A través de un cmunicado, la Conferencia Argentina de Religiosas y Religiosos (Confar) expresó su consternación por los sucesos ocurridos en la región.

En ese sentido, manifesó su solidaridad “con quienes luchan por un mañana mejor y acudimos a Dios para que los siga sosteniendo y animando en sus anhelos de auténtica libertad y bien común”.

“Por eso oramos y ponemos en sus manos a los pueblos de Chile, Haití, Honduras, Ecuador, Brasil, Venezuela, Honduras y especialmente al pueblo boliviano. A toda nuestra Patria Grande”, señalaron.

El texto completo

Nuestra América Latina y el Caribe, nuestra Patria Grande, llora.

Sus pueblos, empobrecidos, vulnerados y heridos, claman pidiendo Paz, Justicia, y luchan por el cuidado de la Casa Común para ellos y las generaciones venideras.

Los dirigentes que escuchan y acompañan a esos pueblos desde propuestas alternativas al neoliberalismo, son perseguidos, encarcelados y escarniados públicamente. Este hostigamiento es promovido y requerido por los sectores dominantes, siempre preocupados únicamente por defender sus intereses y su dominio. Métodos más sofisticados, aplicados en contextos turbulentos y efervescentes, habilitan el silencio frente a lo que son interrupciones de la vida democrática, atropellos a los Derechos Humanos e injerencia improcedente de las fuerzas de seguridad en los Estados de Derecho. El reciente caso de Bolivia nos consterna e interpela.

Expresamos entonces nuestra solidaridad con quienes luchan por un mañana mejor y acudimos a Dios para que los siga sosteniendo y animando en sus anhelos de auténtica libertad y bien común.

Por eso oramos y ponemos en sus manos a los pueblos de Chile, Haití, Honduras, Ecuador, Brasil, Venezuela, Honduras y especialmente al pueblo boliviano. A toda nuestra Patria Grande.

Reconociendo que nuestro Dios es el Dios de la Vida y nunca el de las armas ni la violencia, nos hacemos eco de las palabras del documento final del Sínodo de la Amazonía, celebrado recientemente: “El colonialismo es la imposición de determinados modos de vivir de unos pueblos sobre otros, tanto económica, cultural o religiosamente. Rechazamos una evangelización de estilo colonialista. Anunciar la Buena Nueva de Jesús implica reconocer los gérmenes del Verbo ya presentes en las culturas” (n°55).

Para que nuestra Iglesia pueda cumplir el rol profético a la que estaba destinada y esté junto a quienes sufren, como equipo de JPIC-Confar oramos y ponemos a nuestros Pueblos bajo el manto de nuestra Madre de Guadalupe.

LF