Mediante una reasignación de partidas, el Gobierno logró achicar el déficit de 2020 en unos $67.000 millones, a partir de una disminución de los gastos de capital.

De acuerdo a un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP) que analiza la decisión administrativa (DA) N°1/2020, se adecuó el presupuesto prorrogado del año pasado prorrogado por Alberto Fernández. Mediante esta norma se establecieron los recursos y gastos de los ministerios y las nuevas carteras creadas por el presidente al asumir.

ASAP estimó que los ingresos corrientes de la Administración Pública Nacional disminuyeron en $1.240 millones, al transformarse Fabriaciones Militares en una Sociedad del Estado, cuando anteriormente era un organismo descentralizado. Por ese motivo, en 2020 no se computan los recursos propios del organismo, al quedar fuera de la organización central, al mismo tiempo que los gastos de consumo se reducen en $1.773 millones por igual motivo.

Como las transferencias corrientes se incrementan en $941 millones, el total de los gastos corrientes caen $836 millones.

Por su parte, los gastos de capital se recortan en $67.276 millones y explican casi todo el ahorro conseguido de cara al 2020. La totalidad de la cifra corresponde a la inversión real directa, como consecuencia del registro contable, en 2019 «de ubicar arriba de la línea a los proyectos de inversión prioritarios que anteriormente se contabilizaban como adelanto a proveedores (debajo de la línea)», puntualizó ASAP.

«Este gasto no se repite en 2020. Esta modificación mejora el resultado financiero para el ejercicio» de este año, explicó la consultora.

En ese sentido, las fuentes financieras bajan en una proporción similar, unos $67.282 millones, «principalmente como consecuencia del financiamiento que tenían los Proyectos de Inversión Prioritarios registrados arriba de la línea en 2019».

Con todo, ASAP precisó que estos cambios implicaron una mejora en el resultado primario y el financiero de $66.873 millones, que ayudarán al Gobierno a mostrar un sendero fiscal sustentable para negociar con los acreedores, como pretende el ministro de Economía Martín Guzmán.

Esto es el resultado de un ajuste en los gastos de $68.112 millones que compensa de sobremanera los $1.240 millones menos que contará como recursos la administración central, que eran producto de las «ventas de bienes y servicios» de Fabricaciones Militares, ahora fuera del organigrama y por ende, sin la capacidad de nutrir las arcas estatales.

ASAP añadió que los cambios introducidos en la norma «refieren, principalmente, a la re-estimación de cada uno de los rubros de recursos y de los ingresos provenientes de operaciones de crédito público, la inclusión de los créditos presupuestarios indispensables para asegurar la continuidad y eficiencia de los servicios y para el servicio de la deuda, y la eliminación de los créditos presupuestarios que no deban repetirse por haberse cumplido los fines para los cuales fueron previstos».

LF