*Por Jorge Joury

El periodista Hugo Alconada Mon declaró en la causa por los aportes truchos de Cambiemos ante el juez Ernesto Kreplak y ratificó datos que figuran en su libro sobre la existencia de dinero negro en decenas de bolsos, pago de encuestas, aviones, empanadas y el rol de Nicolás Caputo y las fundaciones del PRO para capturar fondos de campaña. Hay quienes aseguran que cuando el magistrado saque sus conclusiones, la denuncia impactará con fuerza en la tapa de los diarios. En la historia que va tomando estado público, no hay ningún convento como el que utilizó el ex funcionario kirchnerista José López. Pero todo se parece bastante al escándalo de los cuadernos de Centeno, porque paradójicamente también irrumpen en la escena dineros oscuros que huelen mal.
El expediente que se tramita en el juzgado federal de La Plata es realmente explosivo. También existen constancias de que al menos un cuarto de los aportantes de campaña en 2017 que fueron declarados por Cambiemos son personas de bajos recursos cuya identidad fue utilizada para justificar donaciones de origen desconocido. Se trata de 1147 beneficiarios de planes sociales y monotributistas, sobre un total de 4721 aportantes. Pero también hay empresas de peso a las que el propio Macri, según el periodista, habría inducido a poner el diezmo para la campaña.
El periodista entre otras cosas, confirmó que en territorio de María Eugenia Vidal, $26 millones de esos recursos se distribuyeron a fiscales partidarios en «dos docenas de bolsos» negros que viajaron en «varias camionetas» a lo largo y ancho de la Provincia.
Según su testimonio, el pedido de dinero ocurrió desde mediados de 2014 y durante todo 2015, «una vez que el entonces Jefe de Gobierno porteño anunció su candidatura a Presidente de la Nación». Desde ese entonces, declaró Alconada Mon, el ahora Presidente «montó un equipo de campaña con varios referentes para el eje político, marketing y financiamiento electoral, quedando este último eje bajo el liderazgo de Nicolás Caputo y Edgardo Cenzón».
AUTOR DE RESONANTES INVESTIGACIONES
Frente a estas denuncias asoma un escándalo político de consecuencias imprevisibles que incomoda a lo más alto del poder. Lo grave es que involucra al espacio que usó la transparencia como su principal bandera y donde están bajo la lupa 1.760 millones de pesos. El periodista platense Alconada Mon, recientemente galardonado por la institución FOPEA por su trabajo de investigación en el exitoso libro “La raíz de todos los males”, fue llamado a declarar por el juez Ernesto Kreplak para que aporte más detalles sobre lo publicado.
Nadie puede dudar de la credibilidad de Hugo Alconada Mon, ya que es uno de los exponentes más relevantes del periodismo de investigación en la Argentina, reconocido por su honestidad y valentía en llevar adelante investigaciones altamente sensibles en las columnas diario La Nación.
En su travesía destapó varias ollas como el caso Ciccone, Hotesur, la fortuna y los manejos oscuros de Lázaro Báez, el caso Cristóbal López y las valijas de Antonini Wilson, entre otras. El profesional, que además es abogado, integró la delegación argentina del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que reveló la ingeniería financiera de los denominados “Panamá Papers”.
Sobre este punto el periodista afirmó en su momento que no le cree al presidente Mauricio Macri cuando éste explicó su aparición en el escándalo mundial. El jefe de Estado había manifestado que sólo era titular de una cuenta offshore en Las Bahamas, de la cual -según él- no recibió divisas, ni tampoco tenía acciones.
CUESTION DE TIEMPO Y CABEZA FRIA
Alconada no le escapa a revelar uno de sus secretos operativos, al señalar que una de las ventajas que tiene para desarrollar sus historias es que no escribe de un día para el otro. Según él, eso le permite salir de la locura diaria y poder buscar más información y tomarse el tiempo necesario para verificar los datos.
Puso como ejemplo la investigación de Cristóbal López, donde descubrió que el empresario se estaba quedando con 8 mil millones de impuestos pertenecientes al Estado, con los que pudo comprar varios medios, como radios y el canal C5N. Esa búsqueda le llevó cuatro años.
Ahora en la denuncia de los aportantes truchos en la campaña de Cambiemos, Alconada Mon ratificó ante la Justicia cada renglón de su libro y por estas horas el magistrado intenta desenredar un ovillo donde se mezclan millones de pesos de dudosa procedencia con ciudadanos indignados por el uso de su identidad, gobernantes que se desentienden del conflicto y recaudadores nerviosos.
Hace casi un mes, la Cámara Federal, con el voto de Martín Irurzun, dispuso que la causa deje de estar bajo la órbita del juez federal Sebastián Casanello y pase al juzgado electoral de La Plata a cargo de Ernesto Kreplak por considerar que no existen delitos federales.
Se dice que Krepak es un juez cercano al kirchnerismo y de los más temidos por el oficialismo. Lo cierto es que hoy todo consta en un expediente donde las preguntas de Kreplak, apuntaron a conocer detalles sobre los aportes de campaña de la coalición Cambiemos, ya que su investigación pone el foco en la denuncia por los aportantes truchos que utilizó el Gobierno en la última elección.
RATIFICO TODO LO QUE HAY EN EL LIBRO
Lo primero que el magistrado le preguntó al periodista, tiene que ver sobre una anécdota que contó en su libro que tuvo mucha repercusión en círculos empresariales y políticos: “¿Ratifica lo manifestado en las páginas 37 y 42 de su libro ‘La raíz de todos los males’, en relación a las reuniones en el marco de las cuales Mauricio Macri pidió a diversos empresarios el 1% de sus respectivos patrimonios, en negro, para financiar su campaña electoral?”. A esta pregunta, Alconada Mon respondió de manera terminante: “Sí, lo ratifico”.
Luego el juez solicitó si podía brindar más detalles. Alconada entonces manifestó que “esos eventos ocurrieron desde mediados del 2014, y a lo largo de todo el 2015, una vez que el entonces Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, anunció su candidatura a Presiente de la Nación. A partir de ese momento, montó un equipo de campaña con varios referentes para el eje político, marketing y financiamiento electoral, quedando este último eje bajo el liderazgo de Nicolás Caputo y Edgardo Cenzón. Estos dos referentes coordinaron un equipo que estuvo abocado a recaudar fondos que terminaron superando los mil setecientos sesenta millones de pesos. Fue apoyado en la recaudación que obtuvieron de medianos y grandes empresarios, aportes de funcionarios y militantes, y en un determinado momento, un adelanto financiero del propio Nicolás Caputo,(el amigo de la vida del Presidente) cuando las encuestas mostraban tercero a Macri».
HAY FIRMAS PODEROSAS QUE DEJARON HUELLAS
El periodista luego añadió que «entre los empresarios que aportaron fondos aparecen firmas constructoras, de seguridad privada con contratos vigentes o ya vencidos con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, como así también algunos de los ejecutivos que figuran hoy en la causa “cuadernos de la corrupción”, al igual que cámaras sectoriales, como CILFA (Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos)”.
A la hora de dar pormenores sobre los pasos, el periodista explicó: “Con respecto a los aportes en efectivo, recuerdo que uno de los mayores problemas que tuvieron todos los equipos de campaña es que las donaciones se entregaban en dólares, y siendo aportes clandestinos, debían recurrir a cuevas financieras, lo cual llevaba a otra dificultad, porque no en todas las provincias contaban con cuevas financieras de confianza y liquidez suficiente para cambiar los montos requeridos, lo cual llevó a su vez a los equipos de campaña a la necesidad de transportar fortunas en efectivo en bolsos, tanto en avión o en camionetas por todo el país”, relató.
AUTOS, AVIONES Y HASTA EMPANADAS
Entre otras cuestiones también especificó qué otro tipos de pagos se hacían en especies: “los equipos de campaña de Macri, Massa Y Scioli, me contaron cómo algunos empresarios les aportaban gaseosas, teléfonos celulares, automóviles, aviones y hasta empanadas para sus actos de campaña. También cubrían sus estadías en hoteles, y financiaban las encuestas y sondeos de opinión, que insertaban en sus balances como estudios de opinión pública sobre sus propias empresas. Por último, en cuanto a simular la bancarización, significa un truco por el cual los equipos de campaña repartían fondos entre militantes y voluntarios, para que se presentaran en los bancos, los depositaran como propios, en ciertos casos a cambio de una comisión, y transfirieran esos dineros a la campaña”.
El juez quiso avanzar más y requirió sobre los beneficios que pudieron haber recibido esas empresas tras los suculentos aportes. Frente a esto, Alconada Mon relató que :“Logré reconstruir que Macri, repetidas veces, afirmó que ese aporte del 1% quedaría más que compensado por las políticas pro mercado que como presidente impulsaría, como así también políticas sectoriales, que permitirían revitalizar áreas de la economía que redundarían en beneficios generales para las empresas, pero en ningún momento logré verificar si durante ese intercambio de promesas por aportes se habló o prometió beneficios específicos para empresas particulares”.
LOS OJOS PUESTOS EN NIKI CAPUTO
Además, el magistrado se interesó por el rol cumplido por Nicolás Caputo, el amigo íntimo del presidente Macri, a lo que Alconada Mon respondió: “Se encargó de supervisar a todo el equipo para el financiamiento electoral. Esto es, coordinar encuentros con empresarios, las formas de pago, repasar las listas de empresarios que debían contactar, tanto con Mauricio Macri, como con otras figuras del Pro, para luego girar esos ingresos a otra área del equipo de campaña que se abocaba a los gastos de campaña. En este sentido, su principal colaborador era el entonces ministro porteño, Edgardo Cenzón, quien se encargaba de los detalles operativos”.
En la última parte de la declaración, el periodista destapó la olla sobre el rol de las fundaciones vinculadas al PRO en el financiamiento de la campaña. “En el 2015 esos nichos fueron un canal para la recepción de fondos, con menos controles, y su posterior gasto en la campaña. Recuerdo, en ese sentido, que en un momento emprendimos una investigación con un colega con el objetivo de acceder a los ingresos o donaciones recibidos por múltiples fundaciones creadas o controladas por políticos, para lo cual hurgamos en varios organismos públicos, incluida la I.G.J., y nos encontramos con que esas fundaciones se beneficiaban por los muy magros controles y auditorias, al punto que nos resultó imposible acceder a sus registros de donantes».
MICHETTI TAMBIEN EN LA MIRA
El periodista citó entonces puntualmente el caso de la Fundación SUMA, en la cual figura la actual vicepresidenta Gabriela Michetti, que dijo haber sufrido un robo que no denunció durante semanas, y que incluía entre sus donantes a algunas de las empresas más importantes de la Argentina, como Techint y Panamerican Energy, y algunas de las empresas con mejor relación con el gobierno porteño, como la constructora CRIBA”.
Kreplak inició su investigación sobre los aportantes truchos en julio. Fue por una denuncia de la senadora de Unidad Ciudadana Teresa García. Primero aceptó como querellantes a vecinos de Villa Itatí en Quilmes, que son beneficiarios de planes sociales y que figuran en los listados de aportantes del PRO sin estar afiliados a ese partido ni haber puesto un peso para la campaña 2017, y luego sumó a docentes afiliados al SUTEBA que se encuentran en la misma situación.
Posteriormente, a fines de agosto, el juez federal con competencia electoral Adolfo Ziulu pidió unificar en su juzgado todas las causas relacionadas con el financiamiento de la campaña del oficialismo, al hacer lugar a un pedido de los apoderados del PRO bonaerense. Tanto Kreplak como el juez Sebastián Casanello -que investiga también los aportes truchos a raíz de una denuncia de La Alameda- rechazaron ese pedido de inhibitoria por entender que se investigan delitos distintos a los del ámbito electoral. En concreto, ambos magistrados investigan la comisión de los presuntos delitos de usurpación de identidad, falsificación de documentos y lavado de activos, entre otros.
La disputa por la competencia aún está por definirse. La tesorera del PRO y ex contadora de la provincia, Fernanda Inza, a quien María AEugenia Vidal despidió al explotar el caso, apeló la resolución de Kreplak en la que rechazó dejar las actuaciones en manos de Ziulu. Ahora será la Cámara Federal de La Plata la que resuelva cómo sigue la detonante historia.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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