El impuesto de 30% a las compras con tarjeta en el exterior le permitiría al Gobierno recaudar $95.000 millones durante el 2020.

La medida buscará además desincentivar el drenaje de dólares generado por la cuenta de gastos en el extranjero. En ese sentido, el cálculo de su potencial recaudatorio toma en cuenta una caída de 35% en ese componente de la cuenta corriente externa.

Un informe de la consultora PxQ estimó que los gastos en el exterior totalizarán US$7.800 millones durante el 2019, «con lo cual si se hubiese aplicado el impuesto la recaudación podría haber alcanzado el 0,5% del PBI». Es decir, en 2019 se habrían recaudado US$2.340 millones, lo que equivaldría a $152.000 millones con un dólar estimado en $65. Coincidió en esa estimación el director de Econviews, Miguel Kiguel: «Un impuesto del 30% al turismo saliente parece tener un claro objetivo recaudatorio. Puede generar mas de 0,5% del PBI».

Pero ambos cálculos dejan de lado uno de los efectos buscados por la medida: desincentivar el gasto en el exterior, que para el balance cambiario opera igual que las importaciones. En ese sentido, un virtual precio del dólar para turistas pasaría a ser $82. Eso afectará necesariamente a una de las mayores explicaciones de la salida de divisas que se observó durante el 2019.

El economista del Cesur, Amílcar Collante, realizó una estimación tomando como supuesto una caída de 35% en el gasto en el exterior durante el 2020, como efecto de la medida. Ahí la recaudación pasaría a ser US$1.460 millones. Con el mismo dólar hipotético de $65, serían $95.000 millones de recaudación extra con los que el Gobierno contará para volcarlos en la economía y buscar la reactivación.

En ese sentido, cabe destacar que, según el Ministerio de Desarrollo, la tarjeta alimentaria alcanzará a 2.000.000 de personas. El gasto que generaría por $4.000 pesos mensuales durante un año sería $96.000 millones. Otra comparación posible es que permitiría inyectar algo más que los $80.000 millones que implica una suba de 1 punto del salario.

LF