Con un discurso más técnico que político y sin utilizar términos agraviantes para la gestión anterior, Axel Kicillof apeló a su mirada fría de economista para paralizarle el pulso a la Legislatura Bonaerense.

Lo hizo con números concretos. Por ejemplo, detalló las condiciones nacionales que hereda de Cambiemos: 508% devaluación; 40,8% de la población debajo de línea de pobreza; 9,5% de indigencia; 10,6% de desempleo; 158.000 puestos de trabajo perdidos en 4 años; deuda al 95% del PBI: caída del PBI durante 4 años; pérdida del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones: la economía en default virtual y la vuelta del FMI en su carácter de prestamista y auditor de la Argentina. Según el flamante gobernador, todo esto sucedió por la aplicación de un modelo de valorización financiera, con endeudamiento y fuga de capitales. “Es un mal plan, que encima tuvo fallas en su aplicación, y estuvo jalonado por negocios privados”, indicó. “No dejan una vara alta, dejan un desempleo y una pobreza alta”, recalcó. 

También agregó un dato dramático para los más de 600 mil empleados públicos que tiene la Provincia. Dijo literalmente que la caja de 25 mil millones de pesos que le deja María Eugenia Vidal, no alcanza para pagar los compromisos de los próximos 30 días, incluidos sueldos y aguinaldos. De esa manera, y en un discurso que duró poco más de una hora, pulverizó el balance que había dado a conocer la ex mandataria hace unos días y encima denunció un verdadero «industricidio» ocurrido en los últimos 4 años, con 3.300 Pymes que cerraron y 9.500 comercios que bajaron sus persianas, y la consecuente desocupación producto de políticas negativas implementadas por el gobierno nacional. Hubo además un pasaje épico, que emocionó a los presentes y despertó un cerrado aplauso. Fue cuando para cerrar Kicillof apeló a una frase del ex gobernador de la Provincia, Antonio Cafiero, y dijo: “el que sueña solo, solo sueña. El que sueña con otros, hace historia”.

Kicillof hizo gala de su experiencia como ex ministro de Economía. Mostró un total conocimiento del terreno y por momentos sin apelar a la lectura,  agregó que necesita para enderezar el barco, como mínimo unos 50 mil millones de pesos, que incluye los pagos de salarios y proveedores. El flamante gobernador arrancó con un largo diagnóstico de la situación de la provincia y aseguró que en la elección de octubre se impuso «una idea de una provincia productiva y no especulativa». Habló además de «una provincia solidaria con un estado presente, comprometida y cercana».

Por momentos, buscó avanzar con un tono moderado y conciliador. Incluso explicó que los problemas de la provincia exceden la gestión de Vidal. «Sabemos que hay problemas estructurales», dijo.

No obstante, los cuestionamientos fueron profundos, en especial en términos económicos. Aseguró que la provincia se encuentra en emergencia financiera y se focalizó en la cuestión de la deuda a la que calificó como «comprometida y preocupante»

Al poner sobre la mesa las cifras crudas del endeudamiento, disparó que la deuda pasó de 9.362  a 11.300 millones de dólares, es decir, una suba del 20%. Además calificó como «ruinosa» la administración de la deuda de la provincia. También aseguró que durante la gestión de Vidal, Buenos Aires terminó subordinada a un plan de valorización financiera.

Cuando le llegó el turno al Banco Provincia aseguró que se redujo la parte de los préstamos al sector privados en un 11% y que por el contrario crecieron en un 15% los activos afectados a títulos públicos.«El banco dejó de prestarle a las Pymes, la industria y al sector agropecuario para convertirse en el mayor comprador de Lelic y títulos públicos al gobierno nacional», aseguró.

En una línea similar a lo expresado por Alberto Fernández pero desde su rol de economista, Kicillof no necesitó leer para dar números y razonar en profundidad la situación de la Provincia. “La gente no quiere persecuciones, ni un Estado ausente y distante. No queremos que se culpe a las víctimas de la situación económica. No queremos un estado que no sana, no cuide y no contiene”.

Una de las ovaciones más grandes fue el anuncio de que dejará sin efecto el aumento tarifario en la luz que iba a llevarse a cabo a partir de enero. “Si una tarifa no puede ser pagada por un jubilado no es tarifa, es saqueo”, manifestó.

Otro momento de aplausos fue cuando se dirigió a los intendentes para dejarles en claro que “no venimos a gobernar desde el centro, vamos a gobernar con todos los municipios”.

Como lo veíamos asegurando en artículos anteriores, Kicillof ratificó que quiere una provincia “productiva y no especulativa. Solidaria y no egoísta”. Pese a que aseguró que en los próximos días iba a presentar una radiografía de la situación actual de la Provincia, el gobernador realizó un análisis extenso y adelantó varios puntos dejando en claro que en los últimos cuatros años “no se mejoró nada y se agravó todo”.

En otro de los pasajes de su discurso, Kicillof puso en claro que el programa económico que llevará adelante “suele perjudicar a algunos y beneficiar a otros, pero hay sectores que se enriquecieron mucho. El industricidio y la pérdida de derechos afectaron a la Provincia y los bonaerenses no fueron protegidos.

El gobernador habló, además, de lo preocupante de una Provincia con una deuda que “subió un 20 por ciento en cuatro años” y que cuenta con “5.5 millones de pobres, con un 40 por ciento de chicos que asisten a comederos y una clara emergencia alimentaria”. En esa línea aseguró que “lo mejor para terminar con el hambre es dar trabajo”.

Como parte de lo referido a Educación, el mandatario fue claro: “No esperen ver a un gobernador que ataque a los maestros”. Minutos después pidió un homenaje para Sandra y Rubén, loas maestros que murieron en Moreno producto de una pérdida de gas como consecuencia de la ausencia estatal.

El mandatario lanzará un “programa de emergencia educativa” para iniciar urgentemente obras pendientes en escuelas. “Se reconocen al menos 2.000 obras indispensables, de las cuales 600 son urgentes para garantizar el inicio del ciclo lectivo 2020”, advirtió.

En una de las partes más acaloradas de su discurso, Kicillof habló de la pérdida de trabajo que hubo en estos últimos años y dejó en claro que “no son números. Son personas. Hombres y mujeres. Empresarios, trabajadores, productores, comerciantes. Personas de carne y hueso” y le rindió homenaje a dueños de las pymes que “sobrevivieron pese a las dificultades producto de su creatividad”. Finalmente, instó a los legisladores a embarrarse para contener y proteger el tejido productivo”. Por lo que se ve, se avecina un verano caliente para el tratamiento de leyes indispensables para el despegue.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.       

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