*Por Jorge Joury

La movida de Cristina Kirchner apunta evidentemente a lograr una oferta electoral con mayor musculatura: más actores políticos adentro. El objetivo inmediato posterior será captar con mejor eficacia todo el voto opositor, que precisamente CFK recepcionaba con menor eficacia, por la persistente resistencia hacia su figura. Hoy hay un70% de gente, que no está de acuerdo, no aprueba la gestión del Gobierno. Todavía está buscando en dónde poner ese voto, si es Alternativa Federal o dónde. Y para quitarle ese voto, CFK sacó de la galera un candidato más moderado. La decisión de Cristina ha sido vista por algunos como un acto de generosidad propia de un estadista. Otros lo califican como un hecho de oportunismo político.

Independientemente de la interpretación que uno le quiera dar, el mensaje refleja una de las autocríticas más importantes que ha hecho CFK en su trayectoria política. La ex presidenta está armando la estrategia para un posible triunfo en primera vuelta electoral si Cambiemos no contrapone acciones que amplíen su caudal de apoyos en la opinión pública. 


Alberto es un mejor nexo con los gobernadores. Trabajó con Massa, Lavagna y Randazzo. Se abre la posibilidad de pases del peronismo del interior a la campaña de Fernandez. Y muestra la intención del kirchnerismo de conducir una campaña lejos de la radicalización ideológica. 

EL GRAN PESCADOR DE ACUERDOS 

AF tendrá la misión de convertirse en el gran pescador, para sumar todo lo que se pueda al espacio. Su papel está lejos de representar la figura de un títere, como algunos pretenden mostrarlo. Es un hombre de buena madera para construir lazos. Tiene una foja limpia. Preserva las relaciones con el poder real y puede armar un gobierno. No es un improvisado. Quienes lo conocen, observan en él los atributos de de un gran armador. Es frío, aunque seductor al momento de expresar sus ideas, cultor del diálogo, pero dispuesto a dar portazos cuando se le vuelan los pájaros. Ya lo hizo después de ser por varios años el número tres del matrimonio Kirchner y escalar a la jefatura de Gabinete. Muchos se apresuraron en señalarlo como «el Chirolita de Cristina», como lo hicieron en su momento con Néstor Kirchner en relación a Eduardo Duhalde y se equivocaron.

Cristina y Alberto han arribado después de varias confrontaciones a un mismo puerto. Coinciden en que «la coalición que gobierne deberá ser más amplia que la que haya ganado las elecciones”. Ambos abrigan un sueño de unidad para vencer al macrismo. 

Hay quienes sostienen que la elección de Alberto Fernández no solo tuvo el objetivo de “limpiar” a la fórmula K de la cara kirchnerista más dura para el público no K, el mercado y el mundo, sino también intentar recrear lo que ahora se considera la mejor época de era como fue el gobierno de Néstor Kirchner. 


LA MISION DE IR POR LOS VOTOS DEL MEDIO

Frente a un electorado que mayoritariamente rechaza su figura y que, aún en mayor cantidad, tampoco quiere saber nada con Mauricio Macri, Cristina tomó la iniciativa para ir por lo votos del medio, de la importante porción del electorado que como estaban planteadas las cosas iba a tener que terminar votando a disgusto, por ella o por el Presidente. En tiempo difíciles, la senadora cambió su axioma y le dio a AF la bendición para salir del «vamos por todo» y pasar al «vamos por todos», para obtener la victoria en octubre.


El próximo Gobierno, sea cual fuera, necesitará un acuerdo parlamentario que le permita sancionar un paquete antipático de leyes. El ajuste, con la reforma laboral incluida, no está a la altura de lo que Cristina piensa de si misma. No es para ella encarar una negociación con el Fondo Monetario que pase por la seducción y no por patear la puerta e imponer condiciones. Hasta con el Grupo Clarín, se prevé, que Alberto firmaría un armisticio. Cristina dejará hacer, por el bien de la patria, en un rol secundario, aunque garante de su electorado.


LA FRASE QUE SERENO EL CORAZON DE CFK

La periodista Nancy Pazos reveló que «Alberto Fernández regresó al mundo de Cristina en el momento justo. Y trabajó su relación más en el terreno emocional que en el político. Posiblemente el quiebre del antes y el después se dio el día que en una de las tantas charlas sobre lo pasado, ella concluyó: «Él fue mucho mejor Presidente que yo». Entonces el ex jefe de Gabinete le dio la respuesta que serenó su corazón: «Él no fue mejor que vos. Él te tuvo a vos. Y vos no lo tuviste a él…». Cuenta la periodista que la importancia de esa frase se reflejó en el acto. CFK fue a buscar un cuaderno y la anotó para no olvidarla…


Según Nancy Pazos que «Fernández había logrado lo que nadie desde la muerte de Néstor. Que CFK sintiera nuevamente que tenía un par intelectual y emocional. Dejó de sentir la soledad que la había acompañado desde ese fatídico 27 de octubre de 2010. Y volvió a confiar».


La mayoría de los politólogos creen que hay que esperar como el electorado recibe a la nueva fórmula, pero creen que puede superar el 42% muy rápido en las encuestas y con los que vayan a las PASO el frente se puede acercar al 50. También coinciden en que la jugada es muy singular, original, les pateó el tablero a todos, principalmente al Gobierno y que claramente apunta a unificar el peronismo.  


LOS ENIGMAS DE SERGIO MASSA

Está decisión desarticula el proyecto de Alternativa Federal, complica el armado del gobernador de Cordoba, Juan Schiaretti. Además, no hay que descartar que Sergio Massa termine jugando adentro, de la forma que sea.En un intenso raid mediático desarrollado en las últimas horas, Sergio Massa se dedicó a ratificar su candidatura presidencial. No obstante, en paralelo, dirigió más de un guiño a la posibilidad de llegar a un acuerdo con el kirchnerismo para unir al peronismo y, sobre todo, fue tajante a la hora de describir las consecuencias de fracasar en esa tarea. «Ninguno de nosotros puede ser un instrumento funcional para que, por divisiones o mezquindades, Macri siga en el gobierno. Nadie nos va a perdonar que haya cuatro años más de crisis y ajuste», dijo al canal América al ser consultado por la posibilidad de unificar un frente opositor con el kirchnerismo.

En el marco del nuevo escenario político, tampoco no se puede descartar que Roberto Lavagna se termine bajando.


Otro de los efectos colaterales, es que las tensiones dentro de Cambiemos se van a multiplicar en las próximas horas, sobre todo por parte de aquellos sectores que cuestionaban la candidatura de Macri, particularmente los radicales. La convención partidaria del 27 de mayo tendrá una gran repercusión, si es que no hay novedades relevantes antes».  


Alberto Fernández ya empezó a avanzar para vaciar de gobernadores a Alternativa Federal. Por lo pronto desembarcó en Santa Cruz en un acto de Alicia Kirchner.

EN LA GENESIS DEL KIRCHNERISMO

AF tiene una sólida formación. Es docente de Derecho Penal, hincha de Argentinos, ex jefe de Gabinete y por varios años fue el  número tres del kirchnerismo. “El país no necesita a alguien como yo, que divida, sino a alguien como vos, que sume”, fue una de las reflexiones que planteó Cristina el miércoles por la noche, al transmitirle por primera vez la propuesta.


Alberto está en la génesis misma del kirchnerismo. Fue el enlace entre los miembros del Grupo Calafate, la agrupación fundacional del proyecto presidencial de Néstor Kirchner cuando el peronismo empezaba a pensarse como alternativa a una eventual presidencia de Fernando de la Rúa, y en el acuerdo con Eduardo Duhalde que llevó al santacruceño a la postulación presidencial. También hizo explícitas en su momento sus diferencias con el matrimonio Kirchner en la crisis derivada de la Resolución 125. Eso incluyó su partida de la Jefatura de Gabinete que detentaba desde 2003. Y regresó hace poco más de un año para recomponer el vínculo con Cristina Fernández, contribuir a su reconversión o a darle un nuevo maquillaje más tranquilo y acompañar la estrategia que  lo terminó convirtiendo en el precandidato presidencial de un gran frente opositor al macrismo.


NO ES EL CHIROLITA DE NADIE

Con 60 años recién cumplidos, el abogado y profesor de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires podría haberse recostado en la decisión que adoptó en 2008, cuando dejó el gobierno, montó una consultora y regresó a dar clases en la Facultad de Derecho. Pero como el armador político que siempre fue, encontró en el regreso del neoliberalismo al poder el contexto ideal para retomar una vieja práctica, tal vez un viejo «ideal»: el de articular dentro del peronismo a quienes hasta hace meses nomás –y en la derrota política– si se encontraban en la calle, cruzaban de vereda. 


La primera reacción de quienes ejercerán de opositores a su postulación fue instalar la idea de que Alberto Fernández será un títere, una suerte de Chirolita de «La Jefa». El meme «Alberto presidenta» que circuló en las últimas horas a velocidad de la luz en las redes sociales peca de ingenuidad, reduccionismo o negacionismo histórico. No es aplicable a un dirigente que supo tejer hilos, recomponer un vínculo roto con la líder que ahora lo secundará en la fórmula, que hizo de su estilo dialoguista –cuestionado duramente desde el riñón K– una virtud para la etapa que se avecina, y hasta asumió una impensada defensa pública de la ex presidenta, reconociéndola como víctima de una persecución política.


El anecdotario aporta información para ser tenida en cuenta. En 2007, cuando se decidió que sería Cristina y no Néstor Kirchner quien disputaría el segundo mandato presidencial, la hoy senadora puso como condición la continuidad de Alberto como jefe de Gabinete. Un año más tarde, tras el mal llamado «conflicto con el campo», el hombre era corrido (o se corría voluntariamente, según su relato) de la función, entre otros motivos que reflejaban los medios de la época, por reunirse con el entonces vicepresidente Julio Cobos, y presuntamente representar los intereses del Grupo Clarín. 

DE LAS ENTRAÑAS DEL GRUPO CALAFATE

Su rol fue cubierto por Sergio Massa. El tigrense, que en 2009 le asestaría una dura derrota al mismísimo Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires, nunca pudo establecer con Cristina el vínculo de intimidad y confianza que había alimentado su antecesor. A diferencia de Fernández, convirtió su distanciamiento del kirchnerismo en una rivalidad electoral que persiste hasta el día de hoy.


Los funcionarios que asestaron el golpe de la ausencia del anterior estratega detrás de la conducción político presidencial repetían con nostalgia: «Era el único capaz de decirles lo que pensaba a los Kirchner».
Los ciclos históricos no son trasladables en el tiempo, pero algunas prácticas se recuestan en experiencias anteriores para reformularse. El mismo Alberto Fernández que en 1998 coordinaba para Kirchner el Grupo Calafate sin imaginar que unos años después recalaría en la Casa Rosada con un puesto estratégico, construyó a mediados de 2018 una versión juvenil de aquella usina de pensamiento, aggiornada a la agenda que viene marcando el comienzo del siglo XXI. El Grupo Callao, que debe su nombre a la avenida en la que está situado el bar Los Galgos, donde suelen reunirse sus integrantes, podría ser el semillero de una eventual presidencia de Alberto Fernandez. Lo integran los politólogos Camila García, Natalia De Sio y Santiago Cafiero, el abogado Guillermo Justo Chaves, los economistas Cecilia Todesca Bocco y Fernando Peirano y la contadora Victoria Tolosa Paz, concejal de Unidad Ciudadana en la Plata, entre otros.


Desde ese espacio, Fernández fogoneó el discurso de unidad con el que desde ahora mismo arranca un capítulo crucial de su historia política y personal.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónicoesjorgejoury@gmail.com. Para consultar su blogs, recurrir al sitio: Jorge Joury De Tapas.   

NG