Alberto Fernández madura la idea de crear un super ministerio de Economía. Y para esa tarea, tiene en foco a Martín Redrado. Pero también, pretende dotar de especialistas a las otras carteras que ayuden a mover la rueda de la prosperidad.

Si es gobierno, quiere salir de la crisis en el menor tiempo posible y sin costo social. También entiende que le esperan tiempos endiablados. Con una sociedad llena de demandas, agotada de pagar impuestos y afectada por una recesión que corona largos años de estancamiento y frustración.

Por lo pronto, reconoció como meta que si en su cuarto año de gobierno llega a una inflación de un dígito, se sentirá conforme. En el Frente de Todos se percibe que la vuelta al poder está muy cerca, aunque falta el paso final y decisivo en octubre. Los empresarios, que tienen buen olfato para detectar esos vientos, también se ponen en la cola del bunker de la calle México. Algunos los califican como «los besamanos» de turno.

«Acá llaman permanentemente, todo el mundo quiere venir. Los del grupo de Whatsapp, de todos los rubros… todos», asegura un vocero de Alberto Fernández, graficando las ansias que tiene buena parte del circulo rojo local de pasar por la oficina del candidato y sacar si es posible platea preferencial para tener protagonismo en el futuro partido.

LOS PRIMEROS PODEROSOS EN DECIR PRESENTE

Muchos picaron en punta encontrándose en persona u opinando sobre el ganador de las PASO. Marcos Galperin, Gustavo Grobocopatel, Martín Cabrales y Eduardo Costantini, por ejemplo. Otros llamaron y cuentan las horas para que los convoquen.

Les preocupa lo que viene y, sobre todo, la transición en un contexto económico difícil y de gran incertidumbre.

Alberto Fernández es el dueño del mazo y los comodines.  Hasta se ha dado el lujo de imponer el «dólar Alberto», ya que es el valor para el billete que el candidato más votado en la PASO definió días atrás como «razonable».

Hay quienes aseguran que en el pensamiento de AF está la idea de heredar un escenario similar al que recibió cuando secundaba a Néstor Kirchner en 2003. Es decir, un tipo de cambio muy competitivo y una deuda a renegociar. Pero ya aclaró en  el Malba y ante el propio Ceo de Clarín, Héctor Magnetto, que el default no está en su pensamiento, aunque sí renegociar los plazos de la deuda.

Todo en el marco de un programa de facilidades extendidas con el Fondo. En el mercado se pone como ejempo el caso de Ucrania. En 2015, ese país también incumplió un acuerdo con el Fondo, pero el organismo no solo le concedió un plan de ese tipo, sino que también financió una reestructuración de los bonos privados sin necesidad de caer en un default.

LOS OJOS PUESTOS EN EL CRECIMIENTO

Fernández puede tener la secreta fantasía de que Macri sea su Eduardo Duhalde, o su Jorge Remes Lenicov. Es decir, el que hace el ajuste necesario para que él lidere el crecimiento. No obstante, todo depende del Fondo. Si no desembolsa los 5400 millones de dólares agendados para septiembre, la próxima administración asumirá con 5400 millones de dólares menos en las reservas del Banco Central.

Parece que hay buenas señales, pero en  la relación de Macri con el Fondo se está jugando, en buena medida, la eventual gobernabilidad de los Fernández.  

En el entorno de Alberto, están trabajando en un plan para encender el tablero de la economía. Las reglas básicas son reactivar el aparato productivo, dar impulso a las pymes, mejorar los salarios, incluyendo a los jubilados y poner dinero en los bolsillos de la gente.

El equipo de colaboradores para un eventual gobierno  está en las gateras. Pero el candidato del Frente de Todos prefiere jugar despacio y no mostrar las cartas. No dirá nada, hasta después del resultado de la primera vuelta en octubre. No le parece atinado, crear falsas expectativas frente al estado de fragilidad que padece la economía.

Dejará que Macri juegue todas sus fichas, aunque está dispuesto a ayudar si se lo consulta, como dio muestras. «Necesitamos que Macri termine bien, para que Alberto empiece bien», comentan sus primeras espadas. «Es momento de templanza y moderación, para que esto no termine antes y tengamos que salir a apagar un incendio como ocurrió en el 2001», agregan.
Por estas horas, importantes fondos de inversión buscan contacto con Fernández, a quien ya se lo considera virtualmente como el nuevo presidente del país.

Desde el City se lo invitó a un encuentro en Nueva York para intercambiar sobre sus políticas para la economía nacional, pero por el momento Fernández no confirmó ninguna intención de viajar a EEUU en plena campaña, lo que podría ser considerado como un gesto de “sumisión”.

CON AROMA A PACTO SOCIAL

La elección del staff de ministros que acompañará a Fernández en el caso de ganar la elección del 27 de octubre responderá en definitiva a dos objetivos absolutamente centrales que son considerados prioritarios para los primeros 6 o 12 meses de gestión.

Tienen que ver con la renegociación de los términos del acuerdo con el FMI, con plazos convenientes para reactivar la economía local y generar trabajo genuino. Poner en marcha la rueda de la producción, para de esa manera  juntar los dólares sin pedirle más sangría a los sectores populares. Otro de los objetivos, es la concreción de un acuerdo institucionalizado entre cámaras empresariales, Estado y sindicatos.

Es lo que para el peronismo resulta como la biblia, desde el Pacto Social de 1973, con el entonces ministro José Ber Gelbard como cara visible. «Es la manguera indispensable para apagar los incendios, estabilizar la economía y empezar gradualmente, con realismo a recuperar el empleo», la definió una fuente confiable. 

Otras de las prioridades de AF, es mantener un vínculo estrecho con el Papa Francisco, trabajar «en equipo» con la Iglesia para contener a los sectores más pobres de la Argentina y eludir el debate sobre la despenalización del aborto desde el Poder Ejecutivo para evitar cortocircuitos con el episcopado.

EL EQUIPO PARA SALIR DE LA CRISIS

En las últimas horas, empezaron a circular algunos de los nombres que Fernández estaría considerando para el nuevo Gabinete. Se dice que podría ser encabezado por el actual gobernador tucumano Juan Manzur, como jefe de gabinete.

A Manzur se lo señala como el eje de una trama sindical y empresarial que integran el gremialista de Sanidad, Héctor Daer, y el líder de la industria farmacéutica Hugo Sigman.

Al mismo núcleo ligado al tucumano pertenece Adrián Werthein, clásico líder del sector asegurador, con llegada al  juez Ariel Lijo, de cuyas resoluciones depende la familia Macri en la causa del Correo. También está conectado con el gerente institucional del Grupo América, Gabriel Hochbaum.

Hay que decir que Fernández, que estuvo durante un lustro en el corazón de la Casa Rosada, no necesita de Manzur para relacionarse con el establishment.

Sin embargo, va a privilegiar la relación con ese gobernador y el resto del peronismo federal para dotarse de un potente aparato de poder. Otras versiones señalan  a Wado de Pedro como Ministro de Interior, a Santiago Cafiero como Secretario General de la Presidencia, a Jorge Arguello como Canciller, a Felipe Solá como Ministro de Agricultura, a Daniel Filmus como titular de Educación y a Daniel Arroyo como Ministro de Desarrollo Social.

León Arslanián suena como titular de Justicia y CarlosTomada para la futura cartera de Trabajo. Para la Secretaría Legal y Técnica, la elegida sería la abogada Marcela Losardo, mano derecha de Alberto en temas judiciales y quien ya se encarga de la sensible relación con los jueces federales.Losardo es una vieja amiga de AF, a quien conoció cuando ambos estudiaban abogacía en la UBA.

Desde allí nunca se despegaron. La abogada ingresó a la función pública de la mano del ahora candidato presidencial y lo acompañó durante toda su trayectoria, hasta que Cristina Kirchner lo eyectó de la jefatura de gabinete. Poco después ordenó que hagan lo propio con su amiga.

LAS NUEVAS CARTERAS EN LA MIRA

Las nuevas carteras serían la de Vivienda y la de la Mujer (que en alguna entrevista mencionó también como “Ministerio de la Igualdad”), para la que ya circula el nombre de Victoria Donda.

Partiendo de los once ministerios actuales se llegaría a 17, mientras que el presidente Mauricio Macri llegó a tener 22, antes de los sucesivos recortes del organigrama.

La última de las confirmaciones de Fernández tiene que ver con Cultura, degradada a secretaría en septiembre de 2019, junto a Trabajo, Salud, Ciencia y Tecnología y Agroindustria (reinstalado por Macri como Ministerio hace pocos días). Durante una entrevista  aseguró que le repondrá su rango y añadió: “Soy un consumidor de la cultura. La política debe llenar con comida la panza de los argentinos, pero también debe llenar con cultura el espíritu ”.

Al respecto agregó: “Tenemos que darles garantías a los creadores de la cultura. En la sociedad existe cierta lógica de que los que están en la cultura son bohemios y tienen que vivir en la bohemia. ¿Por qué no pueden vivir como otros y que su creación sea respetada?”.

El candidato presidencial del Frente de Todos no dio pistas sobre quién encabezaría el nuevo Ministerio de Cultura. En relación con esto, manifestó: “Tengo el de Vivienda y el de algún otro ministerio. Pero en la Argentina es una cosa complicada porque apenas anuncias un nombre, el pobre tipo tiene que pasar a partir de ese momento a preservarse de todos los cascotes que le tiran”.

El nombre que suena para esta cartera es el de la ex vicegobernadora de Santa Fe María Eugenia Bielsa, que es arquitecta y ex directora de Vivienda de Rosario.

LOS REMOS PARA UNA ECONOMÍA FUERTE

El objetivo más sensible, es armar un ministerio de Economía con alto poder de fuego, que incluso podría absorber a Agroindustria y Producción.

Al respecto, Fernández explicó: “Quiero tener una cartera que maneje todos los resortes de la economía. Eso lo aprendí de Lavagna, porque cuando hablé con él para que se quede como ministro me dijo una cosa que yo compartía. ‘Si me quedo como ministro, quiero poder manejar’, me respondió. En aquel momento estaba todo dividido: Agricultura, Ganadería, Producción”. 

Los guiños hacia Lavagna se multiplicaron después de las PASO, pero no hay señales concretas de que éste vaya a ser el nombre elegido para la cartera económica.

El señalado con más insistencia y que entusiasma a los industriales, es Martín Redrado. No obstante, también hay otros grandes jugadores como Matías Kulfas, Guillermo Nielsen, Emmanuel Álvarez Agis y Cecilia Todesca

Al staff, también se suman Fernando Peirano, Horacio Vanoli, Agustín Dattelis, Delfina Rossi y Miguel Bein.Cecilia Todesca es la hija del titular del Indec, a quien AF estaría dispuesto a mantener en el cargo. «No vamos a manipular el Indec», dijo el candidato en una clara señal de la simpatía que guarda hacia el actual funcionario.

Redrado tiene porestigio en el exterior. Se conoce con Alberto Fernández desde los noventa, cuando ambos integraban el gobierno de Carlos Menem. Redrado estaba en la Comisión Nacional de Valores (CNV) y Fernández en la Superintendencia de Seguros de la Nación.

VIENEN CUATRO MESES CRUCIALES

Respetado por los mercados y la dirigencia del peronismo, este economista pasa a integrar el ala «liberal» de los distintos grupos de economistas que está agrupando el candidato presidencial de Todos, que perfila para los asuntos fiscales un equipo más ortodoxo y para los temas «productivos» un ala más heterodoxa. 

Hay que tener en cuenta, que de aquí a la entrega del poder hay casi 4 meses. Si el Banco Central vende en promedio u$s150 millones por día llegaríamos a la entrega del bastón presidencial con ventas de reservas del Banco Central por valor de unos u$s 13.000 millones. Si a ello se le suma las ventas de u$s60 millones diarios del Tesoro –que como tales también están en las reservas del Banco Central– resulta que el actual Gobierno habría vendido en total unos u$s18.000 millones al 10 de diciembre próximo.

Y adivina, adivinador… ¿A cuánto ascenderían hoy las reservas de libre disponibilidad del Banco Central? Nada más y nada menos que precisamente a esa cifra: a u$s18.000 millones.

En unos días, comenzarán negociaciones con el FMI con una máxima: salvar el stand by. El macrismo necesita, sí o sí, que en septiembre haya desembolso por u$s5.600 millones desde el organismo. Es crucial para llegar a octubre sin turbulencias. 

CONDICIONES QUE QUEMAN DESDE EL FMI

No obstante, el organismo pretende que cualquier acuerdo y negociación inminente con la Argentina sea compartido por los equipos técnicos de Alberto Fernández. Lo transmitieron desde Washington en las últimas jornadas y llegó tanto al búnker del Frente de Todos, como a la Casa Rosada.

En el FMI apuntan a que esa “participación” ocurra de alguna forma factible. No exigen que sean parte de la negociación, pero que avalen lo acordado con la Casa Rosada. Los negociadores sostienen que “tiene que haber una señal de que Alberto Fernández está de acuerdo con lo que acordamos con Macri”.

Consideran que sólo así podrían “hacer la vista gorda” con incumplimientos actuales y girar el crucial dinero que falta para fortalecer las reservas. Roberto Cardarelli sabe que las metas fiscales se cumplen, pero quiere el aval de Fernández para evaluar el “look ahead” del acuerdo. Se trata -“mirar para adelante”- de la obligatoria evaluación del staff sobre el inminente futuro o el horizonte inmediato de la Argentina.

El deseo del FMI promete capítulos tensos: los equipos técnicos de Alberto F. no están dispuestos a comprometerse en ese desgastante trámite, que obligaría a impopulares definiciones.

Estamos en vísperas de jornadas delicadas. A la oposición, lo que más le rinde es un escenario calmo. Con el caudal de votos obtenidos, necesita menos exposición en temas urticantes y caminar en punta de pies hasta octubre. La meta es no despertar a los demonios.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.    

Jorge Joury