La persistente imagen negativa de Mauricio Macri en las encuestas, las demandas de sus socios radicales y el lanzamiento de la fórmula opositora Fernández-Fernández convencieron al Gobierno de la necesidad de abrir la fórmula presidencial como única posibilidad de ofrecer alguna alternativa competitiva electoralmente hacia octubre.

Más allá del Plan V que propone que la gobernadora María Eugenia Vidal vaya como cabeza de lista (que continúa en evaluación, como ahora lo admitió hasta el asesor presidencial Jaime Durán Barba), se manejan algunas opciones que permitan al actual Presidente seguir postulándose como presidente pero sumando algún refuerzo que la figura de Gabriela Michetti hoy no le provee.

El ofrecimiento de la vicepresidencia abre además posibilidades de negociación con distintos sectores, desde la UCR hasta el peronismo federal. Dentro de los candidatos PRO puros para ocupar el puesto, la única que continúa en evaluación es la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley, una candidata que por un lado ofrece una cierta renovación de la fórmula y al mismo tiempo garantiza tranquilidad por una confianza construida a lo largo de años de gestión.

Sin embargo, seguiría siendo una propuesta absolutamente cerrada al PRO, exactamente lo contrario de lo que exigen colaboradores y aliados para el próximo período.

La ministra de Seguridad Patricia Bullrich es otra opción que, sin ser estrictamente del PRO, ya viene siendo parte del Gobierno hace años y ofrece la ventaja de consolidar un voto propio desde su discurso securitario. Pero consolidación del voto propio no es lo mismo que apertura a nuevos mercados electorales, que es lo que necesita el oficialismo para poder competir en octubre.

El mismo problema podría tener la postulación de Emilio Monzó como vicepresidente, que daría una señal de cambio de perfil del Gobierno debido a sus conocidas disputas con la línea del Jefe de Gabinete Marcos Peña. Rogelio Frigerio podría sumar pero no es un cargo que ambicione.

Ya en una mirada claramente extrapartidaria, una de las opciones es la de poner a un vicepresidente de la UCR como respuesta a las crecientes tensiones con sus aliados de Gobierno. Los candidatos posibles son Mario Negri (de buena relación con Macri pero cuyas posibilidades quedaron debilitadas después de la calamitosa derrota en Córdoba), Ernesto Sanz (uno de los artífices de Cambiemos, que sin embargo hoy no mide en la población ni tiene el apoyo de toda la UCR), Alfredo Cornejo (no quiere ir en fórmula con Macri y busca la presidencia de la Cámara de Diputados) y Martín Lousteau (que podría aportar votos del electorado joven y sí es impulsado por un sector del radicalismo).

La apuesta más insólita para ampliar el voto presidencial sería la de ofrecerle la vicepresidencia al gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, lo que podría sumar un voto peronista. Si bien desde la Rosada lo midieron positivamente, lo cierto es que en los últimos días Urtubey ratificó su pertenencia a Alternativa Federal.

La danza de precandidatos a la vicepresidencia se viene acelerando en los últimos días, mientras los plazos para constituir una alianza que sume se acortan.

LF