesta también trajo extraño tufillo, al dar  cuenta de un amplio triunfo de CFK, hasta en un escenario de ballotaje.

Llamó la atención además, que el fin de semana los medios hablaran a tambor batiente de la posibilidad de que termine siendo conveniente que Vidal vaya a la gran pelea electoral en lugar de Macri.Todo muy extraño.
.Es hora de poner la lupa sobre la información que brota por los poros de la Casa Rosada y que gana títulos en algunos medios. Hay quienes sostienen que las operaciones del oficialismo están acampando donde hay un espacio amigo. Muchos olfatean que la campaña sucia puso primera y que Marcos Peña, el monje negro del gabinete, encontró una nueva veta para atemorizar al electorado.

Existe un plan para llevar agua hacia el molino amarillo y mostrar con el acompañamiento de números y de manera tangible, instalar el miedo a la vuelta de Cristina Kirchner. Peña, cree que la llave del éxito es agitar señales que le pongan la piel de gallina al circulo rojo y que obliguen a los empresarios a volver a la  bombardeada vereda de Cambiemos.

Se percibe que el puntapié inicial de la estrategia del hombre que hasta ahora no perdió una elección con sus artilugios, fue amplificar la difusión de la encuesta de Isonomía. Allí se mostraba a CFK  imponiéndose por 9 puntos en un escenario de ballotaje por sobre Mauricio Macri. No obstante, los observadores económicos alertan que las consecuencias de colocar a Cristina como recambio de Macri, también representan un arma de doble filo que puede pulverizar el proyecto de reelección antes de las presidenciales.Esto tiene que ver con que las acciones de empresas argentinas en Wall Street se hundieron 8% el jueves a partir de ese estudio de opinión.

Aprovechando este escenario apocalíptico, también han aparecido en los medios los profetas de la desesperanza. Por ejemplo, el ex ministro de Carlos Menem, Carlos Rodríguez se animó a decir que “antes de estas elecciones se  viene un plan Bonex”. El especialista alertó sobre la posibilidad de un canje compulsivo de plazos fijos por títulos públicos y consideró que el congelamiento de precios anunciado por el gobierno es “una maniobra típica de una administración radical. Cambiemos es el tercer gobierno radical”. Desde su perspectiva, el PRO y la UCR “se parecen en que son fuerzas inútiles”.

Otro que irrumpió fue el fugaz ministro de Economía de Fernando de la Rúa, Ricardo López Murphy, para señalar que “el acuerdo de precios no sirve de nada, es muy primitivo hacer algo así”. López Murphy sostuvo además que “el aumento del riesgo país es una muy mala noticia porque marca la reacción negativa que tuvieron los mercados a los anuncios”.

Rodríguez y López Murphy se suman al listado de economistas que expresan sus cuestionamientos a la fallida estrategia macroeconómica del macrismo. La semana pasada Guillermo Nielsen, Javier Milei y Diego Giacomini expusieron sus críticas económicas en la Universidad de Belgrano. El diagnóstico compartido asegura que la situación “está fuera de control”. A contramano de toda evidencia empírica, los especialistas del mercado entienden que Cambiemos hace menos ajuste del que debe y que la salida es mayor recorte fiscal. Rodríguez consideró que las subastas de dólares autorizadas por el FMI que comenzó a realizar el Banco Central permitirán contener la cotización en el corto plazo.

Sin embargo advirtió que “la estrategia es asustar para que la gente no tenga dólares. Hoy está subiendo y mañana te lo hacen bajar y pasado te lo hacen subir. Tratan de generar incertidumbre en la relación peso-dólar. Y eso puede ser que al chiquitaje lo asuste pero a los grandes operadores no”.López Murphy sostiene que “el Gobierno sale con estas cosas de maquillaje que no sirven para nada. Son demandas de la sociedad, pero no es lo que hay que hacer”. El economista estimó que el camino a seguir consiste en un mayor ajuste fiscal.Pero Marcos Peña en persona confía en su fórmula y apura la marcha, agitando los fantasmas del miedo a CFK ante empresarios y líderes de opinión que pasan por su despacho. Quienes comen de las informaciones envenenadas de su mano reciben frases paralizantes: “¿Sabés cuánto va a valer tu empresa el año que viene si gana Cristina?”.

Por primera vez, es el mismo Gobierno nacional el que instala un escenario de derrota. Una lección básica del manual de antipolítica de Peña con exhibición de debilidad para sacar tajada del rival. La estrategia se agudizará a partir del 22 de junio, en caso de que Cristina se anote finalmente como candidata presidencial. Eso siempre y cuando el dólar, y la inflación de abril no precipiten soluciones de otra índole en Cambiemos. 
Por La Plata también las encuestas levantan la fiebre. 

Un sondeo de opinión realizado a nivel local por Gustavo Córdoba & Asociados da cuenta de un escenario complicado para Cambiemos. Macri cae ante Cristina, por 14 puntos y el actual intendente Julio Garro cae frente ante las kirchneristas  Florencia Saintout o Victoria Tolosa Paz.La última medición que recibió Vidal a nivel bonaerense da cuenta que en los 40 municipios donde se concentra el 80% del padrón electoral, Cristina tiene una intención de voto del 38% y Macri, del 32%.

Si esas proyecciones se confirman en la PASO del 11 de agosto, el “vidalismo” deberá apelar a un 7% de corte de boleta para blindar la reelección de la gobernadora en octubre. En Casa Rosada, y en La Plata, dan por hecho que Cristina se impondrá en la PASO. Y buscarán convertir la primaria en una primera vuelta que logre unir al anticristinismo de cara a octubre. En ese mes, más que la subsistencia de Macri se definirá el futuro de Vidal, teniendo en cuenta que en la provincia no hay balotaje y se gana por un voto. La derrota o la victoria de la gobernadora el 27 de octubre será el dato que más impacto tendrá en la presidencial. Recién en noviembre, en la segunda vuelta presidencial, se definirá el futuro de Macri.

Y de Cristina.No obstante, muchos se preguntan que pasaría si Cristina anuncia un renunciamiento histórico. En ese caso, la campaña del pánico se derrumbaría como un castillo de naipes. Frente a esa posibilidad, en algunos despachos de Casa Rosada analizan que el oficialismo se vería obligado a cambiar de candidato presidencial. La volatilidad política, y la fragilidad económica en el país obligan a la prudencia en cuanto a las proyecciones electorales.

El Presidente atraviesa su peor momento y  cada día resulta peor que el otro. Pocos le creen y la efectividad de las nuevas medidas económicas, pese a que han sido recibidas con cierto alivio por la ciudadanía, se parecen más a un manotazo de ahogado, que a una política de Estado para llegar a buen puerto.

Pero lo preocupante, es que Macri se asoma al final de su mandato con la coalición que lo llevó al poder en riesgo de fractura. Hay convencimiento generalizado que el Gobierno le ha fallado no solo a la ciudadanía, sino también a los mercados internacionales. Este panorama ha generado olas dentro de Cambiemos. Desde ministros hasta integrantes de la mesa chica, gobernadores y hasta interlocutores habituales del Presidente, están convencidos que la base de Cambiemos  se ha resquebrajado. En esa dirección, en la última semana han empezado a fogonear la teoría que Mauricio Macri revise su decisión de presentarse en las elecciones presidenciales de octubre. Sacan cuentas y llegan a la conclusión que las expectativas son las peores. Es prácticamente imposible encontrar en la historia un antecedente en el cual un mandatario con estas calificaciones en la economía pueda ganar una elección.

El sondeo de la consultora Isonomía toca la sirena y señala que Cristina Kirchner sigue liderando al sector social que la sigue. El liderazgo de Macri, en cambio, se ha transformado en raquítico. Frente a esto, muchos reflexionan :¿Que pasa en cualquier elección en la que, de un lado, hay un líder y del otro no lo hay?.Quienes no se resignan al fracaso, promueven una estrategia alternativa. Postulan la candidatura presidencial de María Eugenia Vidal quien, pese a todos los problemas que genera el Gobierno nacional, sigue en una situación de cierta ventaja respecto de Cristina Kirchner. En La Plata lo niegan y sostienen que acompañarán a Macri a muerte. Pero lo cierto es que muchos en la alianza gobernante perciben el olor a calas y crisantemos y se sienten más cómodos con Vidal. Creen que si Macri se baja la gobernadora , en cambio, podría tender lazos, como lo hizo en la provincia de Buenos Aires, con figuras heterodoxas. Y allí se juegan por Martín Lousteau, hasta dirigentes del peronismo alternativo y defender un acercamiento más humano y sensato en el manejo de la economía.

El lanzamiento de una candidatura alternativa no garantiza nada al oficialismo. No obstante, una elección entre Cristina y Vidal dividiría a la sociedad en porciones más parejas.
Cuando el Presidente tarde o temprano consulte a su almohada, deberá meditar si prefiere vivir en un país gobernado por Cristina Kirchner o por María Eugenia Vidal, ya que la posibilidad de que haya uno gobernado por él mismo, cada vez se muestra más lejos.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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